La Rioja

España descoloca a Bruselas

El comisario europeo Pierre Moscovici y el ministro de Economía, Luis de Guindos, en una imagen de archivo. :: reuters
El comisario europeo Pierre Moscovici y el ministro de Economía, Luis de Guindos, en una imagen de archivo. :: reuters
  • La Comisión recuerda la obligación de presentar las cuentas del 2017 antes del 15 de octubre pero duda cómo actuar con las sanciones por el desfase

Cuando en los corrillos comunitarios se pronuncia la palabra España comienzan a dibujarse las medias sonrisas, los gestos de negación y los resoplidos de desconcierto, impotencia y frustración. ¿Cómo lo veis? «No vemos nada», ironizaba ayer a este diario un alto cargo de la Comisión. España ha vuelto a ocupar un destacado papel en la apretada agenda de los problemas europeos, y lo peor es que nadie atisba una solución a corto plazo pese a los muchos retos presupuestarios que la cuarta potencia del euro tiene de cara a 2017, donde el ajuste previsto debe ser de 15.000 millones para bajar el déficit del 4,6% al 3,1% del PIB. ¿Qué hacer? ¿Reactivar la vía de la multa? ¿Congelar los fondos estructurales? ¿Nada? Bruselas, el paradigma de las reglas y la disciplina, está tan descolocada como el 99% de los electores españoles.

Así lo aseguran fuentes comunitarias, que se limitan a recitar de carrerilla la normativa europea sin saber responder a los hipotéticos escenarios que pueden surgir. De momento, el ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, ya ha anunciado que no podrá enviar a la Comisión un nuevo presupuesto antes del 15 de octubre, fecha marcada en rojo para todos los países. ¿Grave? Sí. ¿Pero España se niega a enviarlo? No, simplemente no puede porque está en funciones. ¿Entonces? Bruselas se mueve entre dos aguas sin saber muy bien qué hacer. «¿Cómo exigir a un Gobierno que haga algo si no tiene facultad para hacerlo?», reflexiona la Comisión.

El viernes, antes de confirmarse ese secreto a voces que era el fracaso de la investidura de Mariano Rajoy, el equipo del presidente, Jean-Claude Juncker, remitía al lunes para hacer una valoración de la parálisis política de España. Poco se esperaba y poco ocurrió. «Esperemos que sea posible formar un Ejecutivo estable que pueda comprometerse con sus socios comunitarios y con las instituciones europeas. Esta sigue siendo nuestra esperanza, en particular viendo los retos a los que se enfrenta España», recalcó Alexander Winterstein. ¿Y si no presenta el presupuesto antes del día 15, qué ocurre? «España, como el resto de Estados miembros, debe presentarlo antes de esa fecha. Cada paso a su tiempo», apostilló.

A España se le acumulan los problemas. El pasado 27 de julio, contra todo pronóstico, sorteó una multa histórica por saltarse a la torera los compromisos fiscales con motivo de las primeras elecciones de este interminable serial, las del 20 de diciembre del año pasado. Bruselas, con la bendición de Berlín, salvó al Gobierno de Rajoy con la esperanza de que a la vuelta de las vacaciones el país tuviera un Ejecutivo que se pusiera las pilas y cuadrase por fin las cuentas. Pero ha llegado el mes de septiembre y todo está mucho peor de lo esperado.

Mil millones congelados

Y lo está, además, en el peor momento, cuando la Comisión Europea debe decidir en cuestión de semanas si congela parte de los fondos estructurales que tiene España para 2017. La cantidad de la que se habla ronda los mil millones. Juncker no quiere hacerlo, pero la normativa le obliga a ello. La única forma de evitarlo es que el país afectado presente medidas efectivas presupuestarias creíbles que sirvan para levantar el castigo. Pero si no hay Gobierno, no hay medidas y sin ellas... Es la pescadilla que se muerde la cola.

Aunque el 'timing' oficial marca en rojo el 15 de octubre, fuentes comunitarias matizaron ayer que los plazos podrían verse modificados en función del calendario político de España. Es decir, que si hay Gobierno tras las elecciones vascas y gallegas y el presupuesto llega a Bruselas, por ejemplo el 5 de noviembre, los técnicos se amoldarían a la situación. La fecha clave es «el 8 de diciembre», cuando el Consejo debe dar el visto bueno a la valoración presupuestaria que tiene que hacer el Ejecutivo comunitario de las cuentas nacionales. ¿Y si sólo llega la prórroga de los actuales presupuestos sin las medidas de calado exigidas? Los hombros vuelven a encogerse.

El otro gran caballo de batalla será la congelación de esos más de mil millones de fondos estructurales de 2017. Sólo se evitará si se toman medidas efectivas. ¿Pero ya en 2016 o de cara a 2017? ¿Basta con el adelanto de 6.000 millones del Impuesto de Sociedades que se quiere lograr de las grandes empresas?

Dudas y más dudas. España está logrando lo imposible, descolocar a Bruselas, el paradigma de las reglas en la Unión Europea.