GP de Australia

Hamilton se lleva la primera 'pole' de la temporada

Hamilton se lleva la primera 'pole' de la temporada

Carlos Sainz saldrá noveno y Fernando Alonso, undécimo

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Cuando Lewis Hamilton se bajaba del Mercedes W09 después de lograr su quinta pole consecutiva, sexta en total, del GP de Australia, lo hacía con una sonrisa en la que no podía ocultar la certeza de que se sabe superior al resto. Con un registro de 1:21.164, Lewis Hamilton se desmarcó de sus rivales en la tercera y última ronda de la sesión de clasificación en el circuito semiurbano de Albert Park (Melbourne). «Ha encendido el modo 'fiesta' y no hemos podido alcanzarle», dijo resignado el alemán Sebastian Vettel, tercero tras el finlandés Kimi Raikkonen, su compañero en la escudería Ferrari. Ambos se quedaron a más de seis décimas del defensor del título.

Hamilton, Raikkonen y Vettel ocuparán los tres primeros puestos de la parrilla de salida en la carrera inaugural del Campeonato del Mundo de Fórmula Uno tras firmar los mejores registros en una última ronda clasificatoria que estuvo marcada por el accidente del finlandés Valtteri Bottas (Mercedes).

El rendimiento que ha mostrado este fin de semana el vigente campeón del mundo ha destrozado todas las expectativas de quien esperaba una alternativa a su dominio. Batir a los Ferrari por más de seis décimas, bajar su propio récord del circuito en un segundo entero y hacerlo con la sensación de que no había hecho nada extraordinario: sólo su trabajo.

Que Hamilton era el favorito para este fin de semana nadie lo ponía en duda. El rendimiento mostrado en la pretemporada, donde estuvieron más preocupados por afinar lo que ya era bueno que por crear algo bueno ‘per se’, dejó claro que Mercedes le iba a dar un arma perfecta para la conquista del quinto título del mundo. Por eso, por el peligro de acomodarse y relajarse a sabiendas de que es superior, a Hamilton le puede salir un enemigo directo muy cerca: él mismo.

En el pasado ya se ha visto que Hamilton necesita estar 100% concentrado en lo que está haciendo para sacar lo mejor de sí. No hay que remontarse más que dos años cuando Nico Rosberg, un piloto que sobre el papel no era mejor que él, consiguió sacarle fuera del ring a base de paciencia y aguante, dejando que el agua llegase al cuello de un Hamilton que sólo al final tomó aire. Y lo hizo de tal manera que acabó echando al propio Rosberg de la Fórmula 1, eso sí, después de haber claudicado el título. La fortaleza mental de Hamilton es una de sus grandes virtudes y, a la vez, uno de sus grandes defectos. La mentalidad campeona del británico es una armadura, un cascarón que protege a quien, en el fondo, se sabe débil si las cosas no están perfectamente ordenadas.

Valtteri Bottas se ha convertido en el compañero perfecto para Hamilton: no le da problemas, ejerce de escudero siempre que es necesario y acepta los distintos roles que ostentan en el equipo. Nada que ver con un Rosberg con quien llevaba pegándose curva sí y curva también desde hacía décadas, y cuya rivalidad pasó por encima de una profunda amistad que acabó saltando por los aires. Hamilton no tiene en Bottas a un amigo: tiene a un aliado.

Guerra psicológica con Vettel

Si el rival externo no es el que está con su mismo coche, ¿entonces quién es? Hamilton lo tiene claro: Sebastian Vettel. Ni Verstappen, ni Ricciardo, ni Räikkönen: el único que le puede poner las cosas difíciles es el siempre sonriente (que no siempre contento) piloto de Ferrari, que también aspira a su quinto título en este 2018, aunque lo tenga harto complicado.

Lo vivido en la rueda de prensa del sábado, posterior a la clasificación, fue un primer prólogo de lo que puede ser una cruenta batalla por ver quién tiene más moral que el otro. La guerra psicológica es un elemento más a tener en cuenta en toda competición deportiva, pongan el deporte que pongan. Las ruedas de prensa post o prepartido sirven para calentar, alentar, presionar o desanimar a rivales, árbitros, compañeros e incluso superiores, si así fuera necesario, y se ve en deportes tan dispares como el fútbol, el bádminton, la natación o, por supuesto, la Fórmula 1. El «estaba esperando a hacer todo en su sitio para hacer una vuelta buena y borrarte esa sonrisa de la cara», que le espetó Hamilton a Vettel ante los medios de comunicación y la media sonrisa de Kimi Räikkönen (quizá era una carcajada a mandíbula batiente, pero a saber con ‘el hombre de hielo’…).

Y es que Hamilton no quiere que le quiten mérito a sus éxitos. El hombre que ha arrasado en los últimos años en la Fórmula 1, excepto en 2016 y por muy poco, nota cómo a su alrededor se está creando un clima de menosprecio hacia sus logros, porque dicen que con buen barco bien se navega, sin tener en cuenta lo que hace el navegante. Es obvio que el Mercedes es mejor que el resto, pero también lo es que Hamilton es capaz de sacarle el máximo rendimiento a ese monoplaza casi perfecto. Y si no, ¿por qué Bottas se queda tan atrás, accidentes al margen?

Si todo está ordenado como debe, este fin de semana puede ser el primero de los 21 en los que Hamilton escriba un nuevo hito en la historia de la Fórmula 1, y que se verá en un documental de Netflix, tras el acuerdo de la competición con la plataforma confirmado este mismo sábado. El ‘modo fiesta’ no ha hecho más que empezar.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos