La Rioja

Báñez propone financiar las tarifas planas y la viudedad con los Presupuestos

La ministra de Empleo y Seguridad Social, ayer en la Comisión del Pacto de Toledo. :: Paco campos / efe
La ministra de Empleo y Seguridad Social, ayer en la Comisión del Pacto de Toledo. :: Paco campos / efe
  • La ministra plantea convertir las reducciones de cotización en bonificaciones para inyectar 1.900 millones en la Seguridad Social

El Gobierno ha puesto encima de la mesa varias propuestas para garantizar la viabilidad del sistema de las pensiones. La primera de ellas y la que más rápidamente puede ponerse en funcionamiento es la de transformar las reducciones de las cotizaciones en bonificaciones a la Seguridad Social «para aliviar las cuentas del sistema». De esta manera, reducciones tales como las tarifas planas que el Ejecutivo de Mariano Rajoy puso en marcha para incentivar la creación de empleo pasarán a financiarse a cargo de los Presupuestos Generales del Estado, concretamente a través del SEPE (Servicio Público de Empleo), y no se cargarán a las maltrechas cuentas del sistema público, que este año acabará con un déficit récord de 18.000 millones de euros, según las previsiones. Así lo anunció ayer la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, durante su primera comparecencia en la comisión del Pacto de Toledo, quien apostó también por avanzar en la separación de fuentes de financiación sin que ello signifique cambiar la naturaleza jurídica de las prestaciones; en definitiva, que las pensiones de viudedad y orfandad también se financien vía Presupuestos.

El Gobierno quiere enmendar así el agujero que se ha producido en las arcas de la Seguridad Social con bonificaciones tales como la tarifa plana de 50 euros para los nuevos autónomos y la tarifa plana de 100 euros para la contratación de trabajadores indefinidos, sustituida luego por el mínimo exento de 500 euros. Con esta propuesta de Báñez, esta merma de ingresos por las bonificaciones no recaerá sobre la caja única de la Seguridad Social, que recibirá una inyección de unos 1.900 millones de euros. «Estoy dispuesta a hacerlo desde ya», dijo la ministra, que pidió a los grupos parlamentarios «amplitud de miras» para llegar a un acuerdo dentro del Pacto de Toledo. De salir adelante esta medida y puesto que su tramitación es sencilla, el ministerio prevé incorporarla a los Presupuestos Generales de 2017.

Pero con esta medida solo se conseguiría reducir una mínima parte del déficit que arrastra la Seguridad Social y por ello Báñez se mostró partidaria de una medida que también defienden los sindicatos y algunos partidos políticos: que las pensiones de viudedad y orfandad se financien con cargo a los Presupuestos Generales y no a través de las cotizaciones. Eso sí, dejó claro que de ninguna manera estas prestaciones cambiarían su naturaleza jurídica, es decir, que continuarán siendo pensiones contributivas y no asistenciales y dependiendo del Estado y no de las autonomías. Esta propuesta sí necesitará de una mayor y profunda reflexión, así como de un fuerte consenso. Además, su aplicación sería progresiva puesto que representan un gasto superior a los 20.000 millones de euros, algo que los Presupuestos no pueden asumir de golpe.

Otro de los puntos en los que el Gobierno quiere trabajar es en «reforzar la distribución equitativa del esfuerzo contributivo entre regímenes». Dicho más llanamente, hacer pedagogía para que los autónomos -cuyo régimen acumuló el año pasado un déficit de casi 7.000 millones de euros, cuatro veces más que el que había en 2009- eleven sus contribuciones. Eso sí, «de manera voluntaria», tal y como recalcó la ministra. En la actualidad estos trabajadores eligen libremente su base de cotización y prácticamente nueve de cada diez (el 86%) escogen el mínimo, lo que supone pagar 268 euros al mes. Con tan escasas cotizaciones les corresponde una pensión muy baja, por lo que el Estado se las tiene que complementar y eso provoca el abultado déficit de este régimen.

Báñez explicó reiteradamente en su intervención que el problema estructural del sistema de pensiones se deriva de la pérdida de 3,3 millones de empleos durante la crisis y, por tanto, su apuesta para cerrar el saldo negativo de la Seguridad Social es crear más empleo y de calidad, así como seguir trabajando en la lucha contra el fraude.

Por su parte, el presidente del Gobierno mostró ayer su disposición a «estudiar» la propuesta de Podemos de eliminar los topes de cotización a la Seguridad Social de los salarios más altos, así como la iniciativa de suprimir los regímenes especiales de cotizaciones para nuevas afiliaciones. «Sin duda se puede hablar de ello», afirmó en el Senado.