La Rioja

Espargaró, ayer. :: afp
Espargaró, ayer. :: afp

MOTOCICLISMO

La lluvia y el frío protagonizan el arranque en Phillip Island

Que la primera jornada del Gran Premio de Australia terminase protagonizada por la climatología no sorprendió a ningún piloto. Que esto ponga en un brete el desarrollo del resto de la antepenúltima cita del calendario, tampoco. Y que en MotoGP los neumáticos centren los comentarios, menos. Es ya una tradición que, en años de tiempo revuelto, el Mundial se pregunte por qué se viaja a Australia en octubre, en una época complicada en una zona muy meridional y muy expuesta a los gélidos vientos del sur del planeta; y más cuando se habla de una isla. El motivo es que los organizadores del evento son los mismos que preparan la carrera de F1 que abre el calendario de la máxima competición, por lo que prefieren contar con medio año entre una cita y la otra para asegurarse la máxima expectación entre los aficionados y las mayores facilidades organizativas.

Con lluvia constante y temperaturas que en el cierre de la jornada no llegaban ni a los 10º, pilotos y equipos dejaron gran parte del trabajo para hoy. Aunque la perspectiva no fuese la mejor, pese a que antes del arranque del Gran Premio estuviese prevista una tregua de lluvia para sábado y domingo. En una reunión de última hora de la comisión de seguridad se decidió cambiar el plan de hoy, para tratar de aprovechar mejor el segundo día y recuperar parte del tiempo perdido ayer.

La segunda jornada debería comenzar una hora antes, con quince minutos extra para MotoGP y Moto2 en sus primeros entrenamientos, aunque se dejaba abierta la posibilidad de empezar en el horario normal, algo que los equipos no tendrán claro hasta las ocho de la mañana hora australiana -las once de la noche en España-. Una incertidumbre que comienza a recordar a citas como la de 2013, la famosa de la carrera a dos tandas de diez vueltas en la que Márquez terminó siendo descalificado por un error de cálculo en el box.