Lorenzo da un golpe en la mesa y silencia Mugello

Arrasa para cerrar su primer triunfo con Ducati, en un día en el que Márquez terminó por los suelos entre aplausos

BORJA GONZÁLEZ MUGELLO.

«Más que tapar bocas, que está bien, al final lo que a uno le llena es el poder de convicción, que es lo que al final funciona; tener la determinación y el poder mental de no venirse abajo ni desconfiar de tu potencial, de tus cualidades, cuando los resultados no salen durante tanto tiempo». El deporte tiene estas cosas maravillosas. Jorge Lorenzo llegaba a Mugello rodeado por los rumores que le situaban fuera de Ducati en 2019, después de que se hubiese escrito y hablado mucho acerca de la bajada de su valor de mercado por sus pobres resultados con la marca italiana, un proyecto que ya se daba por fracasado.

El mallorquín no quiso reconocer este extremo, pero sí que fue tajante acerca de su no retirada -otro rumor que había sobrevolado el 'paddock' del Mundial-, mientras confirmaba que iba a contar para el siguiente ciclo de contrato -2019 y 2020- con una moto competitiva. Todo mientras desde Yamaha no desmentían que la opción de un regreso sobre una moto satélite era viable. El runrún sobre su futuro hacía intuir que lo de Ducati no iba a llegar a buen puerto, aunque en el test que los pilotos de la clase reina tuvieron después del Gran Premio de Francia la casa italiana le había proporcionado un par de novedades técnicas que habían mejorado su rendimiento y sus sensaciones. ¿Hasta dónde?

El sábado, desde el segundo puesto de la parrilla no se atrevía a hacer pronósticos, pese a que su ritmo en entrenamientos había sido de los mejores. Ayer rompió todos los pronósticos y puso sobre la pista una versión parecida a aquella de Yamaha, la que le permitió ganar hasta cinco veces en MotoGP en Mugello.

Desde la salida, desde la primera vuelta, Lorenzo apretó y mantuvo un ritmo firme imposible para el resto. Ni para Andrea Dovizioso, que por momentos pareció moverse como en 2017, controlando los tempos, como si supiese cuál iba a ser el instante ideal para atacar. No fue así. El italiano no pudo recortar la ventaja de su compañero de equipo y a duras penas mantuvo el segundo puesto ante el apretón final de Valentino Rossi, que firmó su segundo podio consecutivo.

El astro de Tavullia fue otro que no pudo plasmar su 'pole' en opciones de victoria, llegando incluso a dudar, por momentos, de sus opciones de podio, inmerso como estuvo en un grupo en el que se movieron o acercaron pilotos como Rins, Crutchlow, Petrucci o Iannone, el que había exhibido el mejor ritmo en entrenamientos y que no pudo en ningún momento pelear por la victoria o incluso el segundo puesto. «Es difícil sorprenderse de que un piloto como Jorge gane», reconoció Rossi. «El proceso para hacerlo con Ducati es difícil, lleva tiempo, porque es una moto muy diferente de la Yamaha, a la que estaba acostumbrado durante tantos años. No es fácil para nadie hacerlo, pero cuando analicé las hojas de tiempos de ayer (por el sábado) comprendí que podría ganar, y ha ganado», destacó el italiano.

Por encima de todos, Lorenzo gestionó a las mil maravillas una carrera marcada por el calor abrasador, un factor que combinado con la complicación de los neumáticos hizo caer a varios pilotos, a Pedrosa, a Miller o al propio Márquez, que a priori partía como uno de los favoritos pese a que el sábado alertase sobre la posibilidad de un domingo difícil. «Por eso recalcaba ayer (por el sábado) tantas veces 'es una carrera para coger puntos', aunque alguno no os lo creyerais. Pero recalqué mucho esto porque sabía del riesgo, sobre todo por el neumático delantero». El piloto catalán terminó por los suelos entre los aplausos de los aficionados presentes en el circuito toscano.

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