La Rioja

MOTO3

Navarro se luce y el sudafricano Binder festeja el título universal

Entre chavales jóvenes y con no mucha experiencia, es normal que entre la flojera cuando se acerca el momento culminante de cerrar un Mundial, aunque sea en la cilindrada más pequeña. Aunque se tenga mucho margen para el error, el instante en el que se roza el éxito con los dedos es complicado de gestionar, más en una categoría imprevisible como Moto3, donde es habitual ver enormes grupos de pilotos hambrientos y con un cierto punto de inconsciencia. El de Aragón llegó a contar con once miembros.

En esta situación se tuvo que fajar Brad Binder, el dominador claro de 2016, un piloto que llegaba a Aragón con la opción de cerrar el título con cuatro Grandes Premios aún por disputar. Una barbaridad. Y el sudafricano de 21 años cumplió, y dio aún más prestigio al mago Aki Ajo -así bautizó al finlandés en 2010 Emilio Alzamora, cuando hizo campeón de 125cc a Marc Márquez-, cuyo equipo se ha llevado en la última década dos mundiales del octavo de litro -con Mike Di Meglio y el citado Márquez-, otros dos de Moto3 -Sandro Cortese y el de este domingo de Binder-, uno de Moto2 -Johann Zarco-, más otros tres subcampeonatos -Zarco en 125, Jack Miller y Miguel Oliveira- y un tercer puesto -Luis Salom-, después de tres temporadas apasionantes que tuvieron que dilucidarse en la última carrera del año.

La batalla a once con Navarro, Mir -que salía vigesimoquinto-, Martín, Canet y Guevara como representantes españoles -más el hispano argentino Rodrigo- terminó siendo a cuatro, tras el estirón de Binder. Unas cinco últimas vueltas frenéticas en las que los italianos Bastianini y Di Giannantonio, más Navarro, trataron por todos los medios de retrasar el cierre de Moto3, no tanto por fastidiar al líder sino por repartirse el preciado botín del podio.

Ni en estas Binder flaqueó. Como si de una carrera cualquiera se tratase, el sudafricano analizó a sus rivales y jugó sus cartas por el triunfo. Un triunfo que terminó siendo para Navarro, que cruzó feliz la meta 30 milésimas por delante de un todavía más feliz Binder, que con el segundo puesto cerró un año que ha dominado de manera incontestable. «Todavía no me lo creo», señaló sonriente, el joven campeón. «La carrera fue dura, me tuve que batir mucho. Todo se jugó en la última vuelta, había que estar e intentar mi oportunidad. Ayer perdimos la batalla, pero ganamos la guerra», añadió.