La Rioja

El 'desgobierno' ya pasa factura a la creación de empleo

Personas haciendo cola a las puertas de una oficina de los servicios públicos de empleo en Madrid. :: SEBASTIEN BERDA / afp
Personas haciendo cola a las puertas de una oficina de los servicios públicos de empleo en Madrid. :: SEBASTIEN BERDA / afp
  • Los datos del paro de agosto hacen saltar todas las alarmas y ponen de relieve que el mercado laboral se está ralentizando

  • Los expertos advierten de que el empeoramiento de las previsiones y el 'brexit' pueden hacer también mucho daño

Los datos de agosto relativos al empleo han sido un jarro de agua fría no solo para el Gobierno, sino -y principalmente- para toda la sociedad, que es la que verdaderamente sufre sus consecuencias. Las alarmas han saltado. Y es que con los niveles de paro que aún hay en España (un total de 3,7 millones de desempleados registrados), 14.435 más que se suman a las listas en el octavo mes del año no son como para tomárselo a broma.

Sí, es verdad que agosto es tradicionalmente un mal mes para el empleo -al estar marcado por la estacionalidad de los trabajos- y que, por lógica, no es el mejor termómetro (desde 2001 siempre ha registrado incrementos en los desempleados registrados, salvo la rara excepción de 2013, cuando se redujo en 13 personas). Pero también es cierto que éste ha sido algo más negativo que el año anterior: 2015 fue mucho más positivo en cuanto a creación y destrucción de empleo. Aquí está el dato más preocupante: en este octavo mes del año se esfumaron 144.997 puestos de trabajo, la mayor cantidad en un mes de agosto desde 2008, es decir, desde el inicio de la crisis. Esto supone que el número de afiliados a la Seguridad Social descendió hasta un total de 17.699.995.

La inquietud -como mínimo- planea en el horizonte. ¿Se trata de un hecho aislado o puede ser el comienzo de un empeoramiento progresivo del mercado laboral? «Yo no estaría demasiado preocupado», sostiene Florentino Felgueroso, investigador de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). La razón la sustenta en que agosto es «especial», puesto que tradicionalmente es el mes en el que menos contratos se firman de todo el año y, principalmente, el que mayores despidos registra, a consecuencia del fin de la temporada estival. «Si ha habido una temporada de verano buena, básicamente en sectores relacionados con la hostelería, se verá reflejado en un peor dato de paro», explica el experto. Y efectivamente así ha sido, más si se tiene en cuenta que julio fue excepcional: el desempleo cayó en casi 84.000 personas, el mejor dato del mes desde 1997, y la afiliación creció en 84.721 ocupados, la mayor subida desde 2007.

Esto lo que deja al descubierto es la elevada estacionalidad del mercado de trabajo español. Antes de la crisis se achacaba la mayor parte de la temporalidad a la construcción y, paradójicamente, en la actualidad -con dos millones de puestos menos- se batió el número de este tipo de contratos a lo largo de todo 2015, prosigue Felgueroso. El economista achaca estos datos a que un 2% del crecimiento del empleo se ha producido en la hostelería, «un sector donde el número de contratos temporales es altísimo incluso en regiones como Canarias, donde es temporada alta todo el año».

La cruz del turismo

Da la sensación así de que, si toda cara tiene su cruz, la cruz del empleo puede ser el turismo. Es decir, precisamente el sector que está tirando de la economía española y, por consiguiente, del mercado laboral -gracias a registrar récords históricos este año-, es a la vez el que provoca la estacionalidad e incluso la precariedad del empleo (en cuanto a corta duración de los contratos y sueldos bajos).

En esta misma línea se mantiene el director de Randstad Research, Valentín Bote, quien 'culpa' del mal dato de agosto a la «buena campaña turística que ha habido». Por tanto, no cree que pueda interpretarse como que la economía se esté parando, ya que -apunta- el PIB sigue creciendo (un 3,2% en el segundo trimestre del año) y casi en paralelo el empleo, «a un ritmo muy sano del 3%» (un 2,7% en tasa anual en este segundo trimestre del año).

