La Rioja

Darío busca el tren del futuro

Jaka golpea la pelota mientras Darío aguarda en el Adarraga.
Jaka golpea la pelota mientras Darío aguarda en el Adarraga. sonia tercero
  • La final del Cuatro y Medio de Promoción cita (17.00 horas, ETB) en el Adarraga a Jaka y al ezcarayense

  • El potente ataque de aire del guipuzcoano y la fuerza y el saque del riojano se miden hoy en una cita que abre las puertas de Primera

Logroño. Jaka y Darío se juegan esta tarde en el Adarraga (17.00 horas, ETB1) la opción de abrirse un camino en el complicado mundo profesional. La final del Cuatro y Medio de Promoción supone un premio, un título y un motivo de festejo, pero también es un escaparate y un trampolín para entrar en Primera.

No está el panorama de la pelota como para desperdiciar oportunidades. Por mucho que se midan dos veinteañeros con proyección, el que venza hoy en Logroño habrá dado un importante salto adelante. Por eso, además por el puro afán competitivo, la cita se convierte en transcendente. «Las finales están para ganarlas, no para jugarlas» es la frase que se ha convertido en un tópico y una realidad del deporte profesional.

En un mundo que gira a toda velocidad, sólo los éxitos se recuerdan y siempre que estos lleguen con continuidad. Jaka ya sabe que el tren se le escapó el pasado año en el mismo escenario. Entonces, con un pie en el estribo y 5-12 en el marcador, apareció Gorka, una locomotora desbocada para arrastrarle al pozo de la derrota. Del Adarraga, el guipuzcoano fue casi directamente al quirófano para operarse de un tobillo que le martirizaba.

El reposo obligado le volvió más fuerte y también más cauto. No quiere que se repitan las sorpresas y hoy no se fía de nadie, menos de un Darío que llega en la cresta de la ola a la final.

El ezcarayense nunca antes había estado en el andén de los triunfos, esperando su tren de futuro. Apenas ha tenido la oportunidad porque las manos (primero, la derecha; después, la izquierda) le han tenido apartado de los frontones durante casi ocho meses («no podía dar a la pelota ni del cuatro al cuatro», reconoce ahora el riojalteño). Por fin vuelve a disfrutar del juego, a entrenar y a cubrir carteleras siempre que se le pide.

Esos momentos de incertidumbre y dudas le han hecho mejor pelotari. También verse casi fuera del campeonato después de unas dos primeras jornadas desastrosas, la primera de ellas, con una contundente derrota ante Jaka (22-11) hace poco más de un mes.

Mucho ha cambiado desde entonces el riojano, que ha concentrado su juego hasta limitarlo a sus puntos fuertes. Ya tendrá tiempo de mejorar otras facetas, como el gancho o la volea. Darío tiene un don en su diestra y debe buscarle rendimiento.

En el saque, su violento golpeo hace casi irrestables sus misiles si estos rozan la pared izquierda, de donde salen escupidos e incontrolables. Tiene que tener cuidado de no errar por tiro largo o corto en su afán por desmontar al rival. Si el saque es bueno, Darío tiene mucho ganado porque su segundo golpe, aunque no sea de aire, aunque prefiera dejar botar la pelota, puede ser mortal. En el acotado, su fuerza abre huecos, obliga al adversario y le hace sudar en busca de golpes secos y potentes.

Por el contrario, si la pelota sale del frontis mansa, Jaka tendrá una bicoca. Suma más de diez tantos acabados por encuentro, la mayor parte de ellos aprovechando su facilidad para rematar de aire, bien sea mediante ganchos geométricos, bien mediante dejadas o voleas que se convierten en ataques. Muchas variantes y una gran capacidad de sufrimiento, mejorada este año, le hacen un rival peligroso. Eso sí, no es rápido y en los desplazamientos sufre.

La presión y los nervios

Dos estilos diferentes que estarán mediatizados esta tarde por un factor que puede decantar el partido: los nervios. Ambos son jóvenes y, aunque Jaka cuenta con una mayor experiencia, también está obligado a vencer. Es el favorito, el más veterano y el que, hasta el momento, ha ganado todos los partidos del campeonato.

Es más, no ha cedido más de 17 tantos (ante Peña, en la segunda jornada), por lo que ha ganado todos sus partidos con relativa solvencia, a excepción de la semifinal, cuando le tocó sufrir para remontar a Ugalde. «Que te den como favorito genera tensión y, a veces, lastra. La mejor baza de Darío puede ser que Jaka no dé su nivel y Darío lo pueda aprovechar», asegura Gorka Esteban, vigente campeón del Cuatro y Medio de Promoción, después de batir el año pasado al mismo rival. «La presión puede ser mayor para Jaka, porque Darío ya ha hecho su labor y sólo tiene que redondearla», reconoce Joaquín Plaza, preparador de pelotaris, que asegura que ve al riojalteño «mentalmente mejor».

Darío, mientras, está viviendo un premio. Perdió sus dos primeros partidos y ha entendido, a fuerza de derrotas, que es más fuerte cuanto más desarrolla su juego. Hoy tiene la oportunidad de cerrar ese momento dulce, de firmar una gesta. Del reposo y los masajes en las manos a lo más alto del podio. El primer hito de un camino que se promete largo, pero que necesita de hechos y triunfos. La final de este Cuatro y Medio de Promoción representa ese primer tren que no quiere dejar pasar. El futuro se escribe desde esta tarde.