La Rioja

Miguel Díaz. :: efe
Miguel Díaz. :: efe

Detenidas 34 personas por amañar partidos de tenis

  • La red, que incluía a siete tenistas, actuaba en torneos en España y Portugal y llegó a ganar medio millón de euros

La Guardia Civil ha detenido a 34 personas, entre ellas siete tenistas, por amañar partidos de tenis, con lo que consiguieron beneficios en apuestas de más de medio millón de euros en torneos en España y Portugal desde el 2013.

La teniente María Jiménez, responsable de la operación, explicó que todos los tenistas son varones que se encuentran en el ránking nacional entre los puestos 30 a 360 y en el internacional del 800 al 1.400. Añadió que éstos han podido incurrir en un delito de corrupción en el deporte castigado con una pena de prisión de seis meses a cuatro años e inhabilitación y la posible prohibición de la Federación de Tenis a seguir jugando en torneos. Al conjunto de implicados se les atribuye, además, estafa y pertenencia a organización criminal.

La red amañaba resultados de partidos de categoría 'Futures' y 'Challenger' sobre los que disputaban apuestas 'on-line' obteniendo un lucro de los mismos. Hasta el momento se han detectado diecisiete eventos deportivos supuestamente amañados celebrados en Sevilla, Huelva, Tarragona, Madrid y Oporto. La operación se ha saldado con la detención de 34 personas, siete de ellas tenistas, en las provincias de Madrid, Sevilla, A Coruña, Pontevedra, Córdoba, Almería, Huelva, Cádiz, Barcelona, Cáceres, Badajoz y Ciudad Real.

Para el amaño de los partidos utilizaban la figura del intermediario, uno de los tenistas detenidos, que era el que mantenía el contacto directo con los demás jugadores a corromper para amañar los resultados.

El intermediario tenía una relación de confianza con otros jugadores a los que corrompía al haber competido con ellos y compartido entrenamientos. Pocos días antes de los torneos forzaba un encuentro con ellos y les ofrecía cuantías concretas por amañar determinados aspectos del partido que consistían en la pérdida de determinados juegos bajo su servicio.

En los casos en los que el tenista intermediario no lograba corromper a los jugadores les llegaba a ofertar el doble o el triple de la comisión y si no accedían intentaba convencerle alguno de los dos cabecillas del grupo.

Algunos tenistas, al final, accedieron por miedo a represalias por parte de la organización. Una vez que el tenista aceptaba el amaño era comunicado por el intermediario a sus cabecillas, que, a través de una aplicación de mensajería, creaban grupos de difusión con personas de confianza y familiares posibilitando así el aumento de las ganancias generadas con las apuestas realizadas.