La Rioja

Se busca español para el BCE

  • El Gobierno activa la 'operación retorno' a la cúpula económica de la UE para recuperar el sillón del Eurobanco que Alemania le quitó en 2012

bruselas. «En ese momento me caí del burro. Me di cuenta de la pérdida de peso específico de España en ese complejo universo que es Bruselas (...) España había pasado a formar parte de los países incumplidores, así que la primera en la frente. Se nos cerraba una puerta con los países de la triple A echando el cerrojo (...). Estaba claro que nos bajaban, por lo menos, a la segunda división».

Ocurrió a finales de 2012, en Davos. El Gobierno de Mariano Rajoy apenas llevaba unas semanas en el cargo y el ministro de Economía, Luis de Guindos, acudía a su primer gran foro internacional con España a los pies de los caballos de los mercados. Y allí, en un aparte, su colega alemán, Wolfgang Schauble, disparó: adiós al BCE, al prestigioso asiento del comité ejecutivo del Eurobanco (hay seis), el mismo que España jamás iba a perder al existir un pacto no escrito entre las cuatro grandes potencias del bloque (Alemania, Francia, Italia y España) para que siempre fuera así. Pero no. No bastó con patalear y llorar. La canciller alemana, Angela Merkel, había decidido castigar a España, estigmatizarla. «La primera en la frente», como confiesa De Guindos en su reciente libro 'España amenazada'. Adiós al BCE, algo más que un cargo.

La 'operación retorno' a la cúpula económica de la Unión Europea acaba de ser resucitada por el segundo Gobierno de Rajoy, cuyo perfil continuista y, sobre todo, europeísta, es un claro mensaje para entonar aquello del 'Spain is back' (ha vuelto) que el exembajador ante la UE y ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, lanzó en su toma de posesión.

Él sabe cómo se las gasta el club y lo vital que es recuperar el asiento perdido en el BCE. También todos los cargos políticos españoles que trabajan en Bruselas. En España, más preocupada de sus guerras internas, no parece que se tenga tan claro porque nadie, nadie, habla de ello. ¿Ignorancia? ¿Desdén? ¿Indiferencia?

Es verdad que la próxima vacante no se producirá hasta mayo de 2018, pero los hilos hace tiempo que deberían estar moviéndose, como advierte una veterana fuente comunitaria que conoce a la perfección las entrañas del BCE. «España se juega mucho, es el gran partido que tiene que jugar en Europa y tiene que empezar a jugarlo desde ya. Hay que pensar en país y presentar candidatos sólidos, de reconocido prestigio y no elegir aspirantes de partido», asegura. Porque además, la vacante que queda es la vicepresidencia que ahora ocupa el portugués Vítor Constancio. Palabras mayores: ser la mano derecha de Draghi, su presidente.

España fue castigada por la cúpula europea, pero no menos cierto es que hubo una gran dosis de mala suerte ya que la renovación del cargo que entonces ocupaba José Manuel González-Páramo se produjo en pleno tsunami de la Gran Recesión. Se trata de mandatos de ocho años y el destino quiso que fuera justo en ese momento, a mediados de 2012. El Gobierno propuso a Antonio Sáinz de Vicuña, entonces jefe de los servicios jurídicos del BCE, pero Alemania había decidido que la silla sería para Luxemburgo, país fundador, en la persona de Ives Mersch. «Creo que todavía no he llegado a encajar esta decisión, pero dos años después, Schauble me garantizó que la primera vacante para el BCE sería para España», relata De Guindos. Esto, obviamente, si sigue Schauble o incluso el propio Rajoy, ya que hay elecciones alemanas en septiembre de 2017 y el futuro del Ejecutivo español es una incógnita dada la minoría que sufre en el Congreso.

¿Quién debe ser el candidato? No hay un regla escrita o condición 'sine qua non', pero sí es vox populi que el puesto será para una mujer. De hecho, De Guindos ofreció esta posibilidad a Schauble en aquel Davos de comienzos de 2012, «pero no coló». No hay que olvidar que Mersch llegó al Banco Central en medio de una agria disputa política ya que el Parlamento Europeo censuró con dureza el 'machismo' de la institución llegando a votar en contra de la elección. Su decisión, sin embargo, no es vinculante pero sí quedo ese poso de que a la próxima le harán caso.

Técnica presidencial

Aunque el BCE es la joya de la corona, hay otras opciones encima de la mesa. La más técnica es la presidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI), cuya presidencia se renueva en enero de 2018 y que ahora ocupa Werner Hoyer. Alemán, sí. La más política es la presidencia del consejo de ministros de la Eurozona (Eurogrupo), puesto al que aspiró De Guindos y que perdió en 2015 ante el holandés Jeroen Dijsselbloem pese a tener el plácet de Berlín.

El puesto no es 'full time' y se compagina con el trabajo nacional. Esta es la clave. Holanda tiene elecciones en marzo y los socialistas de Dijsselbloem, partido que sustenta a los liberales en la coalición de Gobierno, están hundidos en las encuestas. Es decir, que podría caer en cualquier momento antes de que en enero de 2018 termine su mandato, que se prolonga durante dos años y medio. Es posible que entonces emergiese la figura de De Guindos, que se ha convertido en el ministro más longevo del Eurogrupo junto a Wolfgang Schauble.

'Spain is back'. Comienza el asalto a la cúpula económica de la UE.