GP de Azerbaiyán

Alonso, de la mejor carrera al mayor reto de su vida

Alonso, de la mejor carrera al mayor reto de su vida

El asturiano se pone el mono de Toyota para debutar este fin de semana en el Mundial de Resistencia con las 6 horas de Spa

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Para Fernando Alonso hay tiempo para descansar después de su cuarta carrera en los puntos en la temporada 2018 de Fórmula 1. Ni llegar a dos ruedas al box, ni tener el fondo plano destrozado ni los incidentes, coches de seguridad, sustos y muros del trazado azerí frenaron al asturiano para acabar 7º, una posición en la que nadie ha finalizado más veces en la historia de la Fórmula 1. Él y Felipe Massa han completado 18 carreras en ese puesto, un récord sin demasiado valor, pero récord al fin y al cabo.

Aunque suena a risa, vistas algunas actuaciones que ha hecho en el pasado, el subidón de adrenalina que tenía nada más llegar al box le hizo decir que había sido la mejor carrera de su vida. Ni mucho menos está a la altura de recuerdos gloriosos como San Marino 2005 o Valencia 2012, pero sí fue una gran carrera. El McLaren MCL33 no es, ni mucho menos, el tercer coche de la parrilla, pero mientras en Red Bull no calmen las ansias de 'Mad Max' Verstappen, habrá muchos detrás dispuestos a rapiñar los resultados que, en justicia y por lógica, deberían ser suyos. Ahí es donde Alonso no tiene rival: es un delantero centro que siempre está con la pierna armada para marcar gol en un balón perdido en el área. Si Raúl González hubiera sido piloto de Fórmula 1, sería de Oviedo y se llamaría Fernando Alonso.

Cuatro carreras en los puntos en la misma temporada es algo que no había logrado en su vuelta a McLaren. Algo ha cambiado, por mucho que el catastrofismo y la búsqueda de resultados inmediatos copen los titulares más cortoplacistas. Quizá el camino a lo más alto no se está haciendo de manera rápida, pero sí segura: McLaren está mucho mejor que en 2017, y sólo hay que mirar los números.

Modo WEC, encendido

El maratón de seis carreras en ocho fines de semana para Fernando Alonso, que arrancó con el GP de Azerbaiyán, tiene su segunda parada en uno de los circuitos que mejor recuerdos le trae, al menos, fuera del Gran Circo: Spa-Francorchamps. Y es que para el asturiano lo que consiga en la temporada 2018 de Fórmula 1 quedará en un segundo plano (visto que no va a ser campeón) si logra su gran victoria del año: las 24 horas de Le Mans.

El sueño de conquistar la carrera más grande del mundo, algo que hombres legendarios como Ayrton Senna o Michael Schumacher ni se plantearon (o sí, pero no lo cuajaron) está más cerca que nunca. Por eso se ha enrolado en el mejor equipo del momento, sin discusión, y en su máximo esplendor como piloto. Alonso tiene ante sí el mayor reto de su vida, muy por encima de cualquier Gran Premio de Fórmula 1 y muy por encima de cualquier hito que ha logrado hasta ahora, con permiso claro está de los dos títulos Mundiales que coronan su palmarés.

«Después de todo el duro trabajo hecho por el equipo en los test de pretemporada será genial estar en mi primera carrera en el WEC con Toyota. Es un momento muy emocionante para mí conforme Le Mans se acerca cada vez más»

Pero antes de Le Mans, tendrá que pasar por Spa. El circuito donde hace casi 20 años se ganó el billete para la Fórmula 1 en aquella casi legendaria carrera de F3000 le recibirá este fin de semana como un novato de lujo. Ahí es donde tendrá que demostrar que no sólo es un fichaje de oro para una Toyota necesitada de victorias tras los durísimos palos de Le Mans de los últimos años.

El circuito de las Ardenas, en medio de un frondoso bosque, se abre este fin de semana para el debut de la supertemporada 2018-2019 del Mundial de Resistencia, que no sólo estrena fichaje ilustre de Alonso, sino formato: discurrirá por dos años, tendrá dos ediciones de las 24 horas de Le Mans… Y contará con Toyota como único de la categoría reina, los LMP1, con potencia híbrida. Esto le da una notable ventaja, al menos según lo visto en el prólogo de Paul Ricard (la pretemporada), donde ni siquiera los cambios de reglamento para ayudar a los otros coches a acercarse a los Toyota han igualado las cosas.

Alonso está notablemente ilusionado ante la perspectiva de sentirse otra vez dominador. «Después de todo el duro trabajo hecho por el equipo en los test de pretemporada será genial estar en mi primera carrera en el WEC con Toyota. Es un momento muy emocionante para mí conforme Le Mans se acerca cada vez más. De momento he disfrutado mucho de mis primeras experiencias con la resistencia; trabajar junto a Sébastien (Buemi) y Kazuki (Nakajima), y de hecho con todos los pilotos, ha sido una gran experiencia», dice el asturiano antes de hacer las maletas rumbo a Bélgica, donde vivirá in situ la gran diferencia que hay respecto a cómo se trabaja en la Fórmula 1. Aquí hay un espíritu de equipo fuerte; todo el mundo trabaja junto para el mismo objetivo y estoy deseando unirme a ellos en un fin de semana de carreras por primera vez», señalaba. Y es que el WEC no es la Fórmula 1, ni para lo bueno ni para lo malo. Quizá, ahora sí, lo mejor esté por llegar.

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