Alonso hará pública su elección en septiembre

Ferrnando Alonso, en la carrera del pasado domingo. :: efe
Ferrnando Alonso, en la carrera del pasado domingo. :: efe

El español se va de vacaciones y debe decidir si sigue en McLaren o cambia de equipo rumbo a Renault o Mercedes

D. SÁNCHEZ DE CASTRO

MADRID. Fernando Alonso se convirtió en el protagonista del podio del GP de Hungría, pese a que sólo fue sexto. El asturiano aprovechó la presencia de un mural con su famosa imagen en Brasil 2016 para posar, por segunda vez en el día, sentado en una silla de playa con gafas de sol y desear a todos los fans un feliz y relajante verano antes de que la acción vuelva en Bélgica.

La pregunta del millón, que ahora mismo ni él sabe responder, es evidente: ¿dónde estará la próxima temporada? Desde que dejó McLaren en 2007 ha pasado de ser el gran favorito al título a ser el candidato sólo en algunos años. El resto: a sufrir detrás de Red Bull, primero, y de Mercedes, después. Y del resto desde que regresó a Woking.

Alonso sólo tiene clara una cosa: quiere estar en un sitio donde se bañe en champán. Son 36 años recién cumplidos, que ya pesan, y no está dispuesto a aceptar más tiempo en el barro. Cada temporada en McLaren junto a Honda ha ido peor, y celebrar un sexto puesto como si fuera una victoria no es lo que quería cuando salió de Ferrari, dejando mucha tierra quemada detrás, en dirección a Woking.

La opción más sencilla parece seguir en McLaren, pero con motor Mercedes

Fernando Alonso tiene encima de la mesa varias opciones jugosas, aparte de la obvia de la retirada. Quiere que, como ha hecho con McLaren, sea él quien decida cada año si sigue o no. Este es el principal hándicap que tiene para 'volver a casa': Renault le quiere para liderar su proyecto de 2021 (cuando van a volver a cambiar los motores) en el que pretenden volver a ser candidatos a victorias y a mundiales. Alonso sería, como fue Schumacher para Mercedes, un desarrollador de lujo. El problema es que le ofrecen un contrato de tres años (2018, 2019 y 2020), con lo que Alonso rozaría los 40 años y no habría optado a títulos, ya que por mucho que ayude al desarrollo, el actual statu quo hace harto improbable que los franceses se coloquen a la altura de Mercedes y Ferrari a corto plazo.

Otra opción es llamar (otra vez) a la puerta de Mercedes. El buen hacer de Valtteri Bottas tienta a los alemanes a renovarle otro año, aunque sea sólo para ejercer de escudero de Lewis Hamilton. El equipo soñado por cualquier jefe de equipo sería tener al británico y al español juntos de nuevo, aunque eso implique abrir de nuevo la caja de los truenos y arriesgarse a una nueva guerra civil interna.

Quedarse en McLaren, con las mismas cartas que ahora, es impensable. Alonso no quiere oír hablar de Honda ni en pintura, ni la propia McLaren, así que están de tira y afloja a ver si se divorcian de una vez. Los británicos quieren que sea Honda quien rompa el contrato para ahorrarse la cláusula de penalización, pero los japoneses se han enrocado, más aún cuando Sauber les ha dado la patada. Los nipones no tienen prisa por irse, aunque estén haciendo el más espantoso de los ridículos, pero sí un contrato firmado. En el momento en el que McLaren consiga quitarse de encima a Honda, las fichas caerán: firmarán con Mercedes como motorista, hablarán con Alonso y este, salvo sorpresa, renovará.

Fotos

Vídeos