La Rioja

MONTAÑISMO

«Amo la montaña porque me hace aprender»

Iván Vallejo, segundo por la izquierda, junto a miembros de la Sociedad de Montaña Iregua. ::
Iván Vallejo, segundo por la izquierda, junto a miembros de la Sociedad de Montaña Iregua. :: / Justo Rodriguez
  • Iván Vallejo Montañero ecuatoriano

  • Vallejo impartió ayer una charla sobre la «escuela de vida» que suponen para él las cumbres en la Semana de los Deportes de Montaña de Alberite

Con tan sólo ocho años sintió lo que era «un amor a primera vista». Ocurrió una tarde de cielo completamente despejado, cuando Iván Vallejo (Ambato, Ecuador, 1959) divisó un volcán y se quedó «cautivado por lo bello que era». No tardaría mucho en echarse la mochila al hombro y subir y subir. Con doce años ya había escalado su primera cumbre.

Vallejo, quien en el 2008 completó la gesta de ascender las cimas de los catorce ochomiles sin uso suplementario de oxígeno, impartió ayer una conferencia en Alberite en el marco de la vigesimonovena Semana de Divulgación de los Deportes de Montaña organizada por la Sociedad de Montaña Iregua de esta localidad.

El montañero ecuatoriano, que lleva la friolera de 45 años escalando cimas, habló a los asistentes de que para él las cumbres conforman su «escuela de vida». «Utilizo la figura de la montaña para hacer una analogía con las metas y objetivos por cumplir que tenemos los humanos», indicó. De este modo, aseguró que «lo más enriquecedor que me ha aportado la montaña es la parte humana, más que la parte deportiva». Y es que, cuando te enfrentas a una situación límite y temes no salir, aprendes a «disfrutar de un amanecer o de la compañía de un amigo incondicional que te ayudará a coronar la cima».

«Verte en una situación extrema hace que te reconozcas a ti mismo», sostuvo. Y entonces, dijo, «no valen los títulos que puedas poseer, sino que eres tú con tu valentía o entrega». Además, señaló que, dado que en las alturas «pasas muchas limitaciones porque cuentas con lo básico y así, por ejemplo, utilizas tu mochila como almohada», cuando regresas a la ciudad percibes que «la vida es de cinco estrellas». «Después de haber estado limitado de oxígeno y alimentación, la montaña te descubre que la vida es de cinco estrellas», reiteró.

A los jóvenes

Esas enseñanzas que durante cuatro décadas le han transmitido las cumbres, así como «las lecciones de generosidad y el aprender a negociar con el miedo», se ha propuesto trasladárselas a las nuevas generaciones de montañeros.

En el 2008, tras hollar los catorce ochomiles emprendió el proyecto 'Somos Ecuador' para poner en manos de un grupo de montañeros ecuatorianos la información y el conocimiento que había atesorado durante múltiples expediciones al Himalaya. «La manera de trascender es transmitir lo que has aprendido», remarcó.

Ambicionaba que estos chicos alcanzaran la cima del Everest sin oxígeno y este hito lo lograron hace tres años. Una de las expedicionarias, Carla Pérez, sufrió un problema por el intenso frío y hubo de retirarse, pero en mayo de este año consiguió de igual modo la hazaña, marcando un hito para el montañismo femenino de su país. «Mi proyecto es continuar escalando y compartir con estos chicos», aseveró. No en vano, para el próximo año ya cuenta con dos expediciones programadas a Nepal en primavera y otoño.

«Amo la montaña porque me permite seguir aprendiendo», señala.