MONTAÑISMO

«Todavía quedan retos en la montaña»

«Se ha conseguido hacer cumbre invernal en trece de los catorce ochomiles. Sólo queda el K2 y vamos a intentarlo», asegura Krzysztof Wielicki Himalayista polaco

V. SOTO LOGROÑO.

Su nombre es una leyenda en el Himalaya. Krzysztof Wielicki se convirtió en el quinto hombre en ascender los catorce ochomiles tras diseñar nuevas rutas y firmar imposibles escaladas invernales. A los 67 años, mantiene la ilusión por la montaña y por la libertad que representa. La misma libertad que buscaban los montañeros polacos que en los años 80 se convirtieron en los 'hombres de hielo' al encarar los retos más duros. Su próximo hito será dirigir la expedición polaca que este invierno tratará de hollar la cumbre del K2, la única que no ha sido conquistada en invierno. «No haré cumbre, pero con mi experiencia voy a intentar que mis compañeros lo logren y vuelvan todos sanos», resumía horas antes de ofrecer su charla en las Jornadas de Montaña de Arnedo.

- ¿Cómo va la preparación de su próximo reto, hacer cumbre en el K2 en invierno?

- Estamos en el camino, preparando los objetos personales y ultimando papeles. El 28 de diciembre volamos y el 7 u 8 de enero estaremos ya dispuestos.

- Usted ya lo intentó sin éxito en 1987 y en el 2002. ¿Qué pasó entonces?

- Es muy difícil ascender el K2 en invierno. La corriente de aire 'Jet Stream' complica todo. Hay vientos de más de 160 kilómetros por hora. El viento te empuja, desgasta y cansa.

- ¿Y por qué volver a intentarlo?

- En los 80 comenzamos las exploraciones en invierno y nos pareció buena idea. Se ha conseguido hacer cumbre invernal en trece de los catorce ochomiles, diez de ellas con polacos. Sólo queda el K2 y tenemos que intentarlo.

- ¿Por qué lo va a hacer con una expedición únicamente polaca?

- En principio quería una internacional, pero había problemas de financiación hasta que llegó el Ministerio de Deportes de Polonia. Así que seremos todos polacos, desde chavales jóvenes hasta veteranos.

- ¿Resulta difícil encontrar gente para estas expediciones?

- Sí, cada vez hay menos gente dispuesta a ir al Himalaya. Es difícil tener vacaciones, tiempo para escalar... Además, cambian las personas. Ahora muchos montañeros prefieren cosas más fáciles y hacerse 'selfies'.

- ¿Cuál va a ser su labor en este intento de asalto al K2?

- No voy a ir a la cima ni haré cumbre, pero entre todas mis expediciones, he pasado más de un año de mi vida en el K2, así que con mi experiencia voy a intentar que mis compañeros lo logren y que vuelvan sanos a casa.

- En los años 80 los alpinistas polacos, de un país en que su cumbre máxima está a 2.500 metros, se convirtieron en los mejores del mundo. ¿Por qué?

- No lo sé. Eran tiempos diferentes. Apenas se podía salir del país y la montaña era una oportunidad de hacerlo, de conocer mundo y sentirnos libros. Nos enganchamos a esas aventuras.

- ¿Son los más duros?

- [Ríe]. No somos los más duros. En los 80 éramos los más numerosos.

- Y ahora, ¿quiénes marcan la tendencia en la montaña?

- Españoles y eslovenos.

- ¿Quedan alicientes en el montañismo hoy en día?

- Todavía quedan retos en la montaña. Hay dos caminos diferentes: las expediciones comerciales y el resto. Para hacer algo interesante hay que irse de lo comercial. Probar nuevas caras, nuevos estilos... Cada vez hay menos, pero seguirá habiendo retos.

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