MOTOCICLISMO

El MotoGP más apretado llega a territorio Márquez

gesto de alegría del piloto español Marc Márquez. /EFE
gesto de alegría del piloto español Marc Márquez. / EFE

El nuevo asfalto de Sachsenring es una variable más en una carrera que supondrá un momento clave de la temporada

BORJA GONZÁLEZSACHSENRING

Victoria en 2010, en 125cc, saliendo desde la pole. Y en 2011 y 2012, en Moto2, también partiendo desde el primer puesto de la parrilla. Y lo mismo en 2013, 2014, 2015 y 2016, ya en MotoGP, las cuatro después de haber hecho el mejor tiempo en el entrenamiento oficial. Y en condiciones de seco, de mojado y mixtas.

Este el currículo con el que Marc Márquez, cuarto de la general de la clase reina a once puntos de Andrea Dovizioso, llega a la prueba de Sachsenring, en el curso más igualado de los últimos 25 años. «Me lo tomo más como una gran oportunidad de intentar conseguir la victoria, aunque también soy consciente de que si el domingo en el warm up veo que no puedo ganar la carrera tengo que entenderlo», explicó el del Repsol Honda este jueves en Alemania, un piloto que ya vivió en Austin la presión de mantener una racha de imbatibilidad.

«Sí que hay la presión mediática, que si he ganado siete tengo que ganar ocho, pero llegará un año, será éste o el que viene, en que no ganaré ni aquí ni en Austin, así que, bueno, esperemos que no pase, que sea el año que viene, pero no éste. Crea un poco de tranquilidad porque sabes que en pilotaje te adaptas bien, así que al final haces lo que sabes».

Y es que Márquez, al igual que ocurriese el año pasado, y pese a ser campeón, sigue sin disfrutar como a él le gusta. «Podría sonreír más», confesó entre risas un piloto que tras el tercer puesto de Assen deslizó que nada iba a cambiar en su moto hasta 2018, algo que invita a pensar en la necesidad de modificar el motor, la única parte importante de una MotoGP que no puede desarrollarse durante el curso. «Si estás líder, como en 2014, ahí todo sí que es cachondeo y risas, porque todo salía bien. Cuando vas cuarto en el campeonato y llevas dos caídas, es evidente que las cosas no son fáciles, pero lo importante es no rendirse hasta el final».

«El año pasado me sentí muy bien durante todos los entrenamientos y creo que es un circuito que se adapta bastante bien a mi estilo de pilotaje»

«El año pasado me sentí muy bien durante todos los entrenamientos y creo que es un circuito que se adapta bastante bien a mi estilo de pilotaje» marc márquez

Una pelea en la que todos los protagonistas están poniendo lo mejor que tienen por seguir manteniendo la presión sobre los rivales, en un momento del año en el que ninguno esconde que pensar en el resultado es una necesidad viendo la variabilidad de la general y lo cambiante de las condiciones en pista, ya sea por la climatología o por el comportamiento de los neumáticos. «Es importante que los neumáticos sean más estables, porque si no es imposible que nos podamos centrar en la puesta a punto y en mejorar el pilotaje», apuntó Maverick Viñales, segundo en la general, y que ha sido muy crítico con Michelin hasta que ha preferido aparcar el asunto –por lo menos en sus charlas con la prensa- y centrarse en sacar lo mejor de lo que tiene.

«El año pasado me sentí muy bien durante todos los entrenamientos y creo que es un circuito que se adapta bastante bien a mi estilo de pilotaje, sobre todo el tercer y cuarto sector. Tendré que mejorar el segundo, que es cuando la Honda está más fuerte». Como el resto de pilotos, Viñales afrontará en estos tres días la complicación de la posibilidad de que la lluvia irrumpa en cualquier momento, unas circunstancias en las que no se ha mostrado tan competitivo como en seco -«los dos años en Suzuki me han perjudicado porque he perdido mucha confianza en agua, pero con la Yamaha se puede ir muy rápido», expresó confiado-, más la incógnita de entender el nuevo asfalto de Sachsenring, una novedad que ni los pilotos ni Michelin han tenido la posibilidad de probar.

En resumen, más variables no controladas en el Mundial más apretado y en un momento clave de la temporada. «Es muy difícil, porque de un circuito a otro las condiciones cambian mucho», analizó Valentino Rossi, ganador en Assen el pasado domingo. «Hay que intentar encontrar una buena base con la que trabajar tanto con la moto como con los neumáticos, pensando siempre en la carrera del domingo y entendiendo que las cosas pueden cambiar de repente. Y esto no es nada fácil».

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