La Rioja

ATLETISMO III MARATÓN CIUDAD DE LOGROÑO

Miguel Ferrer encabeza la fiesta de la Ciudad de Logroño

Foto de familia con todos los ganadores. :: juan marín
Foto de familia con todos los ganadores. :: juan marín
  • Anna Riera triunfa en la categoría reina de la prueba femenina y Gemma Pérez Berasategui gana los 21 kilómetros

  • El atleta local domina la maratón, con su hermano Diego tercero y Rafa Iglesias conquista la media

La familia Ferrer llevaba años planeándolo, pero hace tres años, de la mano de Adidas, se lanzó al ruedo de organizar una maratón en Logroño. La idea ha cuajado, aunque en una fecha no ideal para la mayoría de atletas, y ayer vivió una nueva edición. En lo más alto del podio de la prueba reina, Miguel Ferrer. En el tercer cajón, Diego, también Ferrer. En la organización, padres, hermano, allegados... Pero la maratón Ciudad de Logroño no es un asunto de familia, aunque los apellidos se hagan obstinados. Cuarenta y dos kilómetros largos de asfalto y sol ponen a cada uno en su lugar.

Y Miguel Ferrer fue primero, con más de seis minutos de diferencia sobre Marc Roig. El catalán guarda en su piel blanca un alma caoba, mezcla de etíope y keniata. En el corazón atlético de África se entrena, allí enseña y allí aprende seis meses al año. Y el primer concepto es conocer el cuerpo. Guardar energías. Roig lo sabe de sobra. Por eso, el destino parecía torcerse para el corredor riojano cuando, poco después del ecuador de la carrera, Marc Roig se pegaba a sus talones. Mala señal, parecía, que el hombre tranquilo se convirtiese en la sombra de un atleta impulsivo, pero cada vez más racional. La cabeza de Miguel Ferrer era un témpano. Tiraba sin importarle, a su ritmo, concentrado. Tres kilómetros, cuatro, hasta llegar a la calle Sequoias.

Miguel tragó saliva y echó carbón a la máquina. Marc Roig se despegaba levemente hasta que los centímetros se convirtieron en metros y éstos en decámetros. En el kilómetro 29, Roig podía alcanzar a Miguel Ferrer estirando el brazo. En el 32, al final de avenida de Lobete, la diferencia era de 1 minuto y 7 segundos. Para el kilómetro 36, junto al puente de Hierro, superaba los tres minutos. El atleta logroñés, que el año pasado se quedó a las puertas del triunfo y hace dos fue tercero, se quería regalar el triunfo con suavidad, sin tirones, a ritmo pleno e incontestable. Marc Roig se rendía a la evidencia. Ni su constatada inteligencia en las carreras, por eso su trabajo habitual es hacer de liebre de estrellas, ni sus piernas eran capaces de dar alcance al menor de los Ferrer, lanzado a por el triunfo.

Por detrás, ya muy lejos pero igual de consistente que su hermano, Diego. Manteniendo también su ritmo, regulando para afrontar ese final que puede romper sueños. Ni lo necesitó. Su ventaja sobre David Salido y Andoni González se ampliaba en los kilómetros finales.

Anna Riera, mientras, devoraba kilómetros en solitario desde el inicio. Ni un atleta que le acompañase, ni una cadencia más allá de la marcada por sus sensaciones. Sólo el ciclista que le respaldaba le mantenía pegada a la carrera, animándole y también exigiéndole. El abrazo final era comprensible. Riera se aferró a él porque nadie más pudo mantener el alto nivel competitivo de la catalana, con sus rivales, encabezadas por Lurdes Chavarri, a muchos minutos de distancia.

La media maratón también fue un paseo militar para Rafa Iglesias. Desde el principio, el atleta salmantino demostró que su palmarés no es un lastre, sino una consecuencia. Salió lanzado y abrió un hueco terrible que sólo Benmezianne y José Antonio Gómez de Arriba pudieron aspirar a seguir... a enorme distancia. A falta de tres kilómetros para la meta, Rafa Iglesias ya sacaba seis minutos a Gómez de Arriba, que había roto a Benmeziane en el entorno del Ebro.

Pérez, Castillejo y Viver

Tampoco en féminas iba a haber competencia porque Gemma Pérez Berasategui no lo permitió. Hace dos años acabó tercera; el pasado, segunda. Le tocaba lo más alto. Y no dio opción a nadie más. Otro triunfo incontestable, con Icíar Múgica a más de dos minutos. Mientras los maratonianos se fundían en las horas de calor, algunos atletas ya descansaban del esfuerzo. El ejemplo más claro fue Carles Castillejo, que mandó en el 10.000 desde casi el principio. A Chema Martínez, otro ilustre y exvencedor en Logroño, se le 'coló' en el segundo cajón del podio un invitado no esperado, Chris Rainsford, un periodista deportivo y atleta capaz de superar a todo un campeón y subcampeón europeo en la distancia (2002 y 2006) como es Martínez. Faltó Camilo Santiago, aunque estaba inscrito, quien podía haberle dado más picante a la competición.

Y en féminas, la sorpresa también vino del Reino Unido. Hannah Viner conoció Logroño como peregrina y decidió correr en la capital riojana. Arrancó las pegatinas de todas sus rivales. Fue octava de la general (36m54s), y primera mujer superando a nombres ilustres como Isabel Macías o Amaya San Fabio. Un ejemplo más de la prolífica cantera británica de fondo. Y un toque internacional a la triple carrera Adidas Ciudad de Logroño que ya espera una nueva edición.