Pero no hay que cargar toda la responsabilidad al turismo. Otra pieza importante del puzle de la temporalidad es el sector público, en ramas como sanidad y, principalmente, la educación (9.100 profesionales de la enseñanza se fueron al paro este mes). «Más en estos tiempos de ajuste presupuestario», apunta Felgueroso. Además, muchas ramas como la industria, los cursos de verano, las academias, la construcción o las actividades artísticas echan el cierre en agosto.

«Tenemos un mercado de trabajo frágil, muy frágil», afirma María Ángeles Valls, profesora de Esade. Y lo achaca a la alta estacionalidad y a que las contrataciones pilotan sobre contratos temporales de muy corta duración. «Es la casita de paja», dice. Por todo esto, Bote invita a esperar el comportamiento de los tres últimos meses del año, puesto que están menos vinculados a actividades temporales. Su pronóstico es que habrá una «ligera desaceleración», en la línea de lo que ha pasado en los meses previos al verano, pero no se dará «una caída brusca del empleo». «Va a haber una creación de empleo importante pero no tan intensa como en 2015», concluye.

Esta misma opinión tiene Sara de la Rica, catedrática de Economía de la Universidad del País Vasco. «La sensación que tenemos los analistas es que 2016 está siendo un año peor que 2015 en cuanto a que se han creado menos puestos, y algo mejor que 2014, año en el que comenzamos a salir de la crisis», manifiesta. De la Rica, aunque no es «amiga de hacer predicciones», se arriesga y dice que «si no suceden fenómenos externos inesperados», el balance de 2016 será de una creación de empleo algo menor a 500.000 trabajadores, ya que posiblemente el crecimiento del PIB rondará el 2,6% o 2,7%.

Nubarrones

Sandalio Gómez, profesor del IESE, hace la reflexión de que pese a que por el momento estamos dentro de la normalidad, comienzan a aparecer peros, como la incertidumbre política. Su gran preocupación son las expectativas de consumidores e inversores de cara a final de año. Ya hay ciertos «nubarrones», síntomas de que no se está creciendo al mismo ritmo y de que las expectativas pueden empeorar de aquí a final de año (de hecho, las previsiones macroeconómicas se están revisando a la baja). «Lógicamente, si tú prevés que va a haber problemas, retienes la inversión y la contratación», explica Gómez. Otros factores que están influyendo en la confianza de los inversores -que tarda mucho tiempo en ganarse pero se pierde con facilidad- son los problemas de la UE, la falta de unos presupuestos, la necesidad de reducir el déficit... «Hay que generar expectativas positivas, porque estamos saliendo de la UVI pero todavía estamos en planta», concluye.

La falta de gobierno y, en consecuencia, la ausencia de unos presupuestos para 2017 son dos de la razones que esgrimen la mayor parte de expertos consultados para explicar la ralentización que se está dando en el mercado de trabajo. No así la profesora De la Rica, que mantiene que la economía y el empleo seguirán creciendo mientras otros factores externos (bajos intereses, menor precio del petróleo, etc.) sigan siendo beneficiosos. Valls, por su parte, tiene la opinión personal de que la falta de gobierno no influye: «Las empresas toman sus decisiones mirando su realidad más inmediata».

Por su parte, los sindicatos cargan contra el gobierno. El secretario de Acción Sindical de CC OO, Ramón Górriz, vincula los malos datos de agosto con un «modelo productivo totalmente inadecuado, el mismo que nos ha conducido a la crisis». UGT también sostiene que al no haber gobierno se están «enquistando» los problemas. «Hace falta otro mercado de trabajo», reclama María del Carmen Barrera, secretaría de Políticas Sociales, Empleo y Seguridad Social de la organización.

CEOE, por su parte, se lamenta de que «esto no va tan rápido como nos gustaría». Jordi García Viña, director de Relaciones Laborales, habla de que las «espectaculares» previsiones de 2016, que triplican a las de muchos países de la Unión Europea, no se reflejan en la creación de empleo. «Es evidente que hay una serie de medidas que no se están tomando», alerta. Florentino Felgueroso lo suscribe: «Hay muchas medidas que se tienen que tomar en cuanto a políticas activas y no hay forma de avanzar». Y advierte: «Lo que no hagamos hoy, lo pagaremos más tarde».