FINAL DEL CAMPEONATO MANOMANISTA

La consagración de Altuna

Jokin Altuna recoge su trofeo de campeón del Torneo Manomanista junto a Aimar Olaizola. :: ignacio pérez/e.c./
Jokin Altuna recoge su trofeo de campeón del Torneo Manomanista junto a Aimar Olaizola. :: ignacio pérez/e.c.

El de Amézqueta logra su primer título del Manomanista y priva al navarro de su quinta chapela en una final de ritmo trepidante Una soberbia defensa de aire del guipuzcoano deja sin respuesta a Olaizola II

V. SOTO LOGROÑO.

Jokin Altuna ya es parte de la historia de la pelota. Su nombre ha entrado en el palmarés del Campeonato Manomanista. Un año vestido de colorado será lo circunstancial del premio. Lo sustantivo es la chapela. Y el reconocimiento. Y el cambio generacional, con un chaval de 22 años logrando su primer entorchado ante un rival de 38 que aspiraba a su quinto título. Pero, sobre todo, en el mano a mano ha entrado aire nuevo.

14 OLAIZOLA II

0 ALTUNA

Duración
66 minutos.
Pelotazos
316.
Saques
Olaizola, 0; Altuna, 1.
Faltas
Olaizola, 0; Altuna, 0.
Ganados
Olaizola, 10; Altuna, 10.
Perdidos
Olaizola, 11; Altuna, 4.
Marcador
2-0, 2-3, 3-3, 3-4, 5-4, 5-7, 6-7, 6-8, 8-8, 8-14, 13-14, 13-20, 14-20 y 14-22.
Botilleros
Berasaluze, con Aimar Olaizola; Saralegi, con Altuna.
Incidencias
Lleno en el frontón Bizkaia en la final del Manomanista.

Porque Altuna ha dado una vuelta de tuerca a la especialidad. Hace casi tres lustros, Irujo desplazó a los zagueros y llevó los partidos hacia el terreno de la velocidad y la fuerza, maximizando los sotamanos y voleas en detrimento del tradicional juego a bote. Olaizola, Urrutikoetxea, Bengoetxea o Irribarria siguieron la senda de la fuerza. Ahora, el de Amézqueta ha impuesto otro concepto, físico y de juego. Altuna, un pelotari menudo, se hizo grande ayer con la defensa de aire. Voleó magistralmente y leyó el partido hasta convertir a Olaizola en un hombre desesperado. No encontró el de Goizueta una fisura por la que hacer daño a su rival. El 14-21 fue significativo. Olaizola encadenó tres obuses que podían haber derribado murallas, pero que no hicieron mella en Altuna, escudado en su pertinaz defensa de aire. Obligado a dar y dar más cera, el cuarto pelotazo se fue al colchón lateral. Para entonces, el veterano campeón ya estaba desesperado.

CARTELERA

Ayer, Bilbao.
PARTIDO RESULTADO
Elezkano II - Martija/Arteaga II - Albisu 19-22
Campeonato Manomanista
Final.
Olaizola II/Altuna III 14-22
Darío - Irusta/Peña II - Etchegoin 16-10

Lo había intentado de muchas maneras. Pero parecía que Altuna sabía de antemano lo que iba a hacer o se multiplicaba para llegar a todos los rincones. Y eso que, a pesar de su enorme trabajo, al de Amézqueta le costó encarrilar el partido.

La igualdad fue la nota predominante hasta el 8-8, con intercambio de golpes y algunos tantos espectaculares, como un gancho o una contradejada del veterano campeón (5-5 y 6-7). Pero el navarro empezaba a fallar mucho más de la cuenta. Una tacada de seis tantos de Altuna removió los cimientos de la final. Falló una volea Olaizola y, con el saque, Altuna se hizo enorme. El delantero al que siempre se le había reprochado su menor golpe, en comparación con otros puntilleros, exhibió músculo en el 8-13, cuando combinó potencia y un gancho a bote, y en el 8-14, cuando superó a Olaizola por arriba.

El dinero ya había cambiado de color en el frontón Bizkaia. Pero Olaizola II se metió en el partido. La dejada fue ayer su mejor arma. Devolvió la emoción con el 13-14 gracias a una tacada de cinco tantos, con un gancho patentado tras tres golpes atrás y otro bombardeo a Altuna.

El depósito de gasolina de Olaizola se vació con el esfuerzo. El 13-15 fue el tanto del partido y desequilibró la balanza. Un tanto peleadísimo en el que Altuna soltó un latigazo con la derecha para firmar un dos paredes que levantó al público.

Fue el impulso moral que necesitaba. Creyó que podía doblegar al gigante, que su trabajo iba a tener premio, y se lanzó a tumba abierta a por el título. Se fue al 13-20, en otro golpe de autoridad de seis tantos, combinando la magia de su gancho con la pericia buscando la pared izquierda y los errores de un ya desarbolado Olaizola.

El navarro sumaría su último tanto (14-20) tras un error garrafal del ya campeón. Con el tanto dominado, envió el cuero a las tablas. Pero no estaba dispuesto a regalar más. La desesperación del 14-21, con un frustrado Olaizola, y una dejada de Altuna abrocharon el triunfo. El de Amézqueta tardó un segundo en caer de rodillas al suelo. No se lo creía. Era el campeón. El delantero al que le insistieron que nunca haría nada a todo frontón había superado sus límites. Altuna ya es parte de la historia. Y, con 22 años, una apuesta de futuro. Que los que quieran ganar el Manomanista vean cómo se puede vestir la chapela sin confiar sólo en el golpe. El futuro de la pelota ya está aquí.

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