La Rioja

Monasterio de Valvanera, en el corazón del Alto Najerilla.
Monasterio de Valvanera, en el corazón del Alto Najerilla. / DÍAZ URIEL

Motor y fomento económico del turismo serrano

  • Turismo potencia el cenobio riojano como un espacio turístico ideal para reparar la mente y el cuerpo, con hospedería, restaurante y experiencia en elaborar licor y miel

  • Impulso a Valvanera dentro de la Ruta de Monasterios del Alto Najerilla

Logroño. Nájera como punto de partida de un viaje especial hacia la historia, la monumentalidad, la religiosidad, la cultura... Los monasterios riojanos como reconocimiento de una historia que se proyecta en el presente como un recurso económico de primer orden por la atracción que la labor de los monjes aún tiene en aquellas personas que cultivan en sus viajes tanto el alma como el cuerpo.

Nájera como punto de partida hacia Santa María La Real, el monasterio de Cañas, Yuso y Suso en San Millán... y Valvanera, como final de un viaje de no más de 30 minutos en carretera hacia el recogimiento de un pasado religioso, cultural y paisajístico de primer orden, con la gastronomía como elemento dinamizador de unas bodegas que comienzan a ver el rédito que puede tener captar la atención de los numerosos visitantes que en autobuses o coches particulares recorren este fantástico triángulo geográfico de monasterios riojanos que conforman la Ruta de los Monasterios. Poco a poco, a pie de carretera hacia los monasterios, las bodegas mudan parte de sus instalaciones para dejarse ver, presumir de sus caldos y hacer visitas a sus instalaciones y viñas con el objetivo de vender buen vino a los buenos turistas. El movimiento parece imparable por ser natural. Surge, como siempre ha sucedido, el comercio por las zonas de paso.

Valvanera como punto y final de un viaje reparador en un entorno religioso, cultural y natural extraordinarios. Mil años de historia a mil metros de altitud. Desde Anguiano en subida constante hacia la Virgen de Valvanera, el restaurante, la hospedería, los paseos en bicicleta, las rutas para los senderistas, el monte Umbría o el Pancrudo protegiendo desde las alturas este paraíso espiritual y natural, que desea mantenerse en silencio, pero sin pasar por alto las potencialidades económicas que el peregrinaje, la historia, la piedra y la naturaleza pueden suponer para toda la comarca del Alto Najerilla. Valvanera como un destino turístico para esa Rioja alejada del valle, situada en la sierra, La Rioja verde podría decirse.

Un total de 63 personas se pueden alojar todas las noches en la hospedería del monasterio de Valvanera. «El boca a boca del trabajo que estamos haciendo parece que va calando y este verano hemos aumentado el número de visitas», explica el prior del monasterio, Josep Maria Sanromá. Quienes les visitan lo hacen para conocer este lugar de peregrinación católica, para observar la talla de la Virgen de Valvanera, para acudir a la misa de las 12.45 horas... Lo hacen para «conocer la historia de este lugar», indica el prior; y también para que «cada uno encuentre lo que anda buscando». Y en esta búsqueda íntima y personal, el visitante aprovecha para degustar las viandas de la zona en el restaurante que aquí ofrece sus servicios cada día. «Hacemos una comida casera familiar con los productos que toda la vida se han hecho por aquí», reconoce el prior.

Tres personas suben todos los días desde Anguiano para garantizar un servicio y comida fantásticos. Porque como señala Josep Maria Sanromá, «desde Nájera hasta Valvanera, todas las localidades reciben visitantes que requieren de unos servicios que se ofrecen en toda la comarca, y la presencia de este monasterio ayuda a que la gente se anime a recorrer las localidades de alrededor». Un motor económico para un territorio de escasos kilómetros con una estrecha y fecunda relación con sus monasterios.

Miel y licor

Mil años a mil metros de altura en un entorno natural privilegiado bajo una orden que trata de mantener intactas las raíces monásticas y católicas de este lugar. Pero eso no significa que no deba evolucionar al mismo ritmo que lo hace sus visitantes.

«El licor de Valvanera es el primer producto de lo que viene después. Valvanera debe proyectarse, recuperarse, y la venta del licor debe ayudarle económicamente como fuente de ingresos», explicó Casimiro Somalo, durante la presentación de la nueva botella en la que descansa un licor de sabor místico. Para renovarlo, lo primero que se ha hecho en este relanzamiento de la bebida es servirla en una botella 'premium' y dotarla de una nueva imagen corporativa diseñada por Javier Benayas y que evoca el milagro de la Virgen de Valvanera. «La imagen se nos había quedado antigua», reconoce Josep María Sanromá. También el propio licor, que ha sido reelaborado. «Lo hemos hecho un poco más seco, no tan dulce como antes. Pero mantenemos la receta, tan sólo que le hemos quitado un poco de azúcar. Nada más», defiende el prior.

Para dulce, la miel que elaboran los monjes de este monasterio, un hecho que se viene repitiendo a lo largo de la historia, desde que los monjes decidieron asentarse en este entorno tan especial. «Hemos trabajado duro para recomponer las colmenas y adecuarlas para garantizar la máxima calidad», explica el prior. «Este año sacamos la primera cosecha y se trata de otra forma de generar actividad económica con un producto totalmente elaborado en la zona», concluye.