Los otros espectadores del estreno de McLaren

Aficionados siguiendo el coche de Fernando Alonso. :: justo rodríguez
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Aficionados siguiendo el coche de Fernando Alonso. :: justo rodríguez

Varios aficionados al motor se acercaron hasta Los Arcos para seguir las evoluciones de Fernando Alonso desde el exterior del circuito

I. GARCÍA

Logroño. Era un evento a puerta cerrada, pero eso no evitó que varios aficionados al mundo del motor se acercaran ayer al circuito de Los Arcos para ver las primeras evoluciones del MCL33 sobre el asfalto. Fueron, además de los miembros del equipo y el resto de los asistentes al acto, los otros espectadores de excepción de este estreno, aunque, eso sí, desde el exterior de las instalaciones navarras.

Los curiosos que llegaron hasta Los Arcos se encontraron, como estaba previsto, cortado el camino al circuito, justo en la rotonda previa al acceso. Sin embargo, eso no quiere decir que se dieran la vuelta para regresar a sus hogares. No. Varios de ellos dejaron el coche en el aparcamiento más cercano y subieron a pie por una empinada colina desde la que se podía ver con claridad una parte del circuito.

Entre los más madrugadores se encontraba un vecino de Miranda de Ebro, quien afirmaba que en la jornada anterior se había acercado bastante más gente a Los Arcos. «Ayer (por el jueves) estuvimos muchos aficionados, había más de treinta coches en los alrededores y yo, en concreto, estuve aquí desde las 7.15 hasta las 18.00 horas», explicaba este joven, que se encontraba acompañado de otros seguidores de Alonso llegados desde puntos tan diversos como Ponferrada, Estella o Azcoitia.

Todos ellos se congratulaban de que su madrugón de ayer hubiera tenido premio porque, además de poder ver tanto al piloto asturiano como a su Vandoorne de cerca, habían charlado igualmente con Fernando Alonso, quien también les firmó varios autógrafos. «Es bastante majo», aseguraban.

A primera hora de la mañana eran pocos los que se daban cita en los exteriores del circuito, pero conforme el día fue avanzando cada vez más curiosos se juntaron para intentar ver algo. Lo que fuera. A Alonso, a su compañero o incluso, el coche. «Como mucho podrá dar 25 vueltas», decía uno de los presentes. De vez en cuando, se escuchaba el rugido de un motor, alimentando así las esperanzas de los espectadores de ser testigos de los primeros kilómetros del monoplaza. Sin embargo, todavía era pronto.

A eso de las diez de la mañana, un primer coche dio una vuelta por el trazado y un tiempo después le llegó el turno a Fernando Alonso, haciendo realidad el deseo de aquellos que habían estado aguantando el frío dos días durante bastantes horas. El sacrificio había valido la pena y ahora sólo toca esperar que el nuevo McLaren y el propio Alonso les den muchas más alegrías que las que les han proporcionado durante las últimas temporadas. La ilusión está intacta.

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