RALLY DAKAR

Sainz, a 120 kilómetros de ganar el Dakar

Carlos Sainz, camino de Córdoba (Argentina), durante la etapa de ayer en el Dakar. :: reuters
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Carlos Sainz, camino de Córdoba (Argentina), durante la etapa de ayer en el Dakar. :: reuters

Peterhansel sufrió ayer un accidente y perdió sus opciones por lo que sólo una desgracia podrá apartar al madrileño de su segundo título Walkner mantiene el liderato en motos y Benvides se afianza en la segunda plaza

D. SÁNCHEZ DE CASTRO

madrid. Nadie se atreve aún a celebrarlo, al menos públicamente, pero tiene que ocurrir un cataclismo para que hoy Carlos Sainz no se proclame campeón del Dakar 2018. El madrileño no corrió ni un riesgo más de los imprescindibles y propios de este raid, y en la última jornada de competición seria (prácticamente se puede considerar que la del sábado es el desfile final), se dedicó a controlar para que los kilómetros le fueran acercando a lo más alto del podio.

Para redondear el día para Sainz, su único rival por la victoria, Stepháne Peterhansel, sufrió un accidente por el que perdió todas las opciones de una hipotética remontada. El francés, que no podrá sumar su decimotercer título de momento, sufrió un accidente en el kilómetro 78 de la especial entre San Juan y Córdoba. Y no sólo claudicó en sus opciones de victoria, sino incluso de podio. Un fin muy amargo para el galo que, antes incluso de esta jornada, ya había admitido su derrota y consideraba a su compañero como vencedor de este raid.

Si en coches es Sainz quien levantará el trofeo touareg, en motos será Matthias Walkner. El austríaco, como el madrileño en la categoría de las cuatro ruedas, tampoco tomó ningún riesgo y no dejó ninguna opción a que Kevin Benavides o Toby Price, que ganó la etapa, le arrebatasen el primer puesto de la general.

Sainz no tomó ningún riesgo y su proverbial mal fario se trasladó a su máximo rival por el triunfo

Aunque para muchos sea complicado de aceptar, debido a los fuertes prejuicios que hay en torno a su figura, Carlos Sainz ha tenido mucha suerte (de la buena) en este Dakar. Si el accidente de Peterhansel en la séptima etapa le dejó muy allanado el camino, en la última oportunidad que tuvo en galo en hacer algo grande en este Dakar se confirmó que todos los amuletos habían dado resultado. El francés se quedaba atrapado muy pronto, en un badén en medio del kilómetro 78 de la etapa en una zona de tierra muy blanda.

Con Peterhansel dejándose todo y más (más de una hora), a Sainz sólo le restó rezar. Problemas como el de la rotura de la caja de cambios del día anterior hubiera sido letal para sus opciones, toda vez que Nasser Al Attiyah no había entregado la cuchara aún. El catarí peleó con su compañero Bernhard Ten Brinke, al menos hasta la primera meta de la etapa a mitad de jornada, aunque al final acabó ganando con relativa comodidad frente a un Giniel de Villiers que, como siempre, se cuela sin hacer mucho ruido en los puestos de arriba.

A 'Monsieur Dakar' le ha salido todo mal en esta edición, cuyo colofón se puso ayer: no sólo se quedó sin opciones de una hipotética remontada, sino que perdió el podio en favor de la dupla de Toyota de Al Attiyah y De Villiers. Si Sainz tiene 120 kilómetros para su segundo Dakar, la misma distancia tiene el catarí para recortar los 46 minutos y 18 segundos que le aventaja el español. Sin un problema mecánico, es una distancia prácticamente imposible que la pierda.

Mientras, en motos, el australiano Toby Price (KTM) se llevó la etapa con solvencia, y su compañero de equipo, el austriaco Matthias Walkner, continúa liderando la prueba cuando solo resta una fecha para el final.

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