Una tarde para quijotes en el Adarraga

Rebote azul. Los amigos de Víctor Esteban no dejaron de animar a su amigo. Desde Ezcaray a la gloria.
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Rebote azul. Los amigos de Víctor Esteban no dejaron de animar a su amigo. Desde Ezcaray a la gloria.

Un Adarraga lleno vibró con el pelotari ezcarayense hasta el desenlace final

V. S. Y MIGUEL HERREROS

Cuando se representa al frontón Adarraga como una olla a presión, la metáfora no se queda corta. El calor aprieta y también la presión ambiental. Los grados suben con el fragor de las contiendas y también el público pasa del estado contemplativo de los primeros partidos al punto de fusión en los estelares.

Ayer, la final de la feria de San Mateo acogió el mejor ambiente de los ocho días de pelota celebrados. Ni un asiento libre, gente en los pasillos y el ambigú a reventar. Veteranos abajo para aplaudir, jóvenes arriba para cantar.

Todos querían celebrar la fiesta de Víctor y empujaron para conseguirlo. Era una misión de quijotes, de valientes. El rebote volvió a cantar el himno de la serie de dibujos animados para aupar al de Ezcaray y al zurdo de Vergara. «¡Víctor, Rezusta! ¡Rezusta, Víctor!», entonaban las gradas. Y, cuando el desenlace estaba próximo y apareció la sombra de los nervios para el pelotari local con el 18-20, sus aficionados la espantaron al grito de «¡Víctor, Víctor!».

Devolvieron el cariño recibido el pelaire y el guipuzcoano con un triunfo, pero no se pueden quejar tampoco Ezkurdia y Albisu, que fueron ovacionados en cada una de sus acciones. Ni un mal gesto, ni un silbido. Deportividad y ambiente festivo en una final que tuvo en la emoción su principal virtud.

Con la alegría de una final en la que estuvo presente el presidente de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, que entregó los principales premios y que oyó una pitada desde la grada lateral y aplausos desde la cancha, se pone el broche final a una feria de alto voltaje. Buenos partidos, parejas novedosas, mucho público. Y bocadillos de sardina con guindillas o de tortilla, vinos, combinados y cerveza. Y aplausos, emoción, esperanzas y decepciones. Apuestas ganadas o dinero perdido. La vida en un frontón. ¡Qué lástima que ocho días pasen tan pronto!

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