Sin fecha de caducidad

Campeón. Rafa Nadal abraza la Copa de los Mosqueteros. :: Benoir Tessier/Reuters/
Campeón. Rafa Nadal abraza la Copa de los Mosqueteros. :: Benoir Tessier/Reuters

¿Hasta cuándo estará Rafa Nadal en la cumbre del tenis? Los expertos auguran que cederá mucho antes el físico que su mente prodigiosa

FERNANDO MIÑANA

Los aplausos no paraban. Al contrario. Una ovación larga e intensa, digna de la mismísima María Callas, atronaba en la Philippe Chatrier. Y a cada segundo de más, el rostro de Rafa Nadal, el tenista de titanio, se iba derritiendo. Primero, una mueca. Después, las lágrimas. Y allí, abrazado al brillante trofeo, como un niño asustado a su madre, emocionado tras ganar otra vez, y ya van once, el torneo que lleva el nombre de un pionero de la aviación en Francia, Roland Garros, viajaba por el dulce presente y se adentraba en el tormentoso pasado: un día a finales de febrero, una práctica más, un ensayo antes de reaparecer tras la lesión que sufrió en el Abierto de Australia, un peloteo para probarse con el francés Adrian Mannarino y un pinchazo alarmante en la parte más alta del muslo derecho, casi en la cadera. Un diagnóstico devastador: el psoas ilíaco, la misma lesión que le tumbó en Australia 34 días antes.

Otro parón y el anuncio de una reaparición incierta, ya en abril, en la Copa Davis y el torneo de Montecarlo. Allí llegó sin ritmo, con muchas dudas y sus miedos escondidos entre los pliegues de su cerebro. A partir de ahí, ya es una historia conocida: 26 victorias, una derrota, cuatro títulos, la reconquista del número 1 y su defensa sobre ese camino de arcilla que cada primavera desemboca triunfal en París. Lo ha vuelto a hacer.

Nadal, en una tradición que ya es tan parisina como cargar con la 'baguette' por la calle, cumplió los años en París. Ya son 32. No es nada inusual ver a un deportista en la cumbre a esa edad, en plena madurez deportiva y vital, pero sí llama la atención que el austriaco Dominic Thiem, su frustrado rival en la final del domingo, tuviera 11 años, como recordó tras el partido, cuando el español ganó Roland Garros por primera vez (2005). Son catorce temporadas de tiranía sobre tierra batida, manteniendo la jerarquía.

Nacho Muñoz Médico «Si analizas sus problemas físicos, es sorprendente que siga ahí» Iciar Eraña Psicóloga «Rafa se crió con los valores del esfuerzo, la disciplina, en no buscar excusas»

Desde aquella edición, a Nadal le han menguado el pantalón y la melena y le han crecido las mangas, pero, sobre todo, su cuerpo ha ido sufriendo una serie de dolencias que le han llevado realmente al límite. El mejor deportista español de todos los tiempos lo ha pasado mal con algunas lesiones y las ha tenido tan graves que más de uno llegó a pensar que su carrera no tenía futuro.

«Pero parece que cada vez que vuelve está mejor que antes», se asombra Iciar Eraña, doctora en Psicología de la Universidad Europea, quien ayer mismo utilizaba al campeón como modelo en una clase. «Nadal es un ejemplo y se lo pongo a mis alumnos para mostrar la diferencia entre lo que supone construir algo desde pequeño muy bien hecho y muy sólido, y el que te viene ya de adulto y pretende que hagas un milagro».

Es imposible calcular cuánto tiempo puede durar esta supremacía y solo Juan Carlos Ferrero, el valenciano que también fue campeón en París y número uno, se atrevía a augurar, en un artículo en 'El Mundo', que Nadal aún puede ganar tres títulos más hasta llegar a los 14 en Roland Garros.

Aunque una manera de conocer los retos y las ambiciones de Nadal es fijarse en Roger Federer, el único que le aguanta una comparación a lo largo de la historia. Se alimentan uno al otro y a cada proeza del español le sucede otra del suizo. Un bucle cuya extensión nadie conoce. Porque a Nadal parece que ya solo le queda un desafío por delante: alcanzar o superar el número de títulos de Grand Slam de Federer (20). Y al elegante icono deportivo de 36 años -cumplirá los 37 en agosto-, lo mismo, dejarse la piel para que el balear no le alcance nunca.

¿Pero hasta cuándo puede eternizarse este pulso, uno de los más relevantes de la historia del deporte? «El límite está donde ellos se lo planteen, todo dependerá de su ambición deportiva. Quizá lo descubramos un día al ver que no son capaces de alcanzar su objetivo, pero ahora mismo hacen muy difícil prever su evolución y saber hasta cuándo pueden mantenerse a este nivel, es imposible», reflexiona Nacho Muñoz, traumatólogo de IMSK (Instituto Musculoesquelético).

