«Tengo la duda de si la pelota supo aprovechar aquel tirón»

Garrido y Daniel recibiendo la medalla de oro en Barcelona. :: l.r./
Garrido y Daniel recibiendo la medalla de oro en Barcelona. :: l.r.

Daniel García | Pala corta

E.M.LOGROÑO.

Medallista en Barcelona, Daniel recuerda con mucho cariño los Juegos de Barcelona 92.

- ¿Cómo recuerda aquellos días?

- Fue participar en un momento mágico, realmente inigualable. Tengo la duda de si la pelota luego supo aprovechar el tirón de la olimpiada, por lo menos en el campo aficionado. A nivel individual fue una cosa maravillosa. Además trascendió al mundo de la pelota que estábamos acostumbrados, muy endogámico, en el que todos nos conocemos. Y fue una vivencia extraordinaria, que con el tiempo vas recordando con mucho más cariño.

- Fue un éxito que la pelota se reconociera como deporte exhibición.

- El mundo de la pelota trabajó duro durante cuatro años para estar en Barcelona 92. Luego no ha habido continuidad y es una pena que se haya perdido ese impulso... No sé qué pudo pasar. Porque estuvimos en Barcelona y parecía que podían continuar algunas modalidades, todas no, pero algunas modalidades de pelota podían continuar en los siguiente Juegos -y además creo que debe ser así-, pero han pasado 25 años y nada. Es la única pega que tengo desde el punto de vista colectivo. A nivel individual fue maravilloso. Hubo una amistad entre todos los jugadores extraordinaria, la convivencia con jugadores de otras disciplinas de diferentes países.

- ¿Coincidió con algún deportista que usted admirase?

- Recuerdo que vi a Carl Lewis, aunque no recuerdo si estaba en la Villa, pero coincidí con él un par de veces. Los tenistas americanos, con Jim Curier que en esos momentos era el número uno y estuve al lado suyo. Tengo fotografías con Drazen Petrovic, con la velocista Marlene Ottey. También estuve con el príncipe Felipe que estaba participando como regatista de vela. Un hombre excepcional que soportó con estoicismo las fotos con todos.

- ¿Le habla de esto a sus hijos?

- A mis hijos les gusta recordarlo. Y como han viajado por el mundo, cuando están con estudiantes de otros países, lo que más les impacta es que su padre haya estado en unos Juegos Olímpicos, que tenga una medalla. Les parece de otro mundo.

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