DAKAR 2018

Arena, altura y calor, los enemigos para los pilotos del Dakar

FERNANDO GIMENO/EFE LIMA.

La arena de las dunas peruanas, la altitud del altiplano boliviano, y el calor del accidentado territorio argentino son los tres elementos que agrandan el desafío del Dakar 2018 para sus corredores, cuya resistencia y capacidad de competencia serán puestas a prueba hasta el límite en esos extremos escenarios.

La carrera tendrá cinco días sobre el desierto peruano, luego otras cinco jornadas a más de 3.000 metros de altitud y culminará con cinco etapas más por la variada y complicada orografía del noroeste de Argentina.

A excepción del día de descanso previsto en La Paz, la carrera apenas dará respiro a los participantes en sus catorce etapas, pues desde mañana se adentrará en el desierto peruano, cuyas dunas de arena fina y blanda serán las primeras trampas a sortear por los pilotos. La mayor parte de las etapas en Perú transcurrirán fuera de pista, lo que obligará a afinar las dotes de navegación para no quedarse relegados a las primeras de cambio, especialmente en la cuarta etapa, con uno de los tramos arenosos más largos de la historia del Dakar, de 100 kilómetros.

Al despedirse de la desértica costa del océano Pacífico, el Dakar tomará altura y llegará por primera vez a la orilla occidental del Titicaca, un lago a 3.800 metros, desde donde partirá el segundo tramo cronometrado de la sexta etapa, que terminará en La Paz. Los corredores deberán aprovechar el día de descanso para coger aire y aclimatarse a la altura, que unida al frío puede jugarles malas pasadas en las pistas que seguirán rumbo al sur.

Seguidamente, los pilotos cambiarán el frío por el calor del norte argentino cuando se adentren en la provincia de Salta. Será el preludio para Súper Fiambalá, la segunda etapa maratón para motos y quads, con arena y pedregales. La ruta final hacia Córdoba, donde acabará el rally el día 20, probará la resistencia de pilotos y vehículos.

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