El desenlace más cruel para Víctor

Víctor Esteban, con la cara tapada, después de que los jueces diesen por buena una apertura de Bengoetxea que él consideró que había sido fuera y que supuso el 21-18.
/DÍAZ URIEL
Víctor Esteban, con la cara tapada, después de que los jueces diesen por buena una apertura de Bengoetxea que él consideró que había sido fuera y que supuso el 21-18. / DÍAZ URIEL

Bengoetxea entra en semifinales después de que el riojano se quedase a sólo dos tantos de la clasificación El ezcarayense estalló y en el Adarraga se armó la tremolina al considerar que la apertura de su rival que supuso el 21-18 botó en la raya de contracancha

VÍCTOR SOTO VSOTO@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

Víctor Esteban no estará en las semifinales del Campeonato del Cuatro y Medio. Se quedó a sólo dos tantos de lograrlo en un final cruel, polémico y explosivo que dejó al ezcarayense desolado y al público del Adarraga sulfurado por una decisión de los jueces. El marcador reflejaba un 20-18 cuando Bengoetxea abrió al ancho. Los jueces dieron por bueno el pelotazo, mientras que Víctor se llevaba las manos a la cabeza, gritaba y se encaraba con ellos. De la misma forma, Gorka, su hermano y botillero ayer, también protestaba airadamente a la autoridad.

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El público silbaba y bramaba, pero el aire no puede mover el peso del marcador, que reflejaba el 21-18 en vez del 20-19, que ponía al pelaire a sólo un tanto de la clasificación y con el saque a favor. Varios meses de esfuerzo, trabajo y sudor se iban al garete en una milésima de segundo, en varios milímetros de tabla, cancha o contracancha. El ojo humano que alimenta polémicas y alarga los partidos durante semanas o meses. A Víctor Esteban no se le olvidará nunca. Tampoco a Bengoetxea, que respiró aliviado y sólo tuvo que cerrar el partido con una dejada ante un rival ya pasado de revoluciones. Otros deportes lo han solucionado hace tiempo, como el tenis, pero hablar del 'ojo de halcón' en las altas instancias de la pelota profesional es como mentar a la bicha.

Duración
57 minutos.
Pelotazos
229.
Saques
Bengoetxea, 1; Víctor, 2.
Faltas
Bengoetxea, 1; Víctor, 1.
Ganados
Bengoetxea, 12; Víctor, 11.
Perdidos
Bengoetxea, 2; Víctor, 10.
Marcador
5-0, 5-1, 6-1, 6-4, 8-4, 8-6, 9-6, 9-7, 10-7, 10-12, 15-12, 15-16, 18-16, 18-17, 20-18, 20-18 y 22-18.
Botilleros
Asier García con Bengoetxea y Gorka Esteban con Víctor.
Incidencias
Más de media entrada en el frontón Adarraga en el último partido de la liguilla de cuartos de final del Cuatro y Medio.

Ahí estuvo la polémica y casi imperceptible clave de un partido en el que Víctor lo hizo casi todo: lo mejor y lo peor. Dominó a Bengoetxea, le hizo sufrir y correr, pero también falló demasiado. Cuestión de nervios y de responsabilidad. La veteranía del de Leiza se notó, especialmente al inicio del choque, cuando el alto voltaje de la tarde cortocircuitó al riojalteño. Demasiada tensión y nervios que sólo se podían eliminar con sudor y adrenalina. Y a Víctor le costó entrar. Regaló tres tantos y encajó dos más en un inicio demoledor (5-0).

El Adarraga sufría hasta que Víctor se rehízo fintando sus miedos y engañando a Bengoetxea. El aparente gancho se convirtió en un pelotazo por pared y por fin lució el tanteador azul. Pero aún no estaba dentro del partido, como demostró una dejada-globo de Víctor que permitió a Bengoetxea llegar, colocarse y matar. Pero el de Leiza, que llegaba con el dedo roto pero que jugó muy bien, a pesar de estar dominado, también le regaló un tanto con una falta de saque (6-2).

El partido subió de nivel. La pelota hacía saltar pinturas del frontis. Violencia total en los golpes de Víctor, que se quejó luego de que las pelotas no acompañasen con mayor salida sus zurriagazos.

El marcador se apretaba con el 9-7, tras una preciosa carambola de Víctor. Pero ya enchufado al partido, dejó pasar una pelota que botó en el acotado (10-7). Mazazo y reacción en el 10-8, dándole el riojano con todo su poder.

Era el momento de la reacción del pelaire y del Adarraga. Una tacada de cuatro para el pelotari local, meritorio especialmente el último, en el tanto más largo del partido, colocaron el 10-12.

Víctor se venía arriba cuando tocaba parar tres minutos. No había televisión, pero obligación manda. Y Víctor volvió frío, con una falta de saque. Bengoetxea, veterano, agradeció el regalo para retomar el saque y poner el 15-12. Espoleado, reapareció el mejor Víctor, sólido en el saque aunque especialmente brillante al resto. Otra vez, aunque ya por última, logró adelantarse con otros cuatro tantos consecutivos (15-16), el último con un precioso saque-gancho.

El público estaba entregado porque a Víctor sólo le quedaban cuatro tantos para llegar al objetivo, ya que el cartón 20 era su pasaporte. Pero el de Leiza mostró su maestría con un dos paredes con efecto tras un duro tanto. Y Víctor se precipitó dos veces más, ambas fatídicas. En la primera, erró de aire (18-16); en la segunda, se lío y no supo colocarse a una pelota franca en el 2, lo que provocó que su volea cayese al colchón inferior (19-17). Sin oxígeno ya, desgastados ambos, el partido era cuestión de rabia y detalles. Víctor puso uno mágico en el 20-18 y luego llegó la polémica decisión de los jueces, tal vez el trabajo más desagradecido en cualquier deporte.

Y Víctor se quedó fuera de las semifinales, intentado sonreír pero desolado. Se lo merecían tanto el riojano como Bengoetxea, tal vez el pelotari más bravo y valiente. Pero la fortuna se burló del riojano. De 66 tantos posibles en la liguilla, el pelaire sumó 62. Dos triunfos y una sola derrota. Pero fue insuficiente.

Otro año más desde el 2010, no habrá riojanos en semifinales. Aunque el Adarraga acogerá el próximo domingo un Bengoetxea-Urrutikoetxea de altos vuelos. La pena es que Víctor no pueda estar en la cancha, vestido de blanco, y disfrutando de su mejor momento como profesional.

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