CAMPEONATO DE PAREJAS

Naufragio riojano en el Parejas

Merino II

Con Víctor apartado, Merino II colista y Untoria sin plaza, el torneo se ha convertido en un infierno

V. S.

El Campeonato de Parejas se ha convertido en una selva salvaje para los riojanos. Parafraseando las últimas palabras del señor Kurtz en 'El corazón de las tinieblas', de Joseph Conrad, el torneo sólo tiene una definición posible: «¡El horror! ¡El horror!».

Muy pocas cosas han salido bien para los pelotaris riojanos. Comenzaron la pugna por la chapela sólo dos pelotaris. En la criba de Asegarce, Álvaro Untoria fue sacrificado. Víctor, mientras, por fin encontraba su plaza, después de un verano plagado de triunfos, un torneo 2017 en el que brilló como suplente y la victoria en San Mateo. Un premio que se había ganado gracias a su constancia y a su juego y que apenas le ha durado mes y medio.

El tercer riojano con una plaza 'fija', pero en Aspe, es el zaguero David Merino. Su combinación con Iker Irribarria se prometía atractiva y candidata a pelear, al menos, por las semifinales. Sin embargo, siete jornadas después, el de Arama y el de Villar de Torre son colistas, con sólo dos triunfos y cinco derrotas. Por ahora, todo son malas noticias para los pelotaris riojanos.

Rendimiento

Víctor ha sufrido en sus carnes la denominada 'cláusula González', ya que fue estrenada por el delantero francés en el 2013 y aplicada a Ladis Galarza en el 2014 y a Beroiz en el pasado torneo. El artículo 6 del Reglamento del campeonato explica que «un pelotari que, conforme al leal saber y entender de la entidad a la que pertenece, no esté mostrando en los partidos el nivel deportivo exigible podrá ser sustituido por otro pelotari de la misma empresa». Bajo esa redacción decimonónica se esconde el libre albedrío de las empresas a sustituir deportistas sin dar demasiadas explicaciones. Al pelaire le ha tocado recibir el golpe para que otros pelotaris con más historial y caché se den por aludidos. Y Unai Laso sale con todas las ganas, sin presión, para acompañar a Albisu. En principio serán dos o tres partidos (a falta de siete para el cierre de la liguilla). ¿Qué ocurrirá si Laso gana a Altuna el domingo en Eibar? ¿Le mantendrán hasta el final del torneo y dejarán a un lado a un pelotari que ha salvado a la empresa muchos partidos cuando fallaban otros, no ha suspendido nunca y ha aguantado decisiones arbitrarias hasta ganarse su oportunidad en buena lid? Una cuestión a la que Asegarce debe encontrar respuesta rápidamente.

Mientras, el otro riojano que estuvo en la terna del torneo, David Merino, no ha logrado que su juego y el de Irribarria se traduzca en victorias y puntos. Su juego no ha sido regular y han perdido choques que parecían ganables. El riojano ha mejorado sus prestaciones desde el primer partido, pero aún le falta esa chispa que le ha hecho descollar entre los zagueros. Además, Irribarria no está luciendo como hace un año. La suma de los dos factores explica su posición de colistas y su necesidad perentoria de empezar a ganar.

Este viernes, contra otra dupla en posición desesperada, la formada por Bengoetxea y Larunbe se juegan el ser o no ser en Larráinzar. Ambos buscan el tercer punto que les salve del desastre. Viendo, además, cómo actúan las empresas, nadie tiene teóricamente el puesto asegurado (o eso se dice).

Y, como colofón de las desgracias, está la de Álvaro Untoria. No entró en el torneo ni fue el primer suplente porque le 'adelantó' Aretxabaleta. La lesión de larga duración de éste podría haberle abierto una puerta para acompañar a Urrutikoetxea, pero la actuación de Ibai Zabala el pasado fin de semana y la suya propia en Eibar han provocado que el de Bérriz se haga con la suplencia, al menos por ahora. Otro mazazo para el najerino en un Campeonato de Parejas del 2018 que, de no producirse un vuelco radical, se cerrará con un naufragio de los riojanos.

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