El médico deportivo, que trabaja con tenistas como Maria Sharapova o David Ferrer, está maravillado por la longevidad de dos jugadores tan exigidos como Nadal y Federer. «Lo que más me sorprende es que cuando eran jóvenes no se hablaba de medidas preventivas. Lo sé porque se lo he oído decir a Nadal, que si hubiera sabido que las cargas de trabajo te acaban pasando factura, habría adoptado otras medidas. Es una tarea complicada porque hay que hacer un trabajo muy serio a nivel médico, federativo, de coordinación de ciencias básicas... Espero que las futuras generaciones no sufran de la misma manera».

Largo historial de lesiones

La carrera del zurdo de Manacor está tan trufada de éxitos como de lesiones. No se libró casi ninguna temporada. Una fisura en el codo en 2003, otra en el pie izquierdo en 2004, inflamación de ese mismo pie y primeras molestias en la rodilla en 2005, 2006 y 2007, tendinitis en la inserción del tendón del cuádriceps en 2008, tendinitis en el tendón cuadricipital de las dos rodillas en 2009, lesión de la rodilla en 2010, problemas en el tendón peróneo del pie izquierdo en 2011, su lesión crónica en el tendón rotuliano de la rodilla izquierda en 2012, lesión en la muñeca derecha en 2014, ocultó unos problemas en la pierna derecha y unos episodios de ansiedad en 2015, otra lesión de muñeca en 2016... Todo un desafío para su médico, Ángel Ruiz Cotorro.

Nacho Muñoz recalca, además, que Nadal se desgasta mucho más que Federer, un estilista. «Roger economiza su energía en cada partido. Rafa, al contrario, se distingue por el esfuerzo y su capacidad física. En realidad, si analizas sus problemas, empezando por el pie, es sorprendente que siga ahí, pero todo cobra sentido cuando ves a su entorno. Ese ambiente familiar ha sido un factor muy positivo. Siempre agradece el trabajo de su equipo y no es por quedar bien, es porque realmente es así y ha logrado lo que ha logrado gracias a su médico, su preparador, su fisio... Pero, aún así, se desgasta mucho y, en su caso, llega muy limitado al final de cada temporada, por eso nunca ha podido ganar la Copa Masters. Rafa ha tenido que recurrir a la ciencia con el uso de células madre y factores de crecimiento que favoreciesen su recuperación».

Quizá por eso, imitando lo que ha hecho los dos últimos años Federer durante la gira de tierra -esta temporada paró el 24 de marzo y reaparecerá dos meses y tres semanas más tarde-, Nadal está sopesando renunciar a Wimbledon. Aunque el zurdo, como apunta Iciar Eraña, está muy bien educado en la victoria y en la derrota. «Está muy bien hecho, toda la formación estaba encaminada a formar una identidad muy sólida porque se crió en los valores del esfuerzo, la disciplina, el sufrimiento, en no buscar excusas. Nadal tiene el mismo discurso gane o pierda. Es de esas pocas personas que saben gestionar la frustración».

Para esta psicóloga habituada a trabajar con la cabeza de jugadores de tenis y pádel, el límite del español nunca lo fijará su mente. «Disfruta sufriendo y es muy competitivo. Es de esos deportistas que consiguen algo e inmeditamente ya están pensando en el siguiente objetivo. Imagino que habrá celebrado este título pero seguro que hoy ya está dándole vueltas al siguiente reto. No todos son así».

¿Pero es posible atisbar su final? La profesora de la Universidad Europea solo tiene clara una cosa: «Su retirada tendrá que ver con el físico, no con la mente. Lo dejará cuando vea que ya no da más de sí. Federer creo que tiene menos problemas físicos, pero Nadal estoy convencida de que lo dejará cuando su cuerpo diga 'hasta aquí'. Seguro que no querrá jugar arrastrándose. Pero tras verlo en la final, estoy segura de que tenemos Nadal para rato».

Su particular carrera nunca se detiene. En cuanto Nadal guarde la Copa de los Mosqueteros, saldrá Federer al contraataque y el domingo, si alcanza la final del ATP 250 de Stuttgart, recuperará el número 1. Y, mientras, en el horizonte, ve crecer la hierba de Wimbledon. «Me gustaría tener algún día otra batalla contra Nadal en Roland Garros, pero de momento tengo el foco en Wimbledon. Ganar allí es lo más grande del circuito». Pero nunca habrá tiempo para deleitarse, porque Nadal también volverá a la carga. Y así, año tras año.

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