Fernando Alonso está a dos carreras del fin de la pesadilla

D. SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID.

«No ha sido una temporada buena, a pesar del progreso, a pesar del optimismo para el próximo año. Ha sido muy mala». Con estas palabras Fernando Alonso resumía en el 'paddock' de Brasil su sentir ante un epílogo que parece que nunca pone su punto final. La relación entre McLaren y Honda está dando sus últimos coletazos, pero aún les queda por aguantarse en dos carreras. Para Alonso, cada uno los pasos que se ha ido introduciendo en el coche «ha sido positivo». «Sabemos cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles. Debemos de estar seguros de que en marzo del próximo año los atacamos».

La progresiva despedida de Honda del box de McLaren ya lleva varias carreras produciéndose. Desde que se anunció el divorcio, la presencia de ingenieros nipones en el equipo inglés se ha ido reduciendo hasta el mínimo imprescindible. Antes era habitual ver un enjambre de ingenieros con los ojos rasgados pasear, carpetas en mano, anotando diferentes datos, estadísticas y números con los que intentar arreglar los mil y un fallos que iban teniendo.

Pese a todo, Alonso siempre disfruta cuando vuelve a Brasil. No se puede olvidar que fue en Sao Paulo donde celebró sus dos títulos mundiales, aunque irónicamente no ha ganado (ni ganará este año, salvo milagro) nunca en esta carrera. «Tengo una sensación especial en este circuito por los campeonatos conseguidos. En el primero, porque fue una carrera muy emotiva y en el segundo porque había mucha presión con Schumacher, que se retiraba después de aquella prueba.

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