El ángel de la guarda de Alfredo

Mariano Galván abre camino a Alfredo García en el 2013. :: l.r.

Mariano Galván bajó al riojano Alfredo García del GI en 2013 después de perderse y pasar cuatro días a más de 7.000 metros

M. GLERA LOGROÑO.

Mariano Galván ha muerto a los 37 años. Su cuerpo descansa en el Nanga Parbat, la montaña asesina, como se anuncia a sus pies. El argentino, que buscaba su octavo ochomil no pudo ayudar en esta ocasión a su amigo Alberto Zerain. Galván cobró una enorme actualidad en julio del año 2013 cuando ayudó al riojano Alfredo García y a David López a descender del Gasherbrum I (8.068 metros). Fueron unos días trágicos para el alpinismo mundial y sobre todo para el español, ya que si bien García y López salvaron sus vidas, Xevi Gómez, Abel Alonso y Álvaro Paredes, tres compañeros de cordada, la perdieron.

Alfredo García inició el ataque a la cumbre del G1 a las 0.30 horas del 21 de julio. No lo logró después de doce horas de ascensión. Se quedó a apenas 100 metros. No había tiempo. Ese pequeña distancia se convierte en enorme en la montaña. Demanda varias horas para completarla. En el descenso se encontraron con Xevi Gómez, Abel Alonso y Álvaro Paredes, que sí había hecho cima. Se perdieron. Todos. Después de una noche al raso, Alfredo García logró encontrar el campo 3 (7.200 metros), donde permaneció hasta el 25 de julio. Lo encontró gracias al trabajo que desde Logroño hizo su padre, el entonces director general del Deportes, Marcos Moreno, Teresa Lapresa y varios miembros más de su equipo.

Alfredo García descartó bajar en solitario por el Corredor de los Japoneses, donde días antes había muerto el polaco Artur Kajzer, tras una caída de más de 500 metros. Estaba a cubierto y con comida suficiente. Necesitaba recuperar fuerzas. «Nevaba todos los días y soplaba el viento. Hubiera sido un suicido afrontar el Corredor de los Japoneses con esa meteorología. Además, se dieron continuas avalanchas. Una de ellas nos pasó a menos de treinta metros», recordaba el alpinista riojano cuando regresó a casa.

Aquel 25 de julio, Mariano Galván llegó desde el campo 1 (5.900 metros), abrió la tienda donde se refugiaba el riojano y juntos comenzaron a bajar hasta el campo 1. «Cuando llegó Mariano iniciamos un rápido descenso. Alcanzamos el campo 2, donde estaba Arkaitz Mendia, descansamos y bajamos al campo 1 para dormir y pensar en llegar al campo base».

Un día después, el 26 de julio, Alfredo García sobrevoló en helicóptero el campo 3 en busca de Xevi, Abel y Álvaro. Aquel mismo día se les dio oficialmente por muertos. El riojano y David López salvaron sus vidas. Mariano Galván fue fundamental en aquel rescate.

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