Artículo

Las pisadas en falso de la IAAF condenan al atletismo

Sebastian Coe, presidente de la IAAF. /Reuters
Sebastian Coe, presidente de la IAAF. / Reuters

A Sebastian Coe se le llena la boca con la palabra espectáculo para atraer a nuevos aficionados, pero las rigidísimas y exageradas descalificaciones en Birmingham pueden tener el efecto contrario

MIGUEL OLMEDA

Anda empeñada la IAAF en atraer a nuevos aficionados al mundo del atletismo, y a su presidente Sebastian Coe se le llena la boca con la palabra espectáculo para conseguirlo. El problema viene cuando se trata un espectáculo como el que se ha dado durante todo el Mundial de pista cubierta con el tema de las descalificaciones.

Birmingham 2018 será recordado para siempre como el campeonato de la incertidumbre. Tanto de los atletas como de los aficionados, que nunca han sabido si la carrera que acababan de presenciar era válida o si por el contrario uno o varios de los participantes habían pisado ligeramente la línea que separa su calle de la de al lado.

Y todo con una opacidad alarmante por parte de la IAAF, que se ha limitado a informar del artículo de su reglamento infringido en cada caso. Ni momento y lugar de la carrera en el que ha ocurrido, ni imagen del ‘delito’. Una comunicación del siglo pasado en un deporte que aspira a enganchar ‘millenials’.

Teniendo en cuenta que la pista del Barclaycard Arena es de doble radio, lo que significa que al salir de la curva los atletas de las calles exteriores ‘caen’ a las interiores con facilidad, la IAAF debería valorar qué infracción es una ventaja y cuál no antes de descalificar.

Aficionados y expertos de todo el mundo han estallado a lo largo del fin de semana en las redes sociales por culpa de un asunto que, más que beneficiar al atletismo, le perjudica. Se escapa de toda lógica que en cuatro días de competición hayan sido descalificados casi una treintena de atletas (27 en total), entre ellos varios favoritos a llevarse el oro como Paul Chelimo o Brolin Taplin e incluso algunos medallistas como Óscar Husillos o Luguelin Santos, por infracciones que ni les beneficiaban a ellos ni perjudicaban a sus rivales.

Cierto es que las normas están para cumplirlas, pero los jueces son encargados de interpretarlas, igual que han hecho en el 800 para devolverle la medalla de plata a Drew Winddle después de una descalificación exagerada por un lance de carrera con el británico Elliot Giles. O como hicieron en Londres 2017 al pasar por alto una pisada fuera del raíl de Mo Farah en idénticas circunstancias (un tropiezo con su propio pie) a las que han privado a Paul Chelimo pelear por el oro en el 3.000 en Birmingham.

Coe mira hacia otro lado

Aunque la palma en este Mundial se la han llevado los cuatrocentistas. En total, quince atletas masculinos y femeninos han sido eliminados por los jueces en el 400, batiendo el récord de los mundiales de pista cubierta que precisamente ostentaba también Birmingham, con nueve, de su edición de 2003. En el resto de campeonatos la cifra fluctuó entre uno y seis descalificados.

Sin embargo, Sebastian Coe ha salido rápidamente al paso para echar balones fuera: «Las carreras ‘indoor’ son un tipo de competición especializada y muchos atletas emplean muy poco tiempo en prepararla. Una mayor familiarización con las diferentes pistas antes de los campeonatos podría ser una solución para reducir las descalificaciones». Si ya son pocas las estrellas que compiten en pista cubierta, con zancadillas desde la IAAF serán menos todavía.

La web estadounidense Let’s Run, referencia mundial en la información de atletismo, ha propuesto una serie de medidas para minimizar los daños al espectáculo de las descalificaciones. Entre ellas se incluye penalizar con tiempo en la marca final a los atletas que pisen la calle contigua o retrasar un 1% la línea de salida de aquellos que realicen una salida nula, como le ha ocurrido en Birmingham al británico Chijindu Ujah (oro en Londres en el 4x100) en las semifinales del 60.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos