La Rioja

Olaizola y Untoria se complican el pase a la final

Olaizola se queja ante 
Bengoetxea de una posible 
estorbada que supuso el 15-15 y 
que los jueces no concedieron. 
:: j. a. Goñi/d.n.
Olaizola se queja ante Bengoetxea de una posible estorbada que supuso el 15-15 y que los jueces no concedieron. :: j. a. Goñi/d.n.
  • Una espectacular remontada de Bengoetxea y un soberbio Larunbe destrozan al navarro y al riojano

pamplona. El acceso a las semifinales se ha complicado para Olaizola y Untoria. Ayer, después de un gran inicio de encuentro, el navarro y el riojano acabaron asediados por un Bengoetxea acertado y un Larunbe soberbio, que firmó su mejor encuentro del Campeonato de Parejas.

Fue el zaguero vizcaíno una figura que emergió de las sombras. Un invitado tímido al principio de la fiesta pero que fue agrandando su figura hasta convertirse en el foco de atención. Olvidó sus miedos y se engrandeció hasta secar a Olaizola y Untoria, que se fueron apagando al ritmo de las pelotas, cada vez más romas.

Tardó Larunbe en sacudirse el peso de las semifinales, esa ronda que no permite tropiezos. La bisoñez se paga en las grandes citas, aunque cuando hay calidad tarda en esfumarse el tiempo que el cuerpo necesita para romper a sudar. Así, con el vizcaíno ausente, frágil al resto y dubitativo, los colorados empezaron rompiendo el marcador. Una tacada de seis tantos, una autopista hacia el triunfo en la que Olaizola hacía y deshacía mientras Untoria aguantaba y mandaba.

Fue la tónica general del choque hasta el 12-4, cuando el najerino cometió su primer fallo. Pero no fueron deméritos propios los que castigaron a los colorados, sino el acierto de sus rivales.

Larunbe perdió otra pelota por llevarla hasta la chapa (13-5) y tocó sentarse. Recalibró sus fuerzas el vizcaíno, le tomó la medida al Labrit y comenzó a soñar. Empujó a Untoria más allá de la raya del ocho y, forzado, el riojalteño comenzó a devolver como podía. Bengoetxea, que también parecía agazapado, olió la sangre y salió de la madriguera a buscar presas.

Una tacada de siete hasta el 13-12, incluyendo un soberbio rebote de Larunbe en el octavo tanto de los azules, dinamitó la autopista diseñada por el de Goizueta y el najerino.

El encuentro se igualaba y también la tendencia del choque, pero el dominio en el tanteador de los azules no iba a cambiar hasta el 15-16, con una dejada soberbia del delantero de Leiza, que había logrado la igualada, justo antes, con una estorbada protestada por Olaizola pero que los jueces no consideraron punible.

Bengoetxea y Larunbe se encontraban ya metidos en el partido y la figura de Olaizola se hacía más pequeña demasiado alejada del frontis. Un fallo de Aimar y un gancho de Bengoetxea (15-18) provocaron que los corredores comenzasen a cantar posturas para azules. La remontada ya se sentía en un Labrit electrizado y volcado con Bengoetxea.

El de Leiza tiene mando en plaza en el recinto pamplonés, tanto que el otrora ídolo Aimar Olaizola fue repetidamente silbado en cada uno de sus últimos saques. ¿Qué hubiese pasado si eso ocurre en el frontón Adarraga? Ríos de tinta, tal vez.

Forzado en la zaga

En la recta final, Larunbe flotaba en la cancha y a Untoria le tocaba hacer kilómetros. Siempre forzado, el de Nájera no fallaba (su trabajo fue sobrio e impecable) pero jugar viendo la espalda de su rival acabó por pesarle y por facilitar el trabajo de Bengoetxea, que se desató con acierto (en la cuenta final, sólo un error por diez tantos finalizados).

El 16-18 llegó con un fallo de Larunbe. Quien creía ver desgaste en el vizcaíno, que solía acabar los encuentros justo de fuerzas, se equivocó. Los azules retomaron el saque y llegaron al cartón 20 cuando Olaizola cortó de sotamano un saque que no le correspondía. Casi ahogados, Untoria mandó una pelota a la chapa superior (17-21).

Quedaba apelar a la épica cuando una cortada de Olaizola dejó la diferencia en tres tantos (18-21). Era el momento clave, el del funambulista, que no puede permitirse ningún error so riesgo de precipitarse al vacío. Y al veterano Aimar Olaizola, campeón de campeones, se le fue el saque largo. Falta. Un tiro en los pies. Un error de principiante que arriesga demasiado cuando lo necesario es templar. Un drama para los colorados que hizo estallar al Labrit.

Las semifinales no perdonan los errores y ayer los azules no fallaron en los momentos límite y supieron rehacerse de un mal inicio, de cinco minutos en los que encajaron seis tantos. Con un triunfo, Bengoetxea y Larunbe tienen un pequeño margen matemático, pero sobre todo un colchón moral. Si el punto débil de la dupla tenía que estar en la zaga, Larunbe se empeñó en demostrar lo contrario para presentar su candidatura.

Mientras, a Olaizola y Untoria sólo les queda ganar los dos siguientes encuentros. Una proeza, sobre todo teniendo en cuenta que deberán jugar ante Irribarria y Rezusta, pero no un imposible. Remontar es posible, como ayer les enseñaron Bengoetxea y Larunbe en el escenario del Labrit.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate