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China se despoja del traje Mao...

Uno de los desfiles de moda celebrados en Shanghai. :: z. a.
Uno de los desfiles de moda celebrados en Shanghai. :: z. a.
  • Su mercado de la moda será el mayor del mundo en el 2025 y todas las marcas extranjeras buscan un hueco a nivel local

Shanghai. Podría ser un desfile de moda de primer orden. Hay modelos procedentes de todo el mundo, el público abarrota las gradas a lo largo de la pasarela y los fotógrafos se dan codazos para lograr el mejor ángulo. Sin embargo, lo que se celebra en Shanghái es el trabajo de fin de curso de los alumnos de Mod'Art, un instituto internacional de diseño de moda adscrito a la Universidad de Shanghái. Cuando los focos se encienden y la música retumba, comienza un recital de color y de formas imposibles. Son las creaciones de alumnos chinos, pero no tienen nada que envidiar a los de cualquier otro.

«Es un reflejo de cómo está evolucionando el sector de la moda en China», afirma Cristóbal López Albert, un modisto valenciano que lleva ya siete años impartiendo clase en Mod'art, y que supervisa tanto el trabajo de fin de curso de sus alumnos como una colección que él mismo ha diseñado para la ocasión. «Yo me encargo de la formación en la parte técnica de la confección y, cuando llegué, descubrí grandes deficiencias en el plan de estudios y en los conocimientos de los alumnos. Ahora, sin embargo, el salto es espectacular. Y eso es algo que se siente tanto en las aulas como en los escaparates de China».

El auge económico del Gran Dragón ha hecho que el sector de la moda haya estallado con una fuerza nunca antes vista. Si se cumplen las previsiones y el mercado continúa creciendo a una media ligeramente superior al 10%, en 2025 el gigante asiático será el principal mercado mundial con gran diferencia. Allí se venderá el 26% de todo lo que se comercialice, cinco puntos porcentuales por encima del nivel de la Unión Europea y casi el doble de Estados Unidos (14%).

Sin duda, este goloso pastel atrae a las principales multinacionales del sector. Gigantes como Inditex abren unas cinco tiendas al mes en China. De hecho, el grupo que dirige Amancio Ortega tiene ya 566 establecimientos aquí, 65 de los cuales se inauguraron el año pasado. Su rival japonés, Uniqlo, no se queda atrás y se ha marcado como objetivo contar con hasta 1.000 locales en el 2020.

La competencia es brutal, y no se ciñe exclusivamente a marcas extranjeras. También ha irrumpido con fuerza un importante abanico de empresas locales que fortalecen su base financiera en China para acometer luego una ambiciosa internacionalización de forma progresiva.

Sin embargo, en los mercados más desarrollados el 'Made in China' aún es una losa para la imagen comercial. López Albert, no obstante, lo ve un error. «La mayoría de las fábricas chinas destina una parte de su producción al extranjero y otra al mercado local. El contacto con el resto del mundo ha hecho que hayan adquirido una gran calidad manufacturera, y en todos los aspectos. Si acaso, lo que les falta es una buena estructura organizativa para comercializar sus productos», dice.

Juventud y auge rural

En cualquier caso, hay dos tendencias que marcan claramente el ritmo de este otro 'milagro' chino. Por un lado está la juventud de sus clientes: el 73% de los consumidores de moda de lujo tienen menos de 45 años, 23 más de media que en Estados Unidos. El 60%, además, ni siquiera ha alcanzado los 35 años.

Por otro lado está el aumento en el consumo de las zonas rurales, cuya diferencia con las ciudades va reduciéndose poco a poco. Aunque todavía están lejos de alcanzar los 2.000 yuanes (270 euros) de promedio que gastan anualmente en ropa los urbanitas de China, los campesinos duplicaron su nivel de gasto entre 2009 y 2013 hasta llegar a los 500 yuanes (70 euros). En el futuro, el auge de la clase media restará cierto peso al sector de lujo pero supondrá una gran oportunidad para las marcas de 'fast fashion'.

Y para los jóvenes estudiantes de Mod'art también. «La mayoría de los que quieren encontrar un trabajo nada más graduarse lo logra», apunta el profesor valenciano». El sector en China requiere de mandos medios y altos, gente que sepa diseñar y lanzar una colección haciendo una buena gestión del negocio. «Por eso -apostilla- hay gran demanda para nuestros estudiantes».