FIEBRE EN LAS GAUNAS

Tiempo de pioneras

Garbiñe Muguruza, tras ganar el torneo de Wimbledon. :: facundo arrizabalaga/efe/
Garbiñe Muguruza, tras ganar el torneo de Wimbledon. :: facundo arrizabalaga/efe

VÍCTOR SOTO

Garbiñe Muguruza ha vuelto a hacer historia. La caraqueña ha alzado el título de Wimbledon, ha firmado la enésima gesta del deporte español y, sobre todo, ha vuelto a reivindicar el papel preponderante de las mujeres en el panorama nacional.

El tiempo de las pioneras, afortunadamente, es pasado, pero cada triunfo conquistado por un equipo femenino español o por una deportista a título individual continúa generando un punto de incredulidad. Por arte de birlibirloque, de la nada salía una tenista, una nadadora o una atleta. Hasta que hace un cuarto de siglo (que parece mucho pero fue anteayer) por fin se comenzó a planificar e invertir en el deporte femenino. Y las medallas se multiplicaron. Si de la nada salía algo, con poco se hizo mucho. Y en ese camino continuamos.

Por logros como el de Garbiñe Muguruza merece la pena echar la vista atrás y recordar a esas primeras deportistas que sin más ayuda que su patrimonio y sin otro motor que su amor propio sumaron los primeros éxitos del entonces reducido y machista deporte español. Gracias a Garbiñe, estos días ha vuelto a asomarse a los medios (aunque de refilón) la historia de Lili Álvarez, una pandeportista que en la década de los 20 llegó en tres ocasiones consecutivas a la final de Wimbledon, aunque siempre acabó derrotada.

En una magnífica glosa de su figura, Ángel Cruz recordaba una frase atribuida al rey Alfonso XIII sobre Lili Álvarez: «Se mueve igual que un torero». Lo mismo se puede decir de Garbiñe o de Conchita Martínez, Arancha Sánchez Vicario, Miriam Blasco, Mercedes Etchart, Blanca Fernández Ochoa, María Paz Corominas, Carmen Valero... Todas ellas, en su época y en su disciplina, se enfrentaron al toro de la soledad y sólo a base de resultados lograron una cuota de protagonismo y reconocimiento. Lo mismo le ocurrirá a Sheyla Gutiérrez, Paula Grande o cualquiera de las jóvenes promesas que ya despuntan desde La Rioja. Otras marcaron los senderos y tendieron los puentes por las que ellas caminan ahora siempre en busca de los éxitos.

Garbiñe Muguruza ya es parte de una leyenda que sólo puede continuar con el empeño y el trabajo de todos. Porque después de muchas décadas perdidas, volver al tiempo de las anécdotas y los logros personales sería el peor error que podría cometer el deporte español.

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