La Rioja

Los acusados por las 'black' cierran filas: podían gastar en lo que quisieran y el fisco lo sabía

Estanislao Rodríguez Ponga, exconsejero de Caja Madrid, ayer antes entrar al juicio de las 'black'. :: efe
Estanislao Rodríguez Ponga, exconsejero de Caja Madrid, ayer antes entrar al juicio de las 'black'. :: efe
  • Rodríguez Ponga, también ex 'número dos' de Hacienda, declara que en Caja Madrid le dijeron que el dinero era suyo pero solo sabía su saldo

Madrid. Ya han declarado una docena de acusados en el juicio de las llamadas tarjetas 'black' y, de momento, todos han cerrado filas ante el tribunal con una misma tesis: los 'plásticos' que les dieron eran para gastos «de libre disposición» y ni mucho menos tenían un carácter opaco o, al menos, no tanto como se supone porque la Agencia Tributaria tendría conocimiento de que se estaban usando gracias a la cuenta de Caja Madrid (y luego Bankia) donde se iban computando los cargos. El más firme en defender ayer dicha versión de los hechos fue Estanislao Rodríguez Ponga, exconsejero de la entidad de ahorros.

Según él, la primera vez que le dieron una de esas tarjetas -con las que los 65 acusados despilfarraron hasta 15,5 millones de euros entre 1999 y 2012- fue en junio de 2006 y el entonces secretario general del consejo de administración de la caja, Enrique de la Torre, le dijo que era «para gastos de representación» y, además, «no tenía que justificarlos».

«Me dijeron -rememoró a preguntas del fiscal Alejandro Luzón- 'este dinero es tuyo y podrás disponer de él'». Lo curioso es que según los movimientos bancarios aportados por Bankia no agotó su saldo anual, pese a que en teoría sería una parte más de su sueldo; pero el acusado negó la mayor, descalificó -como casi todos los acusados- esos archivos Excel por incurrir en «grandes errores», con gastos «duplicados y triplicados», y sostuvo que sí lo gastó todo (255.372 euros con su 'black' hasta que salió del banco) porque «si no lo agotaba lo perdía».

El fiscal aprovechó para detallar parte de sus gastos personales con la tarjeta -era el primer acusado con quien lo hacía-y preguntarle al respecto si no los reconocía. Rodríguez-Ponga le respondió que el problema era que nunca pudo conocer esos movimientos porque Caja Madrid, dueña de la tarjeta, solo le daba los saldos y él no tenía forma de revisarlos. «¿No pudo saber si le metían 8.000 euros de gastos en Hipercor que usted no había realizado y que iban contra su propio patrimonio?, ¿es esa una forma razonable de gestionar su remuneración, no llevar un control de gastos?», le cuestionó Luzón. Su respuesta, en línea con lo que declaró Miguel Blesa el viernes, fue que como el sistema «llevaba establecido 18 años, lo admití como una cosa que funcionaba así».

Sensación de descontrol

Rodríguez Ponga no pudo evitar que el tribunal volviera a tener la misma sensación de descontrol interno en Caja Madrid sobre dichas tarjetas que ya sintió oyendo a otros acusados. En su caso más agudizada aún pues admitió que, pese a haber trabajado en su asesoría fiscal desde 1999 -luego le reclamaría el hoy ministro en funciones de Hacienda, Cristóbal Montoro, para ser su 'número dos'-, nunca le pidieron que analizara la trascendencia tributaria de esas tarjetas y tampoco tuvo conocimiento de su existencia. Aunque no fue óbice para que defendiera que el fisco las conocía.

«Hemos visto en la causa actas de inspección de Hacienda de 2003 y de 2006 del impuesto de sociedades donde se demuestra que sabía la cuenta donde se cargaban y, por tanto, la existencia de las tarjetas», dijo.

Pero las dudas sobre las 'black' también se extienden a su contabilización. Así, cuando interrogaba a Antonio Romero, otro de los consejeros acusados (gastó 252.009 euros), Luzón le preguntó si como miembro de la comisión de retribuciones de la caja de ahorros supo si se incluyeron en los informes corporativos. Dijo que no lo sabía porque «lo manejaba Presidencia (primero Blesa y luego Rato)». «Se nos daba por hecho», apostilló.