MotoGP

Lorenzo desnuda a Ducati

Jorge Lorenzo celebra la victoria en el GP de Italia. /Reuters
Jorge Lorenzo celebra la victoria en el GP de Italia. / Reuters

El piloto español gana su primera carrera con la marca italiana y genera la duda de si esta hace bien prescindiendo de sus servicios a partir de 2019 tras una potente inversión económica

BORJA GONZÁLEZ Mugello (Italia)

«Yo creo que no es nuevo lo que voy a decir: Lorenzo no se ha acostumbrado nunca a esta moto. Y no se va a acostumbrar. Él lo sabe. Él tomó la decisión de cambiar de marca, que es absolutamente libre, y está pagando las consecuencias, pero al mismo tiempo lo tiene que asumir. Haces una cosa por algo en la vida, por los motivos que sea, y es evidente que no le está saliendo bien, porque Lorenzo es un campeón. Ha ganado cinco campeonatos del mundo y no puede ser que esté donde está. Le tengo un gran respeto profesional, porque creo que es un gran campeón, y es cierto que el campeonato lo ha perdido en el sentido de que no está delante». Estas declaraciones las hizo Alberto Puig, 'team manager' del Repsol Honda, a Movistar MotoGP durante el Gran Premio de Francia, donde Jorge Lorenzo había terminado sexto, superado por las Ducati de Miller y Petrucci.

«Yo esperaba que los primeros seis meses de Lorenzo fueran complicados. De cara a finales de la temporada pasada se vieron algunos resultados. Pensamos después que a principios de este año lucharía por estar delante, pero no ha ocurrido». Esto lo comentó Casey Stoner en una entrevista con el mismo medio, esta vez en Mugello. «Creo que Jorge no puede evitar sentirse decepcionado o enfadado. Los puntos fuertes de Jorge no se acaban de adaptar y acoplar a la Ducati y no se siente cómodo», continuó el excampeón australiano y piloto de pruebas de la marca italiana. «Lorenzo es un gran piloto que no ha sabido encontrar la forma de extraer lo mejor de nuestra moto. Una moto que tiene grandes puntos fuertes y también alguna debilidad. Ni él ni nuestros técnicos han conseguido sacar el máximo provecho de su talento. Esto nos hace sentir amargura», aseguró Claudio Domenicali (CEO de Ducati) en un acto en Bolonia la semana previa al GP de Italia.

Este último comentario de Domenicali fue el que provocó que el jueves, tras asegurar que va a seguir dos años más en el Mundial con una moto competitiva, Lorenzo mandase un mensaje claro: «No soy un gran piloto, soy un campeón». Una sentencia con mucho jugo, que hacía intuir que, si ese era el tono con el máximo responsable de su actual casa, la relación entre ambas partes estaba acabada, un extremo que el mallorquín confirmó el domingo después de un brillante triunfo en Mugello. «Sí, mi futuro ya está decidido, tal y como dije el jueves, y este resultado no va a cambiar nada. Como dije antes, una parte de mí está triste ya que sé que con esta moto podía luchar por ser campeón del mundo». Y es que en Ducati, visto que con Andrea Dovizioso eran capaces de ganar carreras y de pelear por el título, tomaron la determinación de no forzar el desarrollo de la moto para llevarla hacia el lado del piloto español, que con la versión 2018 de la Desmosedici sufrió una fuerte decepción visto que el camino se alejaba de sus peticiones. Aunque Lorenzo, pese a las dudas generadas a su alrededor, siguió apretando, mientras alrededor se llevaban a cabo las negociaciones sobre un futuro contrato. Unas renovaciones muy a la baja. «Está acabado, es una cuestión de amor propio», sentenció cuando fue preguntado por una declaración de Domenicali tras la carrera diciendo que aún había alguna posibilidad de llegar a un acuerdo. Es más, se espera que Ducati anuncie a Danilo Petrucci como sustituto de Lorenzo antes del arranque del próximo gran premio, el de Cataluña.

Hasta la victoria de Italia Lorenzo había conseguido tres podios con Ducati, los tres en 2017. Y había llegado a liderar 64 vueltas en nueve carreras, siete en 2017 (el máximo fueron las 15 primeras en el Motorland de Aragón y 11 en Austria) y dos en este 2018, en las dos pruebas anteriores a la de Mugello, Jerez y Le Mans. Además, ya ha conseguido lo que no pudo hacer Valentino Rossi en su periplo con la marca de Borgo Panigale, ganar un gran premio, algo que ha logrado en su fin de semana número 24 desde que corre de rojo, por los 71 que necesitó su actual compañero, Dovizioso. Números que relativizan el fracaso de esta aventura, contando con que por delante le quedan trece carreras. «Ganar con Ducati era algo especial y vine para conseguirlo y se invirtió mucho en mí. Intentaron cambiar la moto para adecuarla a mi estilo y no se ha conseguido ciento por ciento, ya que algunas cosas no se han creído hasta ahora, pero desafortunadamente es demasiado tarde». Los meses que quedan para que termine el Mundial demostrarán cuál de las dos partes ha acertado con su visión: si Ducati -y alguno más- dando por hecho que Lorenzo no tenía nada que hacer en este proyecto y con una moto como esta; o si el piloto, que siempre insistió en querer culminar su carrera deportiva con un título con la marca italiana que añadir a los tres que ya tiene con Yamaha. Algo que, si nada más sorprendente de la cuenta pasa, no va a poder cumplir.

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