«Declaro abiertos los Juegos Olímpicos de Barcelona»

Chuck Daly da instrucciones a los jugadores del Dream Team. :: efe
Chuck Daly da instrucciones a los jugadores del Dream Team. :: efe

Con esta frase, Juan Carlos I inauguró dos semanas en las que España se convirtió en la capital del deporte

IÑIZO ZABALA / M.G.

Logroño. Tras días de trabajo, de preparación, los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 son una realidad. España ha demostrado su capacidad de organización y de trabajo. A las 22.40 horas, el arquero paralímpico Antonio Rebollo prendió una flecha con destino hacia el pebetero. Los flashes se encendieron, el mundo contuvo la respiración y el Estadio Olímpico Lluís Companys entró en júbilo cuando el encendido del pebetero dio inicio a los XXV Juegos Olímpicos de la historia. Un encendido excelente, en el que Rebollo logró que el fuego olímpico iluminara Montjuich con una parábola perfecta. Era el 25 de julio del 1992.

La ceremonia de inaguración comenzó a las 20.00 horas, cuando las pantallas del estadio barcelonés vislumbraron el final de la cuenta atrás. 5, 4, 3, 2, 1 y un hola dibujado por más de 800 artistas despertó del sueño a todos los españoles. Sí, los Juegos Olímpicos hablaban en castellano por primera vez en la historia. Cinco minutos después, los Reyes de España hicieron su entrada en el palco del Olímpico acompañados por Els Segadors, himno de Cataluña. Acto seguido sonaron los acordes del himno nacional. Acompañando a los Reyes, se situaron el presidente del gobierno de España, Felipe González, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, el alcalde de Barcelona y presidente del Comité Organizador de los Juegos, Pasqual Maragall y el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch. La portentosa Patrulla Águila cerró el protocolo de los himnos que sirvió para demostrar el orgullo de un país entero.

Vistiendo un negro perfecto para la ocasión, Montserrat Caballé y el tenor Josep Carreras subieron al escenario para interpretar la sardana 'Sed bienvenidos'. Les acompañaron 600 bailarines que vestidos de blanco estrecharon sus manos en este milenario baile, danza típica de Cataluña. «Es la bienvenida de una tierra antigua, hecha por gente de paz», se lee en el programa de la ceremonia de inauguración de Barcelona'92.

Barcelona '92 marcó un antes y un después en la realización de las Olimpiadas

No falló en la cita de tenores Plácido Domingo, que apareció en escena con su tradicional 'Te quiero'. El sur de España también tuvo su momento con la presencia de la bailaora flamenca Cristina Hoyos. La sevillana y un juego musical con cintas de colores cerraron el momento de las escenificaciones y dieron entrada a los verdaderos protagonistas de los Juegos Olímpicos, los deportistas.

El desfile de todos ellos comenzó minutos antes de que la aguja marcara las 21.00 horas. Ciento setenta y dos países, encabezados por Grecia, salieron al tartán con sus mejores galas y con la emoción en el rostro. Volvieron después de largas ausencias las delegaciones de Suráfrica, la Alemania unida, Cuba y los estados bálticos. Todas las delegaciones se acercaron a uno de los países con más participantes. El objeto del deseo tenía nombre: Magic Johnson. El base del Dream Team fue abordado por la casi totalidad de los deportistas que se le acercaban para saludarle o para pedirle una instantánea.

El 'momento Johnson' acabó a las 22.00 horas. Las cámaras cambiaron de objetivo con la entrada de la delegación española al estadio. El Príncipe Felipe la encabezó portando la bandera nacional. Tras él, 430 deportistas (301 hombres y 129 mujeres) llevaron al delirio al público que no pudo permanecer sentado en sus butacas. Emoción a flor de piel.La ejemplificación de ese sentimiento se reflejó en el rostro de la hermana del Príncipe, la Infanta Elena. Lloró. Con los protagonistas ya sobre el tartán, dos de los grandes artífices de que los Juegos tuvieran color español, Juan Antonio Samaranch, y el alcalde de la Ciudad Condal, Pasqual Maragall, abandonaron el palco de las autoridades con destino a una plataforma desde donde dieron la bienvenida al público y a los deportistas. Maragall, visiblemente emocionado agradeció en los cuatro idiomas oficiales (catalán,español, inglés y francés) a las autoridades del COI la elección de Barcelona como sede. A su vez, afirmó que «Barcelona representará en estas dos semanas a Cataluña, a las 16 ciudades subsedes, a España, al amplio mundo iberoamericano y muy especialmente a toda Europa».

La política también se mezcló en el discurso del alcalde. Maragall manifestó el deseo de las Naciones Unidas. Que no era otro que el cumplimiento del acuerdo del 17 de julio relativo a una tregua de paz olímpica. Asimismo, Samaranch también agradeció a todos aquellos que como él, han contribuido a hacer posible «el sueño olímpico para Barcelona y para España». «Hoy, 25 de julio del año 1992, declaro abiertos los Juegos Olímpicos de Barcelona que celebran la XXV Olimpiada de la era moderna». Con este breve discurso, Juan Carlos I puesto en pie en la tribuna de honor, dio el banderazo inicial a los Juegos.

Las Olimpiadas ya habían comenzado. Como fiel reflejo, seis ex deportistas olímpicos (José Manuel Abascal, Fernández Ochoa, Jordi Llopart, Lolo Ibern, José Luis Doreste y Eladi Vallduvi) y dos voluntarios, portaron e izaron la bandera olímpica mostrándola a los 70.000 espectadores que llenaron el remodelado Estadio Olímpico. El Himno de la Alegría y un gran castillo de fuegos artificiales cerró una elogiada, larga y tediosa ceremonia inagural que unió tradición y modernidad con la presencia del vanguardista grupo La Fura del Baus.

Los Reyes y el resto de las autoridades abandonaron el estadio rápidamente. Al contrario que los deportistas y el público, que tardaron más de una hora en dejar el coliseo barcelonés con el sentimiento de haber vivido un momento inegualable.

Un 25 de julio de 1992 que permanecerá en la memoria de todos los españoles. Comenzaban los Juegos Olímpicos de Barcelona. 25 años hace ya.

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