«Ahora me meterán en las quinielas de favoritos»

Jokin Altuna celebra el título del Manomanista sobre la cancha del frontón Bizkaia. :: ignacio pérez/e.c./
Jokin Altuna celebra el título del Manomanista sobre la cancha del frontón Bizkaia. :: ignacio pérez/e.c.

Jokin Altuna comenzó ayer sus vacaciones pocas horas después de colocarse la chapela del Manomanista que confirma su reinado

LA RIOJA LOGROÑO.

A Jokin Altuna se le pedían títulos. Dominaba como nadie en el rincón de los valientes. Acababa los mejores tantos, inventaba diabluras y levantaba a los aficionados. Pero no tenía chapelas. Hasta el pasado mes de noviembre. Entonces, con una dejada suicida, superó en la final del Cuatro y Medio a Urrutikoetxea. Medio año después, en Bilbao reeditó título. Los dos campeonatos individuales del curso reposan en la misma pared. En la última década, sólo Olaizola, en dos ocasiones, y Bengoetxea, habían sido capaces de encadenar el Cuatro y Medio y el Manomanista. Ya no están solos. A día de hoy, al delantero de Amézqueta se le caen los títulos del bolsillo.

Ayer le tocaba sobrevivir a las preguntas, recuperarse del esfuerzo físico de la final (y el también esfuerzo generoso de una noche de cena y fiesta) y pensar en las vacaciones que emprendió por la tarde, rumbo a Ibiza. La pelota para diez días y hay que aprovechar para cargar pilas.

Nada ha cambiado en el genio guipuzcoano. Sólo la exigencia de la afición. Y él lo sabe. «Antes no te daban como favorito y ahora te meterán en las quinielas, pero hay que seguir trabajando para cuando las cosas no vayan bien», explicaba.

«Lo importante es dar el nivel y mejorar, porque aún tengo margen», explica el de Amézqueta

Porque si hace seis meses subir a lo alto del podio parecía como escalar el Everest, ahora no se ha convertido en algo sencillo: «No todo es ganar chapelas». «Ahora tendré un verano bastante duro en el que tengo que ser yo mismo y seguiré trabajando y dándolo todo», incidía. «Nadie te garantiza que vaya a ganar más títulos, pero lo importante es dar el nivel y mejorar, porque aún tengo margen».

Y eso que ante Aimar Olaizola se vio al Altuna más entregado. Desarrolló aún más las cualidades que le hicieron superar a Retegi Bi, Urrutikoetxea y Ezkurdia. Brilló en ataque, pero sobre todo en defensa y se vio un juego de mano a mano diferente al que ha encumbrado a los campeones en años anteriores. «El Manomanista de hoy en día me vine mejor. Si se jugara todo a bote hay pelotaris más largos, que llevan más lejos la pelota. Ahora todo es muy explosivo, se juega a ritmo alto y hay que aguantar en defensa», decía en su Amézqueta local.

Esa volea de aire, esa frustración de Olaizola II en el 14-21, marcarán la final y el futuro de Altuna, que se echa sobre los hombros el peso de la pelota. A los 22 años, tiene mucho camino por recorrer y, por ahora, no lo puede estar haciendo mejor.

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