Nadal hace historia con once Copas en París

Un emocionado Nadal, a punto de levantar el título al cielo de París. :: afpNadal resta una pelota a Thiem durante la final que resolvió en tres sets. :: afp/
Un emocionado Nadal, a punto de levantar el título al cielo de París. :: afpNadal resta una pelota a Thiem durante la final que resolvió en tres sets. :: afp

Con su brillante triunfo sobre Thiem en la final de Roland Garros, el español ratifica su supremacía mundial y marca un nuevo hito en los anales del tenis

FERNANDO ITURRIBARRÍA PARÍS.

Rafael Nadal hizo historia ayer en París al sumar a su palmarés su undécima Copa de los Mosqueteros. El ratificado gracias a la victoria número uno mundial impuso su jerarquía al austriaco Dominic Thiem (8º de la ATP) al que dominó por 6-4, 6-3 y 6-2 en dos horas y 42 minutos de final de alta calidad entre los más brillantes jugadores de la tierra. El mejor tenista sobre arcilla de todos los tiempos emuló la marca de la australiana Margaret Court, que acumuló once títulos en el grande de su país de 1960 a 1973, y recibió el trofeo de manos de su compatriota Ken Rosewall, campeón aquí en 1953 y 1968, en el cincuentenario de su último éxito. A tal señor tal honor.

Ebrio de felicidad, Nadal siempre se va de París con una copa de más. A los 32 años recién cumplidos su suma y sigue en Roland Garros no parece tener más límites que la edad, la salud y las lesiones. Solo las molestias mostradas en el brazo exterminador por el zurdo balear mediada la tercera manga pusieron una duda sobre el desenlace de una epopeya digna de las canciones de gesta de Roland Garros.

LOS DATOS

Dicen los etimólogos que Roland es un nombre germánico que algún ministro reñido con el deporte escribe con elle y significa país de la gloria (hrod-land). En ese terruño habita desde 2005 un campeón insaciable, voraz y ambicioso que no deja ninguna opción a las mociones de censura de quienes pretenden derrocarlo con aires de príncipe heredero venido de Viena. Con el atrevimiento de sus 24 años, Thiem había hecho morder el polvo de ladrillo al emperador balear. Pero en la catedral de la tierra batida no le quedó más remedio que someterse a la ley aplastante de un monarca absolutista que reina majestuoso en París con 86 victorias y solo dos derrotas desde 2005.

Ampliación de vitrinas

Ya acumula 17 títulos de Grand Slam en un palmarés que impone la ampliación de las vitrinas. Ha reducido otra vez a tres grandes la diferencia con Roger Federer, que podría haber recuperado el número uno mundial si hubiese perdido. Pero estas cosas terrenales parecen minucias sin importancia para dos leyendas del tenis que se codean con la eternidad de los inmortales en el olimpo del tenis. Desterrado por voluntad propia de la arcilla con la que Nadal modela su hegemonía, el genio suizo va a reaparecer esta semana sobre la hierba de Halle para preparar la búsqueda en Wimbledon de su noveno título a la inglesa.

Nadal concluyó tocado pero arrancó arrollador. Ganó en blanco el primero y en el siguiente rompió el saque de Thiem, que sólo anotó uno de los ocho puntos jugados hasta entonces. El austriaco quebró en el tercero y salvó cuatro amenazas en sus dos servicios siguientes, dos en el sexto juego cuando discutió al árbitro un revés ganador en la línea del balear. Su crispación creciente se reflejó en un amago de tirar la raqueta en el décimo juego poco antes de entregar el saque en blanco con una derecha que se le fue de fondo en respuesta a una de las bolas altas con que le incomodó su rival.

Susto y fisioterapia

En la segunda manga Nadal se escapó con un 3-0 tras romper en el segundo juego. El austriaco lanzó miradas y gestos de impotencia a los suyos en el quinto cuando desperdició la tercera y última amenaza al saque adversario. Nadal volvió a cerrar el set con una nueva pelota alta al revés a una mano del oponente.

El tercer set aportó el susto de la final en el cuarto juego cuando Nadal, que acababa de quebrar en el anterior, se resintió de su mano izquierda. Dejó de sacar con 30-0, se sentó en la silla y el fisioterapeuta acudió en su auxilio con manos y pócima mágicas.

Ganó en blanco sus dos servicios siguientes y volvió a romper en el séptimo antes de recibir en la pausa masaje en el antebrazo doliente. En el último juego remató la obra maestra en la quinta bola de partido para tranquilidad de todos sus seguidores, incluido su cuadro técnico que no pudo disimular rictus de preocupación por las molestias en el ya once veces campeón.

El zurdo de Manacor anotó el 82% de los puntos con su primer servicio y el 65% con el resto al segundo saque de Thiem, que llegó a servir a 224 kilómetros por hora (récord del torneo) y combinó 'aces' (7) con dobles faltas (5). El coloso mallorquín cada vez resta mejor para ganar tiempo e iniciativa desde el foso donde habitan los cocodrilos de un patrocinador. Los analistas de la federación francesa han medido que la distancia de la línea a la que se coloca para devolver el primer saque ha pasado de 3,24 metros en 2015 a 4,57 este año.

El austriaco ejecutó más golpes ganadores (34 a 26) pero cometió casi el doble de errores no forzados (42 a 24) sobre todo con el revés (20). Nadal culminó su quincena fantástica con un balance positivo de 238 puntos ganadores y 205 fallos directos, un prodigio de seguridad, eficacia y acierto.

Casi pleno en la red

En su undécima final triunfante erró más con el revés (6 aciertos frente a 11 fallos) que con la derecha (14 a 10) y casi hizo pleno de puntos pescados en la red (16 en 18 subidas). Su peor registro se situó en la efectividad con las oportunidades de 'break' pues solo logró un porcentaje del 29% (5 de 17), aunque fue suficiente con un contrincante que únicamente pudo quebrarle antes del primer descanso del encuentro.

victorias de Grand Slam acumula en su palmarés Nadal. Roger Federer le saca tres.

kilómetros por hora fue a la velocidad que llegó a sacar Thiem.

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