AUTOMOVILISMO

Alonso aprende por las malas

Alonso observa a uno de los mécanicos, mientras trabaja. :: efe/
Alonso observa a uno de los mécanicos, mientras trabaja. :: efe

Un problema en los frenos y dos pinchazos dejan al español sin opciones de pelear por el podio en Daytona

D. SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID.

Cadillac consiguió un doblete sin paliativos en las 24 horas de Daytona más mediáticas de los últimos años. El prototipo con el dorsal 5 pilotado por Joao Barbosa, Filipe Albuquerque y Christian Fittipaldi se impuso en una intensa batalla a otro Cadillac , el de Loic Duval, Romain Dumas, Eric Curran y Felipe Nasr, en una edición en la que todo el protagonismo se lo llevó un hombre que acabó, junto a sus compañeros, mucho más atrás. Y es que Fernando Alonso salió de Florida en su segunda aventura con un sabor agridulce. Su resultado no fue, ni mucho menos, el esperado. Dos pinchazos y dos averías hidráulicas con los frenos dejaron al español, a Lando Norris y a Phil Hanson sin poder pelear en condiciones por acabar. Entrar, entraron en meta, pero después de quedarse durante la última de las 24 horas en boxes.

Corría la octava hora cuando los problemas mecánicos se cebaron con el Ligier. El coche de Alonso, Norris y Hanson padeció, en apenas 180 minutos, dos serias averías que les hundieron. Primero, sufría un serio pinchazo, que le destrozó el carenado de la parte trasera derecha, lo que les obligó a cambiarlo por uno nuevo y perder por el camino tres vueltas. Poco después, vuelta a boxes: los frenos no estaban actuando de manera correcta. El cilindro maestro de los frenos estaba a punto de romperse del todo, por lo que era necesario sustituirlo. Esta operación se alargó 40 minutos, lo que les dejó hundidos en la clasificación, a más de 25 vueltas del líder.

De un 'top 5' como objetivo soñado se pasó a un 'top 20' como foco para intentar salvar la cita, aunque la decepción fue muy notable. Lastrados ya desde la noche, el United Autosport 23 se conformó con ir a salvar el resultado, y casi tiene un susto mayor. A falta de seis horas, un nuevo problema mecánico obligó a parar más de lo que deseaba al joven probador de McLaren. Alonso, cuando volvió a ponerse tras el volante del Ligier, sólo pudo pelear por mantener el tipo, que se acabó cuando le ordenaron entrar en boxes a falta de dos horas. Los trabajos en el morro delantero le obligaron a bajarse del coche, dejar a Norris intentar acabar. Lo logró como pudo.

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