La Rioja

Víctor golpea en su último partido en San Mateo. :: díaz uriel
Víctor golpea en su último partido en San Mateo. :: díaz uriel

PELOTA

Una suspensión en 1.200 días

  • Víctor renunció a su primer partido tras tres años y medio como profesional el día del adiós de su amigo Berasaluze

Los pelotaris suelen ser gente dura, rocosa, acostumbrados a lidiar con el dolor y a jugar mermados por dolencias. El contacto con un cuero capaz de destrozar huesos y un esfuerzo físico extremo en los frontones hace mella en casi todos ellos. Mal de manos, esguinces, traumatismos, roturas... Mantenerse siempre en el candelero es cuestión de mucha suerte o de una dureza especial.

Víctor Esteban había disfrutado de ambos supuestos hasta el pasado sábado. Después de 1.197 días como profesional, por primera vez el ezcarayense tuvo que renunciar a la disputa de un partido. Además, no se trataba de un encuentro cualquiera. Era la despedida de su gran amigo y mentor Pablo Berasaluze. Él no quería faltar a la cita, ya que el de Bérriz ha sido su entrenador, botillero y guía, pero primó la precaución a causa de su rodilla. En San Mateo ya jugó dos partidos con un fuerte esguince en la articulación. Y no le hubiese importado arriesgar más para estar en Bilbao, pero el comienzo del Cuatro y Medio está a la vuelta de la esquina. El debut le llegará el sábado contra Álvaro Untoria y desea poder avanzar lo máximo posible en el campeonato. Así que la dupla formada por los riojanos Víctor y Salaverri tuvo que ser sustituida por Laso y Apraiz, ya que el zaguero de Fuenmayor también acabó tocado la feria logroñesa.

Víctor Esteban aún no sabe qué le sucede. Ayer le practicaron otra resonancia y hasta hoy no conocerá los resultados. «Mis sensaciones son algo mejores, pero parece que hasta el día del partido no voy a poder hacer un entrenamiento serio», explica con preocupación. «Mi idea es intentar salir al frontón, estoy convencido de ello. Si no lo logro, será un golpe muy duro», añade. Y es que no sólo la rodilla le molesta. También un problema en la mano izquierda, aparecido durante un entrenamiento, tiene angustiado al menor de los Esteban. «Como nunca me ha pasado estoy bastante preocupado porque, además, los problemas han aparecido a la vez. Pero creo que el sábado podré jugar», concluye.