La Rioja

José Carrera, vicepresidente corporativo de Desarrollo Social de CAF. :: daniel mora
José Carrera, vicepresidente corporativo de Desarrollo Social de CAF. :: daniel mora

«Garantizar acceso al agua potable aportaría un 1% más al PIB»

  • Pide dotar de agua limpia y alcantarillado a 100 millones de latinoamericanos para sacarlos de la exclusión

  • José Carrera Vicepresidente de CAF

Pese a que la región ha reducido con fuerza su tasa de pobreza en las últimas décadas, todavía uno de cada seis ciudadanos latinoamericanos no cuenta con un servicio fundamental: acceso a agua limpia, potable y disponible a voluntad, solo con abrir un grifo. La situación representa tanto un reto político como una oportunidad social. El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), una organización formada por 19 países -entre ellos España- y trece bancos de la región, impulsa el desarrollo de nuevas infraestructuras que permitan lograr una cobertura universal. La semana pasada, organizó unas conferencias ('Diálogos del agua') en la que expertos de todo el mundo compartieron buenas prácticas en la gestión eficiente de este recurso natural. José Carrera, el vicepresidente corporativo de Desarrollo Social de la entidad, sostiene que es posible garantizar la seguridad hídrica de todo el continente en menos de quince años.

¿Por qué se interesan en la seguridad hídrica?

Es una cuestión de responsabilidad, tanto con las generaciones actuales como con las siguientes. Debemos asegurar que los recursos que hemos recibido se puedan disfrutar en el futuro. Y el agua es el más importante tanto en el entorno urbano como en el rural. Por su propia naturaleza, en América Latina más del 80% vivimos en ciudades, y todavía muchos lo hacen en favelas, barriadas, villas, donde no tienen acceso al agua ni en la calidad, ni en la presión ni en las horas adecuadas. Y cuando no hay agua, las condiciones de vida se deterioran dramáticamente. Por otra parte, el campo consume más de dos terceras partes de toda el agua disponible. E incluso hay una vinculación entre los dos ámbitos, porque las aguas residuales de muchos países, no debidamente tratadas, se usan en agricultura en las zonas cercanas a las ciudades pese a los riesgos medioambientales y de salud que eso representa.

¿Cuál es la situación actual?

Depende mucho del lugar. Pero, en toda Latinoamérica, en torno a 100 millones de personas no tienen acceso a un sistema de alcantarillado y unos 34 a agua de calidad. Y más del 40% de los sistemas de agua tiene fugas importantes, cuando la norma dice que lo más razonable en términos de coste-efectividad está en torno al 20% o 30% y los más eficientes, como por ejemplo Aguas de Barcelona, consiguen que sus pérdidas no superen el 6% o 7%. Además, apenas un 20% de las aguas están debidamente tratadas. Por comparación, en Europa esta proporción llega al 80%. Y todavía son pocas las superficies cultivables que cuentan con sistemas de irrigación.

¿Y qué puede hacerse?

Aunque en los últimos años Latinoamérica ha sacado a más de 60 millones de personas de la pobreza y es de las pocas regiones del mundo donde se ha reducido la inequidad, sigue habiendo grandes diferencias y mucha gente bajo la exclusión social, y de bienes y servicios. Y en este caso, el agua es un elemento para garantizas la inclusión efectiva. Gran parte de los problemas derivan, de hecho, de la falta de acceso a agua de calidad. Para lograr una cobertura universal en América Latina habría que destinar un 0,3% del PIB en estas infraestructuras. Es una inversión rentable porque se estima que el costo de que el agua sea de mala calidad o no llegue a todo el mundo supone unas pérdidas de alrededor de un 1% del PIB en todo el continente.

También tendrán casos de éxito

Claro, y hay que prestarles atención. Por ejemplo, en los Diálogos del Agua nos acompañó el director del Departamento General de Irrigación Mendoza, que es uno de los casos más destacados de uso eficiente del agua tanto en Argentina como a nivel mundial. Pero en Panamá se han hecho grandes obras de infraestructura y alcantarillado, en Ecuador se ha llevado el agua a multitud de municipios pequeños. En Perú han dotado de saneamiento, agua y sistemas de irrigación a toda la cuenca del Pacífico, y en Bolivia han llevado agua a más de 20.000 pequeñas comunidades.

¿Qué buenas prácticas comunes identifican en todos?

Sabemos que hay buenas prácticas tanto en gestión pública como privada, así que sabemos que la eficiencia no depende de la propiedad sino de la gestión que se haga. El agua no es solo una cuestión de oferta y demanda. Ya no es lineal. El nuevo paradigma, muy vinculado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a los compromisos del acuerdo de París sobre cambio climático, consiste en visualizar el agua como un recurso dentro de la economía circular. En vez de descartarlo, debe reutilizarse de una manera efectiva y respetuosa con el medio ambiente.