Nadal saborea la victoria en Wimbledon dos años después

El balear vuelve a vencer en el All England Tennis Club al derrotar al australiano John Millman

MANUEL SÁNCHEZmadrid

Era importante volver a sentirse vencedor. Volver a dominar bajo el intermitente sol inglés. Rafa Nadal llevaba dos años sin conocer la victoria en Wimbledon y con un bagaje de tan solo cinco victorias en los últimos cinco años. Ante el australiano John Millman, el zurdo de Manacor volvió a saborear el triunfo en el torneo más verde del año. El español venció con solvencia (6-1, 6-3 y 6-2) en menos de dos horas para sellar su billete a la segunda ronda.

Millman quizás no era el rival más temible para una primera ronda en Londres. El australiano no es el Lukas Rosol, Steve Darcis, Dustin Brown o Nick Kyrgios que ya apearon a Nadal antes de tiempo en el pasado. Pese a ello, Nadal solo ha perdido cuatro veces contra jugadores fuera del top cien en 'Grand Slam', y las cuatro fueron en Wimbledon (Rosol en 2012, Darcis en 2013, Kyrgios en 2014 y Brown en 2015).

Millman es el 137 del mundo, pero a diferencia de sus antecesores, no mostró un gran saque, cometió varias dobles faltas importantes y no se le vio capaz de intimidar a Nadal desde atrás. Tanto fue así que el campeón de quince grandes aprovechó para comenzar a toda velocidad y marcar territorio en el primer set, ese que tanto se le atragantó en otras ocasiones. Por ejemplo, en 2014, antes de perder con Kyrgios, cedió la primera manga en sus tres primeros partidos. Esta vez no dio opción a ello, empezó al resto, como en los viejos tiempos, y rompió el saque a Millman. Aguantó el suyo (2-0) y tuvo cuatro oportunidades de romper en el tercer juego. Nadal seguía con la inercia de los últimos meses, y con un gran juego de fondo, el revés cortado listo para la superficie, y las voleas definitivas en la red, se apuntó el primer set por 6-1 en media hora.

Las primeras rondas son las más peligrosas para Nadal en Wimbledon. La hierba aún está fresca durante los primeros días, por lo que la pelota corre más. Con el paso de los días, el pasto desaparece progresivamente para dar lugar a un escenario más lento, más acorde a las condiciones del balear. No en vano, siempre que llegó a la segunda semana se metió en la final.

Nadal siguió a lo suyo y ante una leyenda australiana de este deporte como Lleyton Hewitt rompió el saque de Millman dos veces, aunque cedió una vez el suyo, y encaró el partido por 6-3.

El zurdo de Manacor nunca ha perdido en Wimbledon tras ir dos sets a cero arriba y Millman no iba a ser la excepción. A la primera bola de rotura, en el primer juego, quebró el saque del australiano, en tanto que Millman solo parecía pensar en la mala suerte y la impotencia de que le hubiese tocado Rafa Nadal en primera ronda. No se despistó el balear y pese a la advertencia por "perder tiempo al saque", salvó un 0-30 y colocó el 2-0. De ahí al final fue un monólogo del español, carrusel de buenos saques y de rutina desde el fondo, pese a volver a ceder un servicio, como ya le ocurrió en el segundo set. Nadal cerró por 6-2 y ya saborea la victoria, y seguro que las tradicionales fresas con nata, del tercer grande de la temporada.

En la siguiente ronda se cruzará con el estadounidense Donald Young, que derrotó a Denis Istomin por abandono del jugador uzbeko. Nadal y Young han jugado en dos ocasiones con sendas victorias para el español en sets corridos. La última de ellas en el Masters de Indian Wells 2015.

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