Copa Davis

Siempre se puede confiar en Nadal

Rafa Nadal./Reuters
Rafa Nadal. / Reuters

El balear fulmina a Alexander Zverev (6-1, 6-4 y 6-4) en un ejercicio de superioridad insultante y manda la eliminatoria al quinto punto (2-2)

MANUEL SÁNCHEZ GÓMEZMadrid

Toda la emoción y la pasión que Rafael Nadal había mostrado durante el punto de dobles, cuando le tocó ver los toros desde la barrera, se desbordó en lo que tardó en colocar el primer golpe ganador en el punto inicial del encuentro. En lo que se promocionó como uno de los partidos estrella del año de la Copa Davis, Nadal infligió toda una lección de madurez, experiencia y sentimiento al joven Alexader Zverev y lo derrotó por 6-1, 6-4 y 6-4 en dos horas y 20 minutos ante la repleta plaza de toros de Valencia.

La victoria de Nadal, que amplía su racha en Copa Davis a 24 triunfos, mantiene vivas las esperanzas de sostener la imbatibilidad de España en esta competición en casa desde que la Brasil de Gustavo Kuerten derrotó al equipo dirigido por Manolo Santana y comandado por Álex Corretja y Carlos Moyá en 1999.

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Antes del quinto punto, que dirimirá si es España o Alemania quien pisa las semifinales, Nadal disipó cualquier duda en torno su condición física y su ritmo de competición en una auténtica exhibición ante el germano de 20 años.

Comenzó el manacorense dejando claro quién es el auténtico rey de la tierra batida y ya su primer punto fue una derecha ganadora que alentó al público y reflejó en Zverev que el duelo de este domingo no se parecería en nada al encuentro del viernes ante David Ferrer.

El puñetazo sobre la arcilla dejó aturdido al campeón el año pasado en el Master 1.000 de Roma y provocó que al segundo juego Nadal ya tuviera la primera de las seis que consiguió a lo largo del partido.

Pese a que se presentó como el duelo del año en la Davis -dos top 10 no se enfrentaban en la competición desde 2016, cuando se cruzaron Kei Nishikori y Andy Murray-, la realidad es que el único que saltó a la pista con madera de exhibirse fue Nadal, con los rumores de que Zverev estaba tocado de su brazo izquierdo, lo que le impedía golpear con plena confianza uno de sus mejores golpes, el revés.

En poco más de media hora, Nadal le hizo cinco ganadores al alemán, se movió en porcentajes al servicio cercanos al 75 %, salvó dos puntos de 'break' y se embolsó el primer set por 6-1, mismo resultado que a le infligió en el Master de Montecarlo del año pasado.

Frenado el ímpetu de Zverev, su propio temperamento le fue comiendo poco a poco la cabeza. En el juego mental, el manacorense le sometió un duro golpe al robarle otra rotura en el inicio del segundo set, y aunque el alemán consiguió contrarrestarlo, en el duelo de emociones volvió a imponerse el español.

El 'Let's go' de Zverev era respondido por el 'Vamos' de Nadal y mientras que el balear encontró los apoyos en la grada, el germano se enredó en sus propios demonios par entregar el segundo parcial (6-4) y ¡, prácticamente, dejarse ir en el tercero.

Porque a Zverev, su carácter le pierde en partidos al mejor de cinco sets, de ahí que aún no haya pisado los cuartos de final de un 'Grand Slam' y de que mantenga un récord negativo (4-5) cuando el encuentro se marcha al parcial definitivo.

En el tercer set, Zverev dio muestras de rendición y Nadal se adelantó 4-1 en el marcador, lo que acabó con el número uno alemán lanzando su raqueta contra el suelo valenciano. Pese a recuperar una de las roturas, la brecha era demasiado grande ya como para poner nervios a Nadal, quien cerró el tercer set al servicio y, una vez más, demostró por qué cuando España lo necesita, siempre se puede confiar en Rafa Nadal.

«Gracias al público, porque llevaba tiempo sin competir y la sensación que he tenido hoy en la pista me ha hecho muy feliz. Ahora necesitamos el apoyo de todos para el partido de David Ferrer», explicó Nadal en la entrevista a pie de pista tras el encuentro.

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