«Habría jugado con el brazo derecho»

El campeón zurdo, que sintió calambres al final, nunca pensó en abandonar su gesta

F. I. PARÍS.

«Habría jugado con el brazo derecho». Rafael Nadal no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer en la gesta de conquistar el undécimo título de Roland Garros. Mediado el tercer set la venda demasiado apretada de su muñeca izquierda le cegó el flujo sanguíneo y la mano se le quedó medio paralizada. «Casi no podía mover los dedos. Me impresionó porque no tenía el control de la mano. Tuve miedo, pero cuando me quité la venda me sentí mucho mejor», explicó. «Era un calambre. Tuve la esperanza de que pudiera pasar. Pero no me habría ido de la pista. Es un partido único», proclamó.

El coloso balear admitió que «es algo casi único ganar once veces el mismo torneo, es mucho». «Estoy agradecido a la vida por la suerte que me ha dado», reflexionó. «He alcanzado más de lo que había soñado en mi carrera. Lo disfruto mucho más porque he pasado momentos difíciles por tantas lesiones. Quiero seguir disfrutando mientras mi cuerpo resista», declaró sin adelantar sus planes en hierba.

A su juicio, la jerarquía mundial en estas ocasiones es una cuestión secundaria. «Hoy es todo Roland Garros, ni siquiera pienso en el número uno. Lo que realmente me importa es tener este trofeo conmigo porque para mí es el torneo más importante del año», resaltó con su rostro radiante reflejado en la Copa de los Mosqueteros. «Al final todo se reduce a la ilusión que te hace ganar Roland Garros ya sea uno, diez u once», apostilló.

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