La Rioja

El delicado sudoku presupuestario para cumplir el déficit

El ministro de Hacienda,
Cristóbal Montoro. 
:: J. García
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. :: J. García
  • Los expertos prevén un ahorro en partidas como desempleo y deuda y marcan como líneas rojas la sanidad o educación

  • El Gobierno deberá compaginar un ajuste de al menos 5.500 millones con la subida de gastos como las pensiones

madrid. Superada la parálisis política con la formación de un nuevo Gobierno, la elaboración de los Presupuestos de 2017 se convierte en la prioridad económica del Ejecutivo. Una labor siempre complicada y que en esta ocasión será un poco más compleja. Y es que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, deberá compaginar la exigencia de Bruselas de reducir el déficit, que se traduce en un ajuste de al menos 5.500 millones -las últimas previsiones de Bruselas lo acaban de elevar a casi 8.000-, con el necesario apoyo de varios partidos de la oposición para superar el trámite parlamentario, grupos que ya se han expresado en contra de aprobar más recortes. Consciente de este panorama, el Gobierno ha empezado a mandar mensajes de tranquilidad. El propio titular de Economía, Luis de Guindos, aprovechó la reunión del Eurogrupo de esta semana para mostrar su confianza en que el crecimiento del PIB superior al esperado reducirá la cuantía del ajuste. Una tesis que se basa en la seguridad de que ciertas partidas presupuestarias permitirán ahorros gracias a la mejora del mercado laboral o a la mayor facilidad en la financiación. La clave será saber si este alivio del gasto será suficiente para compensar el incremento de otras partidas como las pensiones. Un delicado sudoku que el Ejecutivo debe resolver en semanas.

Prestaciones por desempleo

La reducción de la tasa de paro en los últimos dos años ha permitido aligerar la partida dedicada a las prestaciones por desempleo. También ha influido en este descenso el agotamiento de estas ayudas por parte de los parados de larga duración (más de dos años sin empleo), un colectivo que supone casi dos millones de personas, según la última EPA. Asimismo, el Gobierno de Mariano Rajoy también aprobó en 2012 un recorte en las prestaciones por desempleo al rebajar la percepción del 60% al 50% de la base reguladora a partir del séptimo mes. Todos estos factores permitieron que esta partida pasara de los 30.474 millones en 2011 a los 19.621 millones de 2016.

La previsión del Gobierno es que el paro mantenga la tendencia descendente y acabe el próximo año en una tasa del 16,6%, lo que supone unos dos puntos menos que al final de este ejercicio. Esto se traducirá en una reducción del gasto en desempleo, como señalan los expertos. También puede que parte de este ahorro sirva para aumentar la inversión en medidas de fomento del empleo (políticas activas) que desde 2013 han incrementado su dotación un 32% después de haber sido reducidas casi a la mitad con la crisis.

Intereses de la deuda

Uno de los vientos de cola que han permitido a la economía española crecer por encima de lo proyectado este año ha sido la política de estímulos del BCE. Su estrategia de tipos bajos así como la compra de deuda han conseguido relajar a los mercados de deuda y la prima de riesgo española hace tiempo que no se cuenta entre las amenazas para el país. Todo esto ha influido para que el Tesoro se financie cada vez a tipos más bajos e incluso negativos en letras a corto plazo. Un escenario que se ha traducido en un descenso del importe destinado al pago de los intereses de la deuda desde su máximo de 38.590 millones contemplados en los Presupuestos de 2013 hasta los 33.490 millones de 2016. Una cifra que el ministro Luis de Guindos ha rebajado todavía más al anunciar que será 1.500 millones inferior debido a los ahorros conseguidos en las distintas subastas.

Por tanto, y a la espera de la decisión del BCE sobre su programa de compra de deuda que estará en marcha al menos hasta marzo, la previsión es que esta partida vuelva a reducirse en los Presupuestos de 2017. «El ahorro por intereses de la deuda ya está contemplado por el Gobierno y no afecta al ajuste de 5.500 millones», sostiene Jesús Palau, profesor del Departamento de Economía y Finanzas de Esade. Este experto considera que la disminución de esta partida así como de las prestaciones por desempleo no forman parte de la reducción del déficit estructural (al margen de la evolución del ciclo económico) que reclama la UE. De hecho, la tendencia descendente de estos gastos ya se produjo el año pasado y el déficit se incumplió.

Empleados públicos

«Vamos a mejorar las condiciones en que se realiza la función pública. Se merecen ese reconocimiento». Con estas palabras el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sugirió hace unos días una posible subida de sueldo a los funcionarios. El gasto de personal en 2016 se situó en los 22.434 millones y puede incrementarse si se lleva a cabo esa revalorización salarial. Una mejora de la remuneración que el año pasado se colocó en el 1% después de permanecer congelada durante cinco ejercicios y ser recortada en 2010. «Habrá una pequeña subida salarial de los funcionarios», explica el profesor de Economía del IESE José Ramón Pin. En su opinión, este incremento no es significativo en términos de gasto e incluso considera que podría utilizarse el mismo sistema de revalorización automática del 0,25% de las pensiones. A su juicio, la clave está en recortar otros gastos de la administración mediante la reducción de organismos públicos.

Pensiones

Uno de los gastos que seguirán creciendo serán las pensiones. Desde 2010 han pasado de suponer 108.283 millones a 135.448 millones en 2016. Y seguirá aumentando. De hecho, los problemas de ingresos de la Seguridad Social son mayúsculos, como demuestra que este año termine, según la estimación del Gobierno, con el mayor déficit de su historia (más de 18.000 millones). Todos los partidos se han comprometido a buscar una solución consensuada en el Pacto de Toledo. Una de las medidas sobre la mesa es la financiación vía impuestos, iniciativa que defiende el PSOE y también los sindicatos. «El problema de las pensiones sólo se puede arreglar con la financiación de las no contributivas (viudedad, orfandad y discapacidad) a través de los Presupuestos», explica el profesor Pin.

Infraestructuras

La crisis provocó un repliegue de la inversión pública en infraestructuras. Esta partida era en los últimos Presupuestos un 57% más baja que la registrada en las cuentas de 2010. Sin embargo, será el arma más estratégica del Gobierno para negociar el apoyo de otros partidos, especialmente de los nacionalistas.

Sanidad y educación

«Las dos líneas rojas que no se van a traspasar son la sanidad y la educación», sostiene Pin. El Gobierno es consciente de que un recorte de estos recursos tiene un alto coste social y no contaría con el respaldo de ningún grupo parlamentario. Además, las cuantías de estas partidas en los Presupuestos son relativamente bajas porque la gestión depende de las comunidades.

Beneficios fiscales

El ajuste para cumplir el déficit también puede venir del lado de los ingresos mediante la eliminación de deducciones y exenciones. Estas bonificaciones en los Presupuestos de 2016 ascendieron a 34.498 millones. «Los ingresos pueden mejorar sin subir los tipos impositivos. Basta con reducir los beneficios fiscales», destaca el profesor de Esade, Jesús Palau. De hecho, este experto recuerda que la recaudación en España es inferior a la media de la UE y pide perseverar por esa vía.