La Rioja

Las monedas locales se extienden por España para fomentar el comercio de proximidad

Billete del 'Bristol pound', la moneda social implantada en 2012 en la localidad británica de Bristol. :: r. c.
Billete del 'Bristol pound', la moneda social implantada en 2012 en la localidad británica de Bristol. :: r. c.
  • Existen en torno a unos 200 métodos de pago propios y circunscritos a un territorio concreto, a semejanza de la iniciativa de Ada Colau

No son de curso legal, pero surgieron -muchas de ellas a raíz de la crisis- con el ideal de hacer una sociedad más justa y humana y en la actualidad, aunque no hay datos oficiales, parece que ya hay unas 200 a lo largo y ancho de todo el país. Se trata de las denominadas monedas locales o sociales, un método de pago alternativo al euro e incluso complementario que ha salido esta semana a la palestra tras el anuncio de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de que quiere implantarlo en la capital catalana para cumplir con uno de los puntos de su programa electoral. Su idea es comenzar con un proyecto piloto en una de las zonas más pobres de Barcelona, en los barrios del eje del río Besòs, durante los dos próximos años, para implantarla de forma definitiva en 2019. No hay detalles todavía de cómo se hará, si se tratará de una moneda virtual o física, el nombre que recibirá o el grado de desarrollo, aunque en su pograma llevaba que podría usarse para otorgar subvenciones o microcréditos, pagar al menos una parte del sueldo de los funcionarios o abonar las facturas a los proveedores. Lo que sí dejó claro Colau es el objetivo final: «Apoyar el comercio de proximidad y fomentar que la riqueza y el empleo se queden en la ciudad».

Pese a que la actualidad ha venido de la mano de la alcaldesa, otro municipio barcelonés, Santa Coloma de Gramenet -con casi 120.000 habitantes-, ya tiene ultimada una moneda semejante que entrará en circulación este mismo año 2017 con el fin de «canalizar el gasto público». El objetivo, una vez más, es dinamizar el comercio local y promover la economía social y solidaria, tal y como explican desde el consistorio.

Para implicar más a la ciudadanía, el Ayuntamiento tiene en marcha un proceso para escoger el nombre de la moneda: el vecino ganador obtendrá un cheque equivalente a 500 euros para gastar en los comercios adheridos al proyecto. Lo llamativo en este caso reside en que esta ciudad del área metropolitana de Barcelona ha recibido una subvención de la Unión Europea de algo más de 130.000 euros para implantar este sistema de pago complementario, algo único en el país.

Desde la patronal del sector del comercio de la micro, pequeña y mediana empresa de Cataluña (Pimec) ven con «escepticismo» estos proyectos. «No es que estemos totalmente en contra, puesto que todo lo que sea fomentar el comercio de proximidad es bueno, pero la realidad es que no lo vemos tan maravilloso», explica Álex Goñi, presidente de Pimec Comercio, al tiempo que muestra su preocupación por el hecho de que un funcionario se vea obligado a cobrar parte de su sueldo en un pago que no es en euros. «¿Es esto legal?», se pregunta.

«Mejor cobrar en euros»

«Todos entendemos que siempre será mejor cobrar en euros», sostiene también Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas, quien manifiesta que no considera que sea una iniciativa que tenga gran recorrido y, de cualquier modo, muestra su «repulsa» en caso de que hubiera que dedicar «grandes esfuerzos de gestión y económicos».

Aunque sin el respaldo de la administración pública local con que cuentan estas dos iniciativas, circulan por España decenas de monedas locales. Bueno, lo de 'circular' en la mayoría de los casos es solo un dicho, puesto que la mayoría no son monedas físicas, sino que funcionan con unas libretas donde se van anotando los ingresos y los gastos.

La más antigua es el 'zoquito', en funcionamiento hace casi una década en Jerez de la Frontera (Cádiz). Surgió a propuesta de una joven japonesa que se afincó en la ciudad andaluza y que conocía iniciativas parecidas de su país. «No surgió como respuesta a la crisis (de hecho nació en 2007), sino como un valor ideológico que puede contribuir a mejorar la sociedad», indica Javier Saborido, coordinador del encuentro nacional de la moneda local que tendrá lugar en Jerez de la Frontera el próximo año. Esta moneda virtual, que no física, tiene en la actualidad unos 80-90 usuarios, unos niveles mínimos si se tiene en cuenta que ha llegado a ser usada hasta por 200 personas. Su equivalencia viene a ser un euro, aunque los promotores prefieren que se use la referencia de un café. «Hay que cambiar de chip mental y pensar en zoquitos, no en euros», indica Natividad Sanz, la coordinadora, que explica que no hay restricciones de números rojos y, pese a ello, en estos casi diez años de vida solo una o dos personas han intentado aprovecharse de esta «red de confianza», como se definen.

Para encontrar la moneda local más popular también hay que volver a tierras catalanas. Allí, en la provincia de Gerona, se implantó en 2012 el proyecto nacido hace casi dos décadas en Bélgica, 'el res', utilizado en la actualidad por más de 500 comercios y alrededor de 1.000 usuarios. La ventaja, que por cada carga que hagan de euros a res (un res equivale a un euro), el sistema les da un 50% más de dinero.

También en Barcelona, concretamente en la localidad de Vilanova i la Geltrú, hay otra iniciativa que cuenta con el respaldo de unas 350 personas y 35 tiendas. Se llama 'la turuta' y surgió en 2010 a raíz de la propuesta de un grupo de vecinos. El 'puma' es un poco posterior, del año 2012, y el nombre de esta moneda social procede del barrio sevillano en el que opera: el 'pumarejo'. Tiene más de 450 usuarios y aspira a crecer más una vez que implanten una aplicación móvil en la que están trabajando para llevar los registros y la contabilidad.

Quien ya cuenta con una 'app' es el 'henar', la moneda surgida el año pasado en Alcalá de Henares bajo el lema 'Pongamos el dinero al servicio del bien común'. En poco más de año y medio de vida ya suma 200 inscritos. Y de Madrid al País Vasco, con monedas como el 'ekhi' y el 'txantxi', esta última respaldada por el ayuntamiento guipuzcoano de Oñati, que hace unos meses aprobó mantenerla en activo al menos hasta junio de 2017. Los 'arquitos', la 'oliva', el 'chavico', el 'camaleón', el 'espronceda', el 'salero', la 'mora', la 'canicarana'... son otras iniciativas, a más pequeña escala, repartidas por toda la geografía nacional.