Ritmo y más ritmo, la receta de Nadal

El número uno del mundo da un paso más al derrotar a Mayer (6-3, 6-4 y 7-6) y se cruzará en tercera ronda con el bosnio Damir Dzumhur

MANUEL SÁNCHEZ MADRID.

Cuando la sombra cubre partes de la pista Rod Laver de Melbourne, Rafael Nadal aparece para dar algo más de luz al torneo 'aussie'. En una jornada en la que favoritos como Jo-Wilfried Tsonga y Caroline Wozniacki escaparon de la quema por muy poco, el español tuvo otra jornada sin sobresaltos, cumpliendo el guión previsto por quienes presagiaban que ni Víctor Estrella Burgos, ni Leonardo Mayer, serían rivales para el manacorense. Y es que Nadal enfrentó un estilo de juego parecido al de su debut, con resistencia de fondo y revés a una mano, y, otra vez, su mejor respuesta consistió en una victoria contundente (6-3, 6-4 y 7-6 (4)) que le permite seguir con su hoja de ruta de sumar ritmo a sus piernas. Ahora se medirá a Damir Dzumhur -número 30 del mundo-, no de los cuatro jugadores en activo con el que Nadal posee un cara a cara negativo.

La mayor diferencia entre Mayer y Estrella reside en el servicio y la colocación y potencia del revés. Lo primero, por la diferencia de altura entre el 1,7 metros del dominicano y el 1,91 del sudamericano, que le permite adaptarse mejor al cemento, pese a ser un jugador arraigado en la tierra batida, por lo que no sorprenden los quince saques directos con los que terminó el partido. Su segunda diferencia llega también con la superficie ya que Mayer, saca partido de las condiciones duras al poder golpear el revés casi a bote pronto, aprovechando su altura, con lo que podía contraatacar los intercambios cruzados de Nadal y permitirse el lujo de clavar 48 ganadores -por 40 de Nadal-, de los que trece fueron con su revés a una mano.

También selló su pase a tercera ronda el asturiano Pablo Carreño, tras vencer al francés Gilles Simon. El español, semifinalista en el pasado Abierto de los Estados Unidos, se vio beneficiado por la retirada del galo, quien abandonó el encuentro con 6-2 y 3-0 en contra. En su siguiente compromiso chocará con el luxemburgués Gilles Muller, verdugo de Nadal en Wimbledon.

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