TENIS

Dimitrov pasa en siete años de desconocido a maestro

El búlgaro conquista su primer Masters al vencer al también debutante Goffin en tres duros sets

MANUEL SÁNCHEZ LOGROÑO.

Trier, Alemania. Julio de 2010. David Goffin, de 19 años, se enfrenta en la final de un torneo Futures (tercer escalón del tenis profesional) al búlgaro Grigor Dimitrov, quien también contaba con 19 primaveras. Probablemente, pocos adivinarían, que aquellos dos adolescentes, siete años después, disputarían la final de la Copa de Maestros.

La historia repitió lo vivido en Trier y Dimitrov, tras más de dos horas y media, consiguió doblegar a Goffin (7-5, 4-6 y 6-3) para sumar su primera Copa de Maestros, el título más importante de su vida. En la primera participación de un tenista búlgaro en la cita final de la temporada, el pupilo de Daniel Vallverdu ha completado un torneo perfecto, con victorias ante Dominic Thiem, David Goffin -por partida doble-, Pablo Carreño y Jack Sock para sumar su octavo título, el cuarto del curso junto a Sofía, Brisbane y el Masters 1.000 de Cincinnati. Además, Dimitrov aparecerá en el tercer escalón del ránking ATP hoy, lo que le permitirá afrontar el Abierto de Australia, donde defiende semifinales, como tercer cabeza de serie, por detrás de Rafa Nadal y Federer.

En primera ronda, antes de eliminar a Federer, Goffin apenas le pudo hacer dos juegos a su rival de ayer. Como dictaba la lógica, la final no guardaría prácticamente ninguna similitud. Goffin, sin el desgaste que le infligió Nadal en el primer partido y que le lastró ante Dimitrov, salió como acabó ante Federer, es decir, disparado. Comenzó con una rotura, un 'contrabreak' y otro servicio quebrado para tomar una ventaja de 1-2. Ya había ganado los mismos juegos que en su enfrentamiento anterior, y no habían transcurrido ni diez minutos.

Grigor Dimitrov

Dimitrov aguantó bien los envites al resto e incomodó a Goffin hasta que consiguió la rotura en el octavo juego para igualar el partido. En el duodécimo, a su cuarta oportunidad de set al resto, Dimitrov enfiló la final.

Pero claro, la consistencia del búlgaro no está a la altura de su calidad, y a la primera desconexión que tuvo en el segundo parcial, Goffin estuvo atento para aprovecharse. En el séptimo juego Goffin quebró el saque y, a la postre, igualó la contienda (4-6).

El empate, en lugar de atenazar a ambos jugadores, los desató y se vivieron los mejores minutos de tenis en la final. Dimitrov sufrió un mundo para sacar adelante cuatro bolas de rotura en el primer juego, que le tranquilizaron y pasaron la presión a Goffin, quien empezó a titubear. Y el búlgaro rompió el servicio, al fin. El 5-2 fue una losa para Goffin, que físicamente al límite, reabrió la batalla y salvó un 0-40 al saque, para al siguiente juego inclinarse ante el primer maestro, fuera de Murray, Djokovic o Federer, desde el 2009.

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