MotoGP

Viñales seguirá dos años más con Yamaha

Maverick Viñales, durante la presentación del equipo. /Efe
Maverick Viñales, durante la presentación del equipo. / Efe

El piloto catalán aprovechó la presentación de la nueva Yamaha de 2018 para anunciar su renovación con la escudería hasta 2020

BORJA GONZÁLEZMadrid

Ducati fue la primera de las grandes casas en enseñar sus armas para 2018 –nada nuevo bajo el sol, Andrea Dovizioso y Jorge Lorenzo con una moto renovada pendiente de ser testada en la pretemporada-. La siguiente en presentarse ha sido Yamaha, este martes a mediodía en Madrid, ciudad sede de su principal patrocinador, Movistar. Y la marca de los diapasones lo hizo con una noticia bajo el brazo: la renovación de uno de sus dos pilotos, Maverick Viñales, que además de en este 2018 vestirá de azul en 2019 y 2020. Un movimiento lógico, por ser un piloto joven que debería marcar el futuro de Yamaha, aunque en la segunda mitad del curso pasado se viese a un Viñales entre nervioso y decepcionado.

Arrancó como un tiro en la pretemporada y en los primeros grandes premios de la temporada, para pegar un bajonazo en el segundo tramo y quedarse sin opciones de pelear por el título contra Dovizioso y Marc Márquez. Los nervios por la incapacidad de solventar los problemas en su moto generaron ciertas dudas sobre si este matrimonio iba a durar más de los dos años inicialmente firmados. Aunque al final todo se ha encauzado. “Estoy muy contento de poder continuar dos años más, porque creo que es donde verdaderamente puedo luchar por mis objetivos en el Mundial”, confesó Viñales, que anunció en el final de su intervención previa a que se enseñasen las motos que es el primero de los top en cerrar su futuro. Y es que a finales de 2018 terminan los contratos del propio piloto gerundense, de su compañero Rossi, de Márquez, Pedrosa, Lorenzo, Dovizioso… Hace dos años fue Rossi el primero en anunciar que iba a seguir en su equipo –durante el Gran Premio de Qatar-, un hecho que no sentó demasiado bien a Lorenzo, por entonces su compañero y recién coronado como campeón del mundo. Hasta el punto de que fue un empujón definitivo para su fichaje por Ducati.

Encajada la pieza Viñales las miradas se fueron, en este sentido, hacia el otro lado del box. Y es que la continuidad o no de Rossi en el Mundial –porque de seguir sólo podría ser con Yamaha- es casi un tema de estado en el paddock, por la importancia capital de su figura para la marca MotoGP a nivel planetario. El italiano, que cumple los 39 este próximo 16 de febrero, había confesado en 2017 que iba a esperar a las primeras carreras de 2018 para decidir sobre su futuro. En Madrid fue mucho más explícito y puso en el plato de la balanza del ‘sigo’ un poco de más peso. “Soy positivo. Mi idea es esperar hasta después de los tests de pretemporada para entender cómo soy de competitivo y a partir de ahí decidirme, aunque ahora mismo puedo decir que me gustaría seguir”, explicó el astro italiano, que no descartó ninguna posibilidad, como la de firmar sólo un año en vez de los dos clásicos de los contratos de este MotoGP.

Rossi se mostró, además, optimista con lo que pueda ofrecerles Yamaha, después de entender el estado de las cosas en el último entrenamiento del año pasado, uno privado en el que sólo estuvieron las Yamaha y que tuvo lugar en el circuito de Sepang (Malasia), precisamente el escenario del arranque de la actividad en la clase reina en 2018. Y es que este próximo domingo las MotoGP volverán a la acción, en tres días que dejarán las primeras pistas del nivel de motos y contendientes. “Parece que la moto de 2018 beberá de las de 2016, aunque será un poco diferente”, apuntó Rossi, en una estrategia que busca rescatar lo que tan bien funcionó hace un par de temporadas y que tan buenos frutos dio en manos de Johann Zarco este pasado año. “Será importante dar muchas vueltas y entender bien las cosas en todos los tests de invierno”, comentó Viñales, que quiere cambiar un poco el enfoque respecto a su primer año en Yamaha, sacar más información para la segunda parte de carrera y no dejarse cegar por los buenos resultados –si los hay- en las prácticas. Porque el objetivo confeso del español –y en esto no coincidió con Rossi, mucho más cauto- es el de pelear siempre por las victorias y los podios, y por ende, por el Mundial. Para ello contará con este test de Sepang, más uno a mediados de febrero en Buriram –escenario de la nueva cita tailandesa- y otro previo al inicio del curso en Qatar. Este trabajo sentará las bases de lo que puedan dar de sí las motos azules.

“Tenemos que trabajar sobre todo en electrónica”, explicó Massimo Meregalli, director del equipo, un aspecto en el que también pusieron el acento los dos pilotos. Y es que en Yamaha han entendido que tienen que tener más armas para evitar los problemas de desgaste de los neumáticos que padecieron sus motos oficiales en carrera y que hipotecaron muchas de sus posibilidades. Algo crucial si quieren regresar al nivel que han puesto ahora las Honda –sobre todo la de Márquez- e incluso las Ducati, en cuyapresentación se destacó la mejoría del nuevo prototipo. El arma con la que seguro van a contar ya en Yamaha mínimo hasta 2020 va a ser la de Viñales, uno de los llamados fantásticos de MotoGP. Él ha dado, además, el pistoletazo de salida a la peculiar carrera del mercado de fichajes.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos