La Rioja

Mitos económicos que persisten

Varios ciudadanos hacen sus compras en uno de los principales centros comerciales de Soweto (Sudáfrica). :: alexander joe / AFP
Varios ciudadanos hacen sus compras en uno de los principales centros comerciales de Soweto (Sudáfrica). :: alexander joe / AFP
  • La clase media supondrá el 42% de la población del continente hacia 2060, pero hoy 400 millones de personas malviven allí

  • Las remesas de los emigrados africanos superan en 9.000 millones la ayuda exterior

ACCra (Ghana). Estereotipada hasta la saciedad, la economía del continente africano continúa sufriendo un alto grado de desconocimiento, incluso hoy en día, bien avanzado el siglo XXI. Y más cuando hablamos de analizar la economía de 54 países diferentes, buena parte de los cuales han sido colonias de potencias occidentales -algunos siguen teniendo una dependencia relativamente elevada- e incluso la región aún mantiene algunos regímenes de tipo dictatorial.

Analizamos a continuación el origen de algunos de los mitos clásicos que continúan sobrevolando un territorio del que, en muchos foros, aún se simplifica la cuestión con el tópico tradicional de que África es pobre por el capitalismo.

La clase media es la gran esperanza del continente africano

Sí y no. El mayor problema es su definición conceptual. El Banco Africano de Desarrollo (BAFD) sostiene que la clase media la configuran individuos que gastan entre dos y veinte dólares al día. Teniendo en cuenta estas cifras, ese segmento de la población debería crecer, según las expectativas, desde los 355 millones actuales (el 34% de los habitantes del continente) hasta 1.100 millones de personas (42%) para 2060.

El problema es, sin embargo, que el 60% de ellos (180 millones) constituyen una especie de clase 'flotante', con ingresos para gasto de entre dos y cuatro dólares. No resulta extraño, por tanto, que en una reciente entrevista Cornel Krummenacher, director ejecutivo de Nestlé para la región de África ecuatorial, relativizara el crecimiento de la clase media africana. «Pensamos que sería el próximo Asia, pero nos hemos dado cuenta de que la clase media en la región es muy pequeña», apuntaba al diario británico FT.

De igual modo, a día de hoy alrededor de 400 millones de africanos viven todavía con menos de 1,25 dólares al día. Mientras, las reservas naturales continúan bendiciendo a Gobiernos como los de Sudán, República Democrática del Congo o Zimbabue, aunque riqueza no signifique reparto equitativo.

El continente africano depende de la ayuda exterior

No es, en realidad, su principal fuente de ingresos. Un estudio del académico ghanés Adams Bodomo ya demostraba que la diáspora que reside fuera del continente envía más dinero hacia la región que los donantes occidentales tradicionales, en lo que se denomina la Ayuda Oficial al Desarrollo (ODA). Solo en 2013 -fecha más reciente en esta comparación- los emigrantes africanos transfirieron 51.800 millones de dólares (46.445 millones de euros con el cambio actual) hacia su región de origen. Ese mismo año, según cifras del Banco Mundial, la Ayuda Oficial al Desarrollo fue, en cambio, de 43.000 millones (alrededor de 38.550 millones de euros).

Hoy se estima, por ejemplo, que el 40% de los somalíes dependen del dinero enviado por sus familias desde el extranjero. No en vano, los 1.200 millones de dólares que cada año llegan al país africano desde el exterior constituyen un número superior al dinero entregado por la ayuda humanitaria internacional. Y la cooperación intra-regional no para de crecer. En términos nominales, el nivel de comercio entre los países africanos se elevó desde los 32.000 millones de dólares en 2000 a los 130.000 millones (116.500 millones de euros) de 2011.

Esta relación es más alta entre los Estados no exportadores de combustibles (supuso el 16,3% entre 2007 y 2011) que entre los exportadores de combustibles (5,7% el mismo período). Ello se debe a que los productores de petróleo regionales -Nigeria o Angola- tienden a ser extremadamente dependientes de los mercados de Europa y Estados Unidos.

China es el mayor socio del continente (en inversión directa)

No. Aunque su crecimiento sí es espectacular. Según un reciente informe del Emerging Markets Center, Estados Unidos es el socio número uno del continente tras poner en marcha 700 proyectos de inversión extranjera directa (FDI) desde 2007, que han dejado 52.000 millones de dólares (46.600 millones de euros). Después de un ligero descenso en 2013 volvió a ser el mayor inversor en África el pasado año, superando a Reino Unido, gracias a 101 proyectos (el 13,8% del total).

Mientras, en el mismo periodo, las empresas chinas anunciaron 32 proyectos, solo el 4,4% del total. Por número representan el séptimo lugar entre los inversores extranjeros, por delante de India. Aún así sus lazos económicos con África continúan fortaleciéndose. En 2009 el país asiático sí superó a EE UU para convertirse ese año en el mayor socio comercial del continente.

Petróleo, petróleo. y más petróleo

Es cierto que la influencia de los hidrocarburos es aún inmensa en el continente. Ahora piense en un producto como las flores. Kenia es hoy el mayor exportador mundial de flores al territorio europeo, con 124.858 toneladas en el pasado ejercicio y llegando a suponer el 35% de todas las flores consumidas. Sus principales compradores son Holanda (66%), Reino Unido (17%) y Alemania (5%).

Pero también es cierto que continúan los problemas en otras industrias, por ejemplo, la de manufacturas. En la región subsahariana los costes por trabajador para una empresa exportadora internacional son de 135 dólares al mes; en el Sudeste asiático, sin embargo, aún oscilan entre los 110 y 70 dólares.

A esa aparente paradoja contribuyen los tipos de interés, hasta un 7% superiores, o los elevados costes energéticos. En África el precio medio del kilovatio/hora en el sector industrial era en 2012 de 0,068 dólares. En países como India o Vietnam esta cifra se reducía hasta un 11%.