Merino II rompe una sequía de 23 meses

Altuna saca ante Merino II y Urrutikoetxea, al fondo, en la final de La Blanca. :: / BLANCA CASTILLO

Altuna y el riojano conquistan el título de La Blanca tras levantar un 18-11 frente a Urrutikoetxea y Albisu

Víctor Soto
VÍCTOR SOTOLogroño

Casi 23 meses después de levantar el último título veraniego, en la madrugada del miércoles, David Merino volvía a sonreír. «Tras tanto tiempo me hizo una ilusión especial», explica el de Villar de Torre. Desde San Mateo del 2015 hasta La Blanca vitoriana han transcurrido muchos partidos, con victorias y derrotas, pero Merino II no había podido llevarse a casa un trofeo que, de momento, reposa en la mesa de la cocina a la espera de encontrarle un hueco en la vitrina.

Jokin Altuna y David Merino lograban un triunfo de prestigio y, sobre todo, recuperaban la confianza al levantar una final que vieron perdida cuando el marcador señalaba un 18-11 favorable a Urrutikoetxea y Albisu. «Es cierto que en ese momento parecía que se nos iba el partido», reconoce el riojalteño. «En el descanso le dije a Altuna que él tenía que arriesgar... y le salió todo», asegura con una sonrisa. Gracias a una tacada espectacular, el guipuzcoano y el riojano consiguieron incluso ponerse por delante (18-19) con Altuna resolutivo y un David Merino concentradísimo y pegador. Pero quedaba el último tramo del partido y, otra vez, los azules se vieron al filo del precipicio. Una cortada de Urrutikoetxea, una dejada y un saque, el primero de la noche, colocó a los colorados a un solo tanto del triunfo (21-19). «Ese saque...», rememora David Merino. «Era restable, pero fallé», reconoce.

PALMARÉS VERANIEGO

San Mateo
Ganador en los años 2012 (con Titín), 2013 (con Bengoetxea) y 2015 (con Altuna).
La Blanca
Ganador en el 2017 (con Altuna) y 2014 (con Ezkurdia).
San Fermín
Ganador en el 2011 (con Irujo).
Torneo Bizkaia
Ganador en el 2013 (con Olaizola II).

Eso sí. No perdió la concentración, todo un detalle de la mejora de prestaciones del riojano, que aguantó el tute físico («al final del cuarto tanto, durísimo, noté un bajón pero pude recuperarme», analiza) y, sobre todo, mantuvo la cabeza fría. Albisu, sin embargo, el pegador, no pudo con Merino II y acabó entregando dos pelotas (una arriba y otra abajo) para llevar la emoción al Ogueta.

Después de casi 80 minutos de durísimo encuentro, el desenlace podía sonreír a cualquiera de las parejas. Sacó Altuna y Albisu, en una escapada de resto, dejó el cuero en la punta del frontón. El delantero de Amézqueta no sólo llegó a la pelota caída, sino que ejecutó una dejada, con los pies en las tablas, al mismo punto, que desarboló a sus rivales.

Los gestos de rabia y satisfacción se multiplicaron entre los ganadores. David Merino alzó por los aires a su amigo Altuna y disfrutó de lo lindo. «Trabajamos muchísimo y obtuvimos el premio, algo que no siempre ocurre», indica el de Villar de Torre. «Cuesta mucho entrar en los torneos y aún más ganarlo. Parece fácil, pero no es así. El año pasado no logré ninguno y, por lo menos, este año ya tengo La Blanca, a la espera de saber si entro en el de Lequeitio o no», incide.

Con el de ayer, David Merino logra su séptimo título 'importante' del verano. Se estrenó en julio del 2011 con San Fermín, junto a Irujo (desde entonces en el Labrit sólo ha vuelto a estar en la cita del 2012, curiosamente), y luego ha ido desgranando 'sanmateos (tres, en el 2012, 2013 y 2015), un Torneo Bizkaia junto a Olaizola II (2013) y dos campeonatos de la Virgen Blanca (en el 2014 junto a Ezkurdia y en esta edición, con Altuna).

Siete títulos de prestigio que no sacian el hambre del zaguero de 27 años, que espera lograr más. «Lo importante no es reivindicarse, sino demostrar un nivel. Creo que estoy cogiendo mucho juego y me siento cómodo. Si me mantengo como ahora, todo irá bien», explica un pelotari al que los veranos se le suelen atragantar y que disfruta más con las competiciones largas.